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Brotes verdes

JOSE JORDAN/AFP
JOSE JORDAN/AFP
  • Koke marcó el ritmo de una selección con una actitud irreprochable ante la débil Macedonia

La renovada España que conduce el veterano Del Bosque se empleó con una actitud irreprochable en el primer duelo oficial tras el fiasco del Mundial. Con más o menos acierto y esas luces y sombras que marcan los lógicos contrastes de los nuevos tiempos, los internacionales dieron lustre a un duelo que más bien parecía un amistoso por el pobre nivel del rival, los huecos en las gradas del Ciutat de Valencia y el lamentable estado del terreno de juego tras las intensas lluvias caídas.

La primera clave para recuperar la ilusión reside en olvidar las odiosas comparaciones de unos jugadores con otros. A partir de ahí, los jóvenes podrán crecer, lucir galones y emplearse con jerarquía. El mejor ejemplo lo representa Koke, excelente pero aún en formación a pesar de ser pieza clave en el Atlético campeón construido por Simeone. Le vino grande el duelo de París, más por el rival y el escenario que por choque en sí, pero ante Macedonia se gustó. Paró, templó, mandó y marcó los tiempos de España. Cuando él aceleró, la selección brilló más y conectó mejor con los atacantes. Le sobran tantas ganas, ímpetu y recorrido que en algunas fases hizo de Busquets y de Cesc a la vez.

Exagerar con un recién llegado resulta peligroso, y más frente a los animosos macedonios, pero levanta el ánimo el notable desempeño de Paco Alcácer, móvil, versátil, punzante y autor del gol que abrió la lata tras una gran combinación y la asistencia de Juanfran, mejor en ataque que en defensa y siempre acelerado con la selección. Falló en ese duelo de infausto recuerdo ante Francia, en el Vicente Calderón, y se pasó de frenada en la jugada del penalti que permitió ilusionarse a los balcánicos.

Positiva la aportación de jugadores de fuerte carácter como Cesc y Silva, que deben asumir un rol preponderante en este ciclo. Ambos participaron mucho en el juego. De sus movimientos nacieron las mejores ocasiones sin olvidar a Pedro, siempre cumplidor y certero en la definición. Se reclamaba desde hace tiempo una mayor utilización del recurso del tiro lejano y Busquets lo entendió para estrenarse como goleador en ‘La Roja’ con un lanzamiento desde fuera del área al final del primer tiempo. Tuvo fortuna, ya que se benefició de un rebote, pero si no se intenta nunca hay premio.

El liderazgo atrevimiento de Sergio Ramos, autor de otro penalti a lo Panenka, están fuera de toda duda, y animan tres paradas meritorias de Iker Casillas en su vuelta al estadio en el que estrenó brazalete. Una para desviar un lanzamiento de falta, otra al aguantar en un mano a mano para rechazar con el pie y la tercera en un vuelo de los de antaño. El gol encajado fue de penalti y no cabe ponerlo en su debe. Sí tiene que mejorar la selección en continuidad, achique de espacios y mecanismos defensivos. Cuando Macedonia acortó distancias, llegaron unos minutos de incertidumbre que un rival de fuste quizá hubiera aprovechado. El adversario no invita a grandes conclusiones y el duelo sólo dejará para la historia el estreno de Munir, pero se adivinan brotes verdes.