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Valencia CF

Roberto Gil: «Nosotros sentíamos la camiseta. Ahora la besan, pero les dan más dinero y se van»

Roberto Gil en el pequeño museo que ha ido elaborando en una habitación de su casa./Damián Torres
Roberto Gil en el pequeño museo que ha ido elaborando en una habitación de su casa. / Damián Torres

Roberto Gil, exfutbolista, entrenador y director deportivo del Valencia | Siempre fiel al club, su respuesta fue la misma al Real Madrid y a la selección para un partido que coincidía con otro de su equipo: «Me quedo aquí»

MOISÉS RODRÍGUEZRIBA-ROJA.

Roberto Gil ha creado un pequeño pero interesante museo en una de las habitaciones de su casa. Allí, entre fotografías históricas, trofeos y camisetas, tiene lugar esta entrevista en la que el mítico exfutbolista repasa toda una vida vinculada al Valencia en diferentes facetas.

-Ha dicho más de una vez que quizás su mejor momento fue ganar la Copa del Generalísimo del 67...

-Sí, porque participé en todos los partidos y acabar recogiendo la Copa como capitán es una experiencia que recordaré mientras viva.

-¿Cómo fue ese momento de coger la copa como capitán?

-Hay una anécdota que se pudo ver en el Nodo. Cuando Franco me dio la mano, Muñoz Grandes (capitán general y vicepresidente del Gobierno) me tendió la mano. Se quedó con ella extendida porque no me di cuenta. Yo saludé a Franco, a su mujer y a nuestro presidente, y ya me giré hacia el campo. Hubo quien me dijo que me la había jugado negándole la mano, que si se daban cuenta igual me fusilan. Yo ni lo había visto y ya con las imágenes pensé: '¡Madre mía, menudo desaire le he hecho a este hombre!'. Creo que Vicente Peris escribió una carta pidiendo disculpas. Estaba de paracaídas, siempre lo arreglaba todo.

«Por estatura, cuerpo y forma de jugar, el más parecido a mí ha sido Albelda»

-En un fútbol tan diferente, la Copa ilusionaba mucho más que ahora...

-Ganar un título en España es lo más grande que hay, al menos para mí.

-Sin embargo, hoy en día al campeonato que más valor se le da es a la Champions...

-Sí, pero aunque ahora la juega hasta el cuarto, para ser un grande en la Champions primero tienes que ganar la Liga en casa.

-¿Cómo empezó en el fútbol?

-En el Frente de Juventudes, que era lo que había en la época. Me cogió el Riba-roja con 15 años y falsificaron la ficha. Al siguiente se presentó aquí un día Rino, que había sido jugador del Valencia y se dedicaba a captar chavales por los pueblos. Me dijo que sabía lo de la ficha falsa, que iba o me denunciaba.

-¡Pero no habrían hecho falta amenazas para que usted accediese a marcharse al Valencia!

-¡Pero es que a Rino había que conocerlo! Era así. Mire, le voy a contar una anécdota. En el juvenil coincidí con otro chaval de Riba-roja, Martí. El último tren de vuelta era a las nueve de la noche y cuando llegábamos tarde de jugar, nos daba veinte duros para que fuéramos a dormir a La Alcoyana. Nosotros cogíamos el tren a La Canyada y de ahí ocho o nueve kilómetros a pie, pero veinte duros al bolsillo. Él fue un día a preguntar y le dijeron que allí no había ido nadie a dormir. Nos gritaba: '¡Sinvergüenzas, a mí no me engaña nadie!'. Faltó que nos pegara dos tortas. Estuvo a punto de tirarnos del club.

Con el Valencia

Periodo
1959-1971
Temporadas
12
Partidos en Liga
210
Goles en Liga
28
Total de partidos
300
Total de goles
35

-¡Menos mal! El Valencia habría perdido una leyenda...

-Sí... Aquello fue de juvenil, sobre el 54. Poco después ya jugué los jueves contra Wilkes y Puchades. En su homenaje lo suplí yo.

-¿Qué recuerda de Puchades?

-Toni es un hombre a quien el Valencia le debe todo. Tenía una presencia fenomenal. No atesoraba muchísima calidad, pero era todo fuerza y pundonor. Algo que no hay hoy.

-¿Qué es eso que no hay hoy?

-Nosotros hemos vivido una época en que sentíamos el hierro. Sentir la camiseta de verdad. Ahora se la besan todos el primer día, pero luego viene alguien, les da más dinero y se van enseguida. Antes no, los jugadores, sobre todo las figuras, empezaban y acababan en su club.

-Usted se pudo ir al Madrid...

-Un día vino Vicente Peris y me dijo que había hablado con Antonio Calderón -exgerente del Real Madrid- y que habían pensado en mí. Le contesté que le transmitiera que si el Valencia me quería, yo no me iba a mover de aquí. Sólo quería jugar en el Valencia. El día que no me ponían, me pillaba un cabreo de narices.

«El Valencia se lo debe todo a Puchades. Tenía una presencia... era fuerza y pundonor»

-¿Tenía algún referente?

-De pequeño, con 4 o 5 años, empecé en la portería y mi ídolo era Eizaguirre. Mi primer partido en Mestalla fue en el 44, contra el Zaragoza. Ganó el Valencia 6-0 y no tocó la pelota, sólo para sacar de puerta. Ya comencé de jugador, en el medio, tenía buena llegada. Acabé más atrás.

-Usted acabó siendo un Albelda o un Kondogbia...

-Por estatura, cuerpo, valencianía y la forma de jugar, lo más parecido ha sido Albelda. Era un tipo de futbolista que siempre tenía la pelota y al contrario dominados.

-¿Cómo recuerda su último partido con el Valencia?

-Fue el homenaje y jugué todo el partido, no hice como otros que a los cinco o seis minutos ya se han retirado. Di Stéfano tenía el equipo formado y en la temporada 70/71 ya sólo jugué amistosos y el Trofeo de La Línea. Con Sol, Martínez, Barrachina, Aníbal y Antón había una línea defensiva que no había quién pasara. Eran toros. Yo ya tenía 33 años, el fútbol se acababa y todo lo que había era ya superior a mí.

-Le faltó la selección...

-Sí. En el 64 fui preseleccionado para las finales de la Copa de Europa. Hicieron una lista de 30 y 6 se quedaron fuera, yo uno de ellos. A los dos o tres meses me llamaron para un amistoso contra Irlanda en Sevilla. El mismo día jugaba el Valencia la vuelta de una eliminatoria de Copa de Ferias en Budapest. Habíamos ganado 3-2 e íbamos justos. Peris me lo comunicó y yo le dije que contestara a los de Madrid que si ellos me querían yo me quedaba. Mundo, que era el entrenador, me dijo que me necesitaba. Ya no me llamaron más.

El futbolista

Ficha
Centrocampista de contención, puesto que él califica como clave en cualquier equipo, Roberto Gil ha sido siempre hombre de club. Ganó dos Copas de Ferias (1962 y 1963) y la Copa del Generalísimo de 1967. Se retiró a mitad de la 70-71, en la que el Valencia se proclamó campeón de Liga. Luego fue entrenador y director deportivo.
Nacimiento
Paterna 30 de julio de 1938 (80 años)
País
España
Debut deportivo
1959
Posición
Centrocampista
Retirada deportiva
1971

-La decisión vendría de arriba...

-Un día Balmanya (el seleccionador) me dio la enhorabuena, que él habría hecho lo mismo. Pero él era catalán, catalán... ahora lo piensas y dices: '¡Este hoy habría votado independencia!'. Antonio Calderón, el gerente del Real Madrid, era el amo de la Federación. Aquello fue meses después de intentar ficharme, porque yo estaba en mi mejor momento, Zoco tuvo un problema de visión y necesitaban un jugador ahí atrás. A Pesudo le hicieron una faena. Se les lastimaron los dos porteros, Calderón se lo llevó a Madrid para firmarlo, pasó el reconocimiento y todo. Santiago Bernabéu estaba en Santa Pola, se enteró por el Telediario y llamó al club diciendo que los porteros suplentes del Real Madrid eran los mejores de España. Rectificaron y lo justificaron diciendo que tenía una lesión congénita.

-Una vez colgó las botas, ¿con qué se queda: con su etapa de entrenador o la de director deportivo?

-A mí lo que más me gustaba era entrenar, pero nunca fui capaz de decir no al Valencia. Cuando se bajó, Tuzón me llamó y lo primero que hizo fue preguntarme qué hacíamos con Di Stéfano, que tenía un año más. Le contesté que no hacía falta que lo tirara porque si se les pagaba, con Sempere, Arias, Fernando, Subirats... ascenderíamos con quien fuera si esos futbolístas querían. Así fue, subimos sin problemas.

«Vi a Van Basten en Alemania, pero ya estaba vendido. Igual si voy tres meses antes...»

-En su etapa de director deportivo ya tenía una amplia experiencia como entrenador...

-Había entrenado al Valencia cuando cesaron a Paquito, también había estado en el Levante. Cuando entré de director deportivo con Tuzón apuntalamos el equipo. Fichamos a Bossio, queríamos subir de carrerilla. Tuzón tenía a Alfredo (Di Stéfano) marcado porque era un divo, cuando vino no conocía a nadie. Tras su salida, cogí yo al equipo, lo aguanté y después ya firmamos a Víctor Espárrago. Con él llegamos a donde teníamos que estar, incluso fuimos subcampeones de Liga.

-Usted fichó a Penev...

-Sí. Lo vi en un partido de su selección en Mallorca y pensé: 'Yo a este tengo que traérmelo al Valencia. Cuando fui a negociar el traspaso, los directivos querían que bebiera mucho vodka para sacar más dinero. El intermediario me decía que no bebiera y que no tenía que dar más de un millón de dólares. Mi sorpresa es que querían el dinero en Suiza para repartírselo ellos. Dije que de eso nada, que luego ellos se lo llevaran donde quisieran...

-¿Qué jugador se le escapó?

-Bueno, muchos. En un viaje a Alemania vi a Van Basten y pregunté por él. Me contestaron que ni lo pensara, que ya estaba vendido en Italia. Igual llego a verlo tres meses antes... ¡era impresionante! También pregunté por Matthaus, pero me contestaron que si no era al Real Madrid o al Barcelona, nada. ¡Qué cara más dura, decírmelo así de frente!

-También vio a Mauro Silva...

-Cuando fui a por Leonardo, pero Tuzón me dijo que no había caudal para firmar a los dos. Después lo fichó el Deportivo y era el amo. Es que esa demarcación es vital en un equipo. Cuando vi a Kondogbia pensé que era el mejor fichaje que había hecho el Valencia.

-¿Le gusta la plantilla del Valencia del centenario?

-Sí, soy optimista, a ver si ahora acertamos a hacer los goles más fácil.

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