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El túnel del tiempo

El Valencia derrota al Imperio Británico

El Valencia derrota al Imperio Británico

PACO LLORET

El Valencia fue el único club europeo capaz de derrotar a un equipo inglés en una final continental cuando el fútbol de las islas imponía su ley desde finales de los años setenta hasta mediados de los ochenta. Como la letra de la vieja canción 'Britannia rule the waves', que alude al dominio marítimo del Imperio Británico, el fútbol también fue controlado por varios equipos ingleses. El Valencia se erigió en la excepción y lo fue, además, por partida doble y ante rivales diferentes. Si en la actualidad la Premier ha reverdecido su dominio en las competiciones europeas con un pleno en las dos finales de esta campaña, en aquel período también ejerció una hegemonía todavía mayor que se rompió de forma trágica con la final de la Copa de Europa celebrada en el estadio de Heysel en 1985 con la Juventus y el Liverpool como protagonistas. Precisamente, fue el mismo escenario, donde los valencianistas fueron capaces de doblegar al Arsenal cinco años antes.

Una final contra un equipo inglés era por entonces sinónimo de derrota. Solo el Valencia fue capaz de desafiar aquel dominio aplastante. El Real Madrid cayó en París ante el Liverpool en 1981 y, un año antes, el Barcelona, había perdido la final de la Supercopa Europea ante el Nottingham Forest. Este torneo enfrentaba al campeón de la Copa de Europa de campeones de Liga con el del mismo torneo que agrupaba a los campeones de Copa de cada país y que en España fue conocido como la Recopa. La final se solía jugar a doble partido en el ecuador de la temporada siguiente y el encuentro de vuelta se disputaba en el campo del campeón de la Recopa. El Barça fue el primer conjunto español en disputarla en febrero de 1980 tras haber batido el año anterior al Fortuna Dusseldorf en la Recopa, pero perdió en el City Ground por 1-0 y después empató en el Camp Nou a uno contra el equipo dirigido por el legendario Brian Clough.

El Valencia tomó el relevo y se enfrentó al Nottingham Forest que contaba por victorias todas las finales continentales disputadas: dos de la Copa de Europa y una de la Súpercopa. Antes de acabar el año 80, se celebró la final que coronó a la escuadra dirigida por Pasieguito como el primer conjunto representativo del fútbol español que inscribía su nombre en el palmarés del torneo. Después de caer ante el Valencia, el Forest, como era conocido por sus seguidores, 'Forest, the King; the King of the Forest', (Forest el rey, el rey de los bosques) en alusión a las historias de Robin Hood que transcurrieron en las proximidades de Nottingham, no volvió a ganar una final internacional. Dos meses después de caer en Mestalla por 1-0 con el inolvidable gol de Fernando Morena, perdió la Intercontinental contra el Nacional de Montevideo en el que se alineaba un tal Víctor Espárrago, con 37 años y capitán de la escuadra uruguaya.

La capacidad competitiva de aquel Valencia quedó acreditada ante rivales durísimos en partidos resueltos al límite: ante el Arsenal por penaltis y frente al Nottingham por el valor doble de los goles marcados en desplazamiento. El tanto de Darío Felman en el feudo inglés adquirió un valor trascendental para decantar la conquista del título. En aquel período el fútbol inglés conquistó de forma consecutiva seis Copas de Europa: tres el Liverpool, dos el Nottingham Forest y una el Aston Villa. Además, el Ipswich Town y el Tottenham Hotspurs conquistaron la Copa de la UEFA y el Everton logró una Recopa en 1985. A ese impresionante ciclo se añade un séptimo galardón en la máxima competición: la final ganada por los de Anfield en 1984 ante la Roma en el estadio Olímpico de la capital italiana. Las únicas finales que no se tradujeron en títulos para los británicos fueron las dos en las que estuvo presente el Valencia que un año antes de este ciclo había caído en la Copa de la UEFA ante el West Bromwich Albion.

La intensidad de su fútbol y el ritmo vertiginoso de sus equipos hizo estragos entre el resto de países. Por entonces, los equipos ingleses no admitían extranjeros, más allá de futbolistas procedentes de Irlanda, de otras nacionalidades que forman el Reino Unido y de países de la Commonwealth. Salvo la Bundesliga, que clasificó a cuatro clubes para las semifinales de la Copa de la UEFA en 1980, el resto de países, y sobre todo el fútbol español, apenas ejercieron una superioridad aplastante que, sin embargo, llegó años más tarde. Las semifinales de la Champions League del año 2000 las protagonizaron el Valencia, el Barça y el Real Madrid. La sanción impuesta por la UEFA, que prohibió durante cinco años la participación de conjuntos ingleses en torneos europeos como consecuencia de los gravísimos altercados acaecidos en Bruselas, marcó el final de una época. El fútbol británico empezó a experimentar un cambio lento y profundo en su organización. Aquel modelo competitivo, ante el que solo resistió con éxito el Valencia, evolucionó a uno nuevo más cosmopolita y moderno.