El ladrillo recupera su atractivo

Un hombre señala un edificio en construcción. / LP
Un hombre señala un edificio en construcción. / LP

Los grandes empresarios valencianos vuelven a invertir en el negocio inmobiliario

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

Se levantó la veda. Después de una década en la que la inversión en la promoción inmobiliaria era el pecado en el que no volver a incurrir, la recuperación del sector y el interés de los grandes fondos internacionales por desarrollar proyectos en la Comunitat ha hecho que los antiguos pesos pesados en la actividad vuelvan a la palestra, mientras que empresarios de otros sectores se suman de nuevo a la ola.

En algunos casos se trata de promotores accidentales en el boom de principios de siglo que están convencidos de que no repetirán los errores que cometieron en el pasado y, en otros, empresarios de éxito que se plantean diversificar sin complejos, ahora que por fin parece posible.

Los últimos en sumarse han sido primeros espadas de la economía valenciana como los Gómez-Trénor, en la canalización de los pingües beneficios de la participación en la embotelladora Coca-Cola European Partners que heredaron el pasado año de Juan Luis Gómez-Trénor; Alfredo Rodríguez, presidente de la constructora de obra pública Rover Alcisa; o la familia Benavent, gracias al capital obtenido con la venta de su porcentaje de la azulejera Keraben al grupo británico australiano Victoria.

Algunos dan el paso con la convicción de no repetir ya los errores de los años del boom

El cabeza de familia de los Gómez-Trénor, Javier Gómez-Trénor Verger, constituyó a principios de año la sociedad Irasta para la compraventa y explotación de fincas rústicas o urbanas. La familia dispone de un muy importante paquete de inmuebles de referencia en España, especialmente en la Comunitat, que ha sabido adquirir durante la crisis, eligiendo los que disponían de mayor potencial, aunque también está desarrollando viviendas con socios de la industrial la promotora Ática, de Vicente Llácer.

Estos trabaja además con otros nuevos inversores industriales como la Corporación Dolz, dedicada a la fabricación de bombas de agua y equipos a presión, y Royo Group, centrado en el mobiliario de baño e inmerso en un proceso de internacionalización y crecimiento de la mano del fondo HIG.

Otras fortunas históricas están tomando también posiciones. Es el caso los castellonenses Martinavarro, principalmente a través de su sociedad inversora Miura. Para este viaje se ha apoyado en Atitlan, la sociedad de inversiones de Aritza Rodero y Roberto Centeno, yerno del presidente de Mercadona, Juan Roig. Estos fueron de los más madrugadores a la hora de posicionarse en el negocio inmobiliario con la entrada en Nau, que actualmente controlan, y con la compra de más de 100.000 metros cuadrados en el PAI del Grao de Valencia. A esto hay que sumar la fuerza que le da ser dueño ahora de la antigua Lubasa, el Grupo Obinesa. También desde primera hora han estado en el ladrillo Pablo y Ana Serratosa con Zriser, con una de las mejores carteras de edificios de oficinas de Valencia y el desarrollo en los últimos meses de promociones inmobiliarias en la capital de la Comunitat.

La diversificación de inversiones y la percepción de que hay negocio animan el sector

Respecto a la familia Benavent, su decisión ha sido unirse al negocio junto a los Puchades, que antes estuvieron al frente de Edival y que hoy cuentan con Avanza Urbana. La nueva sociedad conjunta es Desarrollo Capital Valencia y el puente con los antiguos dueños de Keraben es Fulco Inmuebles, cuya denominación evidencia que la idea no es tener un escarceo en ese área sino entrar con fuerza.

Por su parte, aunque el dueño de Rover Alcisa ya pasó por ese territorio, lo cierto es que la crisis llevó a Alfredo Rodríguez a plegar velas y volver a centrarse en la obra pública, principalmente en Sudamérica y otros destinos internacionales ante el escaso número de adjudicaciones en el territorio nacional. Su promotora recién constituida es Bolnouhomes y la división Rover Alcisa Edifica figura como administrador único, representada por el propio Rodríguez, presidente de la compañía. No es el primer caso en ese sentido y los Calabuig con Fucsa y los Quesada de Pavasal han resucitado sus divisiones en ese área, contando ya con proyectos en marcha.

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