Las Provincias

Exhuman el cadáver de un hombre para confirmar que no lo enterraron vivo

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Marko Konjevic y el abogado Mariano Lorente observan la exhumación del cadáver en el cementerio. :: javier martínez / Vídeo: Paco Sánchez

  • Un juez de Torrent ordena la inmediata apertura de la tumba tras solicitarlo un hijo del difunto por los golpes que oyeron cinco personas junto al nicho

El misterio de los ruidos procedentes de un nicho del cementerio de Torrent terminó ayer con la exhumación del cadáver. El juzgado de guardia acordó la inmediata apertura de la tumba ante la posibilidad de que hubieran dado sepultura a un hombre moribundo pero todavía con vida. Un hijo y un yerno de la persona fallecida vivieron con gran tensión y nerviosismo los momentos de la extracción del ataúd. Un médico forense y su ayudante, dos abogados, un equipo de la Policía Científica, cuatro policías uniformados, varios empleados del camposanto y dos periodistas de LAS PROVINCIAS estuvieron presentes en la diligencia de investigación ordenada por el juez. Y no hubo ninguna sorpresa macabra.

El cuerpo estaba tal y como lo introdujeron el pasado lunes en el féretro de madera. El hijo del difunto dio fe de ello y mostró una foto al forense de su padre amortajado. La imagen fue tomada con un teléfono móvil poco antes del entierro. Era la prueba de que el cadáver no se había movido ni un centímetro en los cinco días que llevaba en el ataúd.

El Juzgado de Instrucción número 1 de Torrent, la Policía Nacional y el forense actuaron con gran diligencia y prontitud ante los hechos preocupantes que denunció el abogado Mariano Lorente. Eran las 10 y media de la mañana de viernes cuando Marko Konjevic, uno de los hijos del difunto, acudió al juzgado de guardia con su letrado y cinco testigos. Todos aseguraron haber escuchado tres o cuatro golpes procedentes del nicho. Querían ratificarlo ante el juez si era preciso.

Marko estaba muy nervioso. Hablaba con ellos de forma atropellada. «Cuesta muy poco romper el nicho y nos quedamos tranquilos. La causa de la muerte de mi padre no está clara», afirmó el empresario. «Nos dijeron en el hospital que había dejado de respirar y poco más. ¿Y si el pobre estaba vivo y golpeaba el ataúd con el palo de la bandera croata que pusimos en su pecho?», preguntó el hijo del finado. Nadie se atrevió a contestarle. Era una conjetura pero sacada de unos indicios razonables. Así lo entendió el juez.

Pocos minutos después, el letrado salió con un auto en la mano que acordaba «la inmediata y urgente apertura de la tumba ante la posibilidad de que haya sido enterrado con vida Bozidar Konjevic», un ingeniero e investigador pionero en la regeneración celular. El magistrado acababa de autorizar el levantamiento del cadáver y la práctica de su autopsia en el caso de que fuera necesario. También había ordenado a la Policía Nacional que realizara la exhumación con la máxima prontitud.

Y tardaron muy poco tiempo. Un equipo de la Policía Científica se desplazó con urgencia al cementerio. Los agentes llegaron incluso antes que los familiares del difunto. También acudieron dos patrullas de la Policía Nacional de Torrent y los cinco testigos que habían dado la voz de alarma. Como ya informó LAS PROVINCIAS, una de estas personas llamó al 112 el pasado lunes tras escuchar unos ruidos procedentes de la tumba de Konjevic.

Ante la ausencia del juez, el forense dirigió la exhumación y dio instrucciones para que el enterrador moviera lo menos posible el ataúd cuando lo sacó del nicho. Luego pidió la llave para abrir el féretro. El silencio se apoderó de los presentes. El médico miró el cadáver durante unos segundos y luego se dirigió a los dos familiares para explicarles que el cuerpo estaba tal y como lo velaron días atrás. La tapa del ataúd no tenía indicios de golpes ni arañazos. Tampoco había daños ni vestigios sospechosos en el hueco de cemento. Marko suspiró y agradeció la actuación policial.