Miles de jóvenes toman Moncada en el Festival de Paellas Universitarias

Asistentes a la celebración, durante una de las actuaciones musicales. / j. signes
Asistentes a la celebración, durante una de las actuaciones musicales. / j. signes

La localidad recibe a 24.000 estudiantes en medio de un dispositivo formado por 450 efectivos entre seguridad privada, médicos, policía y Guardia Civil

MARINA COSTA MONCADA.

Una marea humana de 24.000 personas duplicó ayer el censo de Moncada por un día y vibró durante ocho horas con el rapero Arkano y un buen puñado de artistas en la celebración del Festival de Paellas Universitarias 2018.

El amplio dispositivo de seguridad cumplió su cometido con 450 efectivos entre vigilancia privada, equipo médico (dos hospitales de campaña, seis ambulancias, 40 profesionales), policía, Guardia Civil y 4 perros guías especializados en detección de drogas y estupefacientes.

A las once de la mañana comenzaba el goteo de llegadas con los grupos más previsores, con frases compartidas en sus camisetas, bolsas de plástico con comida y bebida y ganas de pasarlo bien.

La programación extraordinaria de Metrovalencia, con 82 servicios especiales, y una línea de autobuses, entre Tarongers y el solar habilitado para acoger el evento, facilitaban la entrada «tranquila y escalonada» de miles de estudiantes, según la organización.

La parada Seminari-CEU focalizaba la mayor parte del tráfico estudiantil en un ir y venir de camisetas de colores. Un pasillo vallado de seguridad permitía a los participantes caminar hacia los accesos al recinto, de 21 carriles. Tres controles y la validación de entrada daban paso a 35.000 metros cuadrados de fiesta, repartidos en dos escenarios, con zona para la elaboración de las paellas y cuatro 'puntos violeta' para atender cualquier intento de agresión sexual o incidente. La organización de las paellas había pedido que los lemas de las camisetas de este año estuvieran libres de machismo.

A la una el ambiente ya era multitudinario. «Este año está mejor organizado, hemos pasado tres controles, no hemos tenido que hacer ninguna cola y el ambiente es más tranquilo porque no hemos visto ninguna pelea», explicaba Alba, estudiante de primer curso de Enfermería. En algunos puntos del exterior, grupos de chavales eran requeridos por voluntarios de la organización y policía a no beber en la calle y dirigirse al recinto acotado del festival, situado junto al cementerio de la localidad. Dentro, entre raciones de paella, se desplegaban las actuaciones de Danny Romero, Kaydi Cain, Wöyza o Arkano, entre otros.

Moncada asistía expectante al evento más multitudinario de su historia y muchos locales aprovechaban el trasiego de estudiantes para vender bebidas y bocadillos. Algunos, con más fortuna que otros. «Nosotros no hemos llenado las mesas», comentaban en un restaurante. Justo al lado, el propietario de un bar hacía caja después de servir más de 250 bocadillos. «En un día normal hacemos los 20 o 30 de los almuerzos. Espero que repitan el año que viene».

Al menos, dos incidencias de seguridad y 67 sanitarias, tres de ellas con traslado al hospital, se produjeron durante la jornada, según informó el Centro de Coordinación de Emergencias. Estas atenciones se debieron, en su mayoría, por intoxicaciones etílicas de diverso grado.

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