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Santi Mina y Zaza, cara y cruz en el Valencia

Santi Mina y Zaza celebran un gol en Mestalla /M. MOLINES
Santi Mina y Zaza celebran un gol en Mestalla / M. MOLINES

El gallego, que ha marcado cuatro goles en siete partidos, amenaza la condición de pichichi del Valencia del italiano, que sólo ha anotado uno en los últimos veinte encuentros

JUAN CARLOS VALLDECABRES

Con la defensa del Valencia dándole quebraderos de cabeza a Marcelino por aquello de no poder cerrar de una vez la portería, en el otro lado del campo el técnico se está encontrando con situaciones un tanto inesperadas. Ni se creía en verano que Simone Zaza iba a arrancar la temporada de la forma tan brillante con la que la inició; ni se podía imaginar nadie que Santi Mina iba a estar a estas alturas del campeonato discutiéndole al italiano la condición de pichichi del equipo. Lo del gallego, desde luego, ha sido toda una sorpresa. Después de lo convulso que fue para él el verano, con aquel paso por el juzgado de Vera (Almería) tras ser detenido por presuntos abusos sexuales a una mujer en Mojácar, lo que menos se podía imaginar es que el delantero iba a pulverizar a mitad de campeonato sus mejores registros anotadores.

Esas nueve dianas que lleva en su cuenta particular en lo que a la Liga se refiere, superan de largo -con 15 jornadas todavía por disputar- los 7 goles que como mejor marca personal había logrado en la temporada 2014-15 cuando todavía militaba en el Celta. Con el Valencia, su aportación se había reducido a esa media docena de goles que consiguió la campaña pasada y a los 4 que hizo en la 2015-16.

Mina se ha convertido para Marcelino poco menos que en el chico de oro. En los últimos siete encuentros ha marcado cuatro goles y su aportación está siendo una constante en el sentido positivo. Casi todo lo contrario que Zaza, con una descarada curva descendente, que le convierte actualmente en un delantero con una crisis en lo que a su faceta rematadora se refiere.

El contraste con Santi Mina es más que evidente porque el italiano acumula un gol en los últimos veinte encuentros disputados por su equipo (sólo se perdió dos, y por sanción ambos).

El domingo contra el Levante, Mina volvió a responder a su entrenador con un protagonismo decisivo. No sólo marcó sino que estrelló dos balones al poste. Fue, con diferencia, el mejor futbolista del Valencia sobre el terreno de juego. Su balance en lo personal dejó estos registros: 7 lanzamientos a portería; 2 faltas recibidas; 33,1 km/h de velocidad máxima y 10,3 kms de distancia recorrida.

En su tercera temporada como blanquinegro, Mina se está quitando de encima una losa similar a la que arrastraba Rodrigo, con la diferencia que el primero costó 10 millones de euros y el segundo tres veces más (30). Desde luego, Marcelino ha sido el principal culpable que tanto uno como otro se hayan reivindicado y hayan borrado también esa imagen de futbolista poco resolutivo que tenían desde que llegaron a Mestalla. La confianza del técnico asturiano en ambos ha sido decisiva y tanto uno como otro se han beneficiado del cambio de sistema que ha experimentado el Valencia desde el relevo en el banquillo. No es lo mismo jugar con el 4-2-3-1 por el que apostaban los técnicos anteriores, que hacerlo por un 4-4-2 (salvo la vuelta copera contra el Barça, que fue un 4-3-3). Santi Mina, al igual que Rodrigo, acababan en la mayoría de los casos por diluirse en la banda. Ahora su zona de influencia es diferente, pisan más el área y eso empieza a traducirse en una mejoría de su faceta rematadora.

El físico es otra de las cuestiones que está endulzando la trayectoria esta temporada de Santi Mina como blanquinegro. La temporada pasada, cuando el Celta pasó por Mestalla (Mina jugó los últimos 20 minutos de aquel encuentro), varios aficionados vigueses apuntaban -en sentido negativo- la condición física que exhibía el exdelantero del Celta.

La doctrina espartana con la que ha impregnado este año Marcelino a la primera plantilla está dando en algunos casos en concreto mejoras impactantes. Y Mina, de seguir así, desde luego puede romper las previsiones. Un gol le separa tan sólo de Zaza, que todavía sigue teniendo un tirón especial entre la afición valencianista pero que ya ha perdido esa puntería que le caracterizó en las primeras jornadas de la competición, cuando alcanzó unas cifras inmejorables: en cinco partidos consecutivos anotó siete dianas (incluyendo esas tres que le llegó a hacer al Málaga en Mestalla).

Con Rodrigo todavía entre algodones, parece lógico pensar que Zaza recuperará la titularidad este sábado en La Rosaleda. El domingo el italiano entró en el terreno de juego en los últimos 13 minutos. La incógnita es saber quién se queda en el banquillo: si Santi Mina o Vietto (que también marcó al Levante), con más posibilidades de que acabe siendo suplente el argentino. Zaza y Mina sólo han coincidido cuatro veces.

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