Los grandes fondos inmobiliarios se asocian con los antiguos señores del ladrillo valenciano

Operarios en pleno proceso de montaje de una grúa de construcción en Valencia. /Juan J. Monzó
Operarios en pleno proceso de montaje de una grúa de construcción en Valencia. / Juan J. Monzó

Las compañías internacionales que llevan meses comprando gran cantidad de suelo recurren a firmas locales que conozcan el terreno

Á. MOHORTE VALENCIA.

Los primeros actores del negocio inmobiliario en la Comunitat Valenciana ya son de otra generación. Desde el estallido de la crisis y el desplome del sector, no es que se haya producido un relevo familiar, sino que quienes mueven hoy el negocio poco o nada tienen que ver con los anteriores. De ser familias con solera y solares, quienes están actualmente detrás de las grandes operaciones son fondos internacionales, cotizados en bolsa o alimentados al abrigo de los bancos que querían deshacerse de sus excedentes.

Esta situación ha hecho que, para meterse en promociones relevantes, los que capitalizaban el sector hace diez años sean ahora socios locales de gigantes que, por el momento, no cuentan con el conocimiento y el control de la situación de los mercados locales. Se trata de una simbiosis que ya está dando sus primeros frutos y no se descarta que puede llegar a tener como resultado adquisiciones. Una de las últimas que se ha puesto de largo ha sido el proyecto Torre Iberia, una promoción residencial de 90 viviendas repartidas en 19 plantas situada en el barrio de Malilla de la ciudad de Valencia. ASG Homes invertirá más de 20 millones de euros en esta operación, pero será Avanza Urbana, de Teresa Puchades, quien la comercialice.

ASG Homes es el brazo del negocio residencial en España de ASG, gestora de fondos americana que presume de «invertir en oportunidades dentro del sector inmobiliario identificando activos de alta calidad y con un gran potencial». ASG Homes tiene en España más de 2.000 viviendas en comercialización repartidas, entre otras ciudades, en Alcalá de Henares, Alicante, Estepona, Marbella, Salamanca y Valencia.

Una de las últimas alianzas la protagoniza la familia Puchades, de la antigua Edival

Por su parte, Avanza Urbana es la heredera de una tradición familiar que en los años de la burbuja colgaba de la marca Edival, ya desaparecida y especializada en VPO. La familia valenciana suma una experiencia de más de 35 años en el sector inmobiliario, habiendo comercializado más de 12.000 inmuebles en su vida.

Desde el mercado inmobiliario se destaca que fondos como los americanos Aelca, Aedas o Neinor Homes, al igual que actores nacionales como ASG Activum o Q21 Real Estate disponen de dinero para comprar y han buscado hacerlo a la carrera, ante el aumento de precios del suelo del 50%. Su estrategia está siendo rentabilizar cuanto antes estas inversiones, pero para hacerlo tienen que apoyarse en equipo locales ante lo reducidos que son actualmente los suyos.

El caso de la familia Puchades es un ejemplo, pero las relaciones se están forjando rápido. «Los primeros contactos se produjeron hace meses y en muchos casos se hicieron para adquirir el suelo que les quedaba a estos supervivientes de los años del boom», apunta un profundo conocedor del negocio. Así Neimor compró importantes cantidades de suelo en Malilla a la familia Pastor, dueña de la aún poderosa Urbem. En otros casos, algunos de los que llevaron la voz cantante en sus propias promotoras u ocupaban puestos claves se mueven para atender las necesidades de los nuevos dueños del suelo.

Sin embargo, todos estos jugadores no llegan necesariamente de fuera. Éste es el caso de Atitlan, la sociedad inversora del yerno de Juan Roig, Roberto Centeno, y de Aritza Rodero. Tras su desembarco en NAU, ya han empezado a cerrar operaciones y contactos con inversores extranjeros y muchos consideran que ya tienen afinado el Grupo Obinesa (la antigua Lubasa) para lo que haga falta en el nuevo escenario.

Esta misma semana, un estudio de Engel & Völkers señalaba que la expectativa de que los precios se mantengan al alza explica la demanda de inversión en vivienda en las principales ciudades, en un entorno de reducidas rentabilidades en muchos activos. Con Madrid alcanzando precisos muy altos y Barcelona políticamente inestable, Valencia se ha convertido en un frente interesante, si se dispone de buenos guías locales con abultado currículum.

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