Las bodegas de Álava seguirán bajo la DO Rioja

Vendimia en una viña de uva Bobal en Requena. / jesús signes

El acuerdo entre riojanos y vascos puede servir de ejemplo en la controversia entre las DO Valencia y Utiel-Requena

V. LLADRÓ VALENCIA.

El pleno del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja acaba de aprobar una nueva reglamentación que supone la aplicación de ligeros cambios en el etiquetado de las botellas y que en la práctica ha zanjado la polémica planteada por bodegas de la Rioja Alavesa y ha extirpado la posibilidad de que las discrepancias pudieran desembocar en una división.

Unas cuarenta entidades de la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA, que tiene un total de 112 bodegas de 15 municipios vascos) presentó en julio del año pasado una propuesta para desligarse de la DO Rioja y fundar una nueva que se hubiera llamado Viñedos de Álava.

El acuerdo alcanzado, que desactiva tal amenaza de separación, se plasmará de forma que en las etiquetas figuren con letras más destacadas que hasta ahora los nombres de cada zona y pueblo, además, por supuesto, de la propia denominación de Rioja y el de la respectiva bodega.

De este modo se da satisfacción a las aspiraciones alavesas por destacar su particular zona vinícola.

ABRA ha informado de que se han comprometido a paralizar la tramitación de su iniciativa de Viñedos de Álava durante un tiempo prudencial, aunque sin descartar que pueda reactivarse en cualquier momento «en el caso de que no se realice adecuadamente la implantación de los cambios acordados».

No obstante, la asociación alavesa considera el acuerdo como «histórico» y ha recordado que durante años ha defendido en el seno del Consejo Regulador de Rioja «la mejora e incorporación de nuevas categorías acordes a los tiempos y que los actuales mercados demandan y entienden».

Este acuerdo bien puede servir de ejemplo para un mayor entendimiento entre las DO vinícolas de Valencia y Utiel-Requena, enfrascadas ahora en un enfrentamiento por los límites geográficos de sus demarcaciones, y evitar los recelos que suele generar la marca Valencia en las demás DO de la Comunitat; también en Alicante.

La DO Rioja abarca territorios de tres autonomías (Rioja, País Vasco y Navarra) y utiliza para todas el nombre de una de ellas, convertida indudablemente en marca de reconocido prestigio mundial.

La similitud es bastante notable: también entre nosotros existe un nombre, el de Valencia, que cuenta con un gran prestigio internacional, y al final es lo que más cuenta: cómo emplear lo que se tiene para conquistar a los clientes y vender más. Y siguiendo con el paralelismo, aquí hay una nota atenuante: todos los territorios implicados en el largo debate vinícola de la Comunitat Valenciana están en la misma autonomía, no como en Rioja, donde los hay de tres comunidades. Pero entienden todos que Rioja es lo que vende y por tanto no conviene desligarse, al tiempo que en La Rioja se comprende también la lógica de que los demás encuentren mayor reconocimiento a sus peculiaridades. Como se hace en Burdeos, por cierto, donde una gran DO hace de paraguas a múltiples localizaciones.

Por otra parte hay que destacar las buenas funciones desplegadas por los representantes de la DO Rioja, de las diversas zonas y de los respectivos gobiernos autonómicos, que han «tendido puentes», según destacaron las partes tras el acuerdo. Lo que también debería servir de ejemplo, por si alguien se sintiera aludido por tierras valencianas.

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