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El primer título que hace aún más 'rico' a Lim

Peter Lim, junto a
su mujer, Cherie,
en el césped de
Mestalla. / efe
Peter Lim, junto a su mujer, Cherie, en el césped de Mestalla. / efe

El empresario de Singapur aterrizó en Mestalla en 2014 y anoche vivió en directo la pasión desbordante de los valencianistas

J. C. VALLDECABRES SEVILLA.

A los 38 años se hizo multimillonario y bordeando los 65 acaba de estrenar una cuenta cuyo contador todavía lo tenía a cero. Peter Lim Eng Hock, el máximo accionista de la entidad de Mestalla y copropietario también del modesto Salford inglés, acaba de estrenarse en la élite del fútbol, en ese grupo de privilegiados que pueden presumir de tener un título en la vitrina de su comedor. El dueño de la entidad de Mestalla vivió una noche muy especial. Se le ha visto así de feliz en tres ocasiones: con la primera clasificación del Valencia para la Champions cuando Nuno era entrenador (cuando saltó con los aficionados desde el palco de Almería); con el último ascenso del Salford, y cuando Undiano pitó este sábado el final del partido. Ni se lo podía creer este hombre que se arrimó a Valencia de la mano de Amadeo Salvo hace cinco años y que después de cinco temporadas ha cosechado su punto más álgido con la consecución de un título, el de la Copa del Rey, que en Singapur puede sonar un poco lejano pero que en España supone un exitazo increíble en muchos aspectos.

Para llegar hasta aquí, a Peter Lim le ha costado un duro aprendizaje, no sólo de lo que significa dirigir desde la distancia un club de fútbol sino para sostener económicamente hablando al Valencia entre los mejores. Un hombre como él, cuyo padre era de familia de pescadores, está acostumbrado a golpes de efecto de este calado. El de anoche deportivamente se podría quizás hasta comparar con el salto que dio en 1991 cuando con Wilmar International (Wilmar también se llamaba el uruguayo Cabrera, exdelantero blanquinegro de los ochenta) pasó de un capital de 10 millones de euros a uno de 700. Fue el punto determinante para la escalada financiera de este hombre formado en finanzas y contabilidad en Perth (Australia) pero que cuando vino a Valencia no tenía ni idea de lo que es de verdad el fútbol por dentro.

Anoche se le vio feliz, contenido en algunos momentos por ese carácter especial que parecen tener los asiáticos, pero al menos bastante consciente de lo que para muchos aficionados significaba este título para el Valencia. De hecho, para él, una de las cosas que más le han impactado desde que en octubre de 2004 se llegase a un acuerdo definitivo para la compra de acciones, es la pasión con la que los valencianistas viven los colores de su equipo. «El momento inolvidable fue el de la primera bienvenida de la afición, fue un momento especial», llegó a declarar hace ya algunos años en una de las poquísimas veces que ha accedido a que se le entrevistara, siempre eso sí bajo unas determinadas y cómodas condiciones.

Lo de anoche quizás puede competir con el bombazo que pegó Lim en 1991, que pasó de 10 a 700 millones

Para Peter Lim, el camino en el Valencia no ha sido fácil. Pasó de ser un héroe a villano y de nuevo a ser vitoreado por los aficionados que se cruzaron con él antes, durante y después del partido. «Podemos tener un equipo formidable dentro de dos o tres años», apuntaba como premonición en 2015. Ahí sí acertó.