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60 millones de problemas

Última decisión. Marcelino, en un gesto en Balaídos, dejó suplente a Rodrigo. / AFP/M. RIOPA
Última decisión. Marcelino, en un gesto en Balaídos, dejó suplente a Rodrigo. / AFP/M. RIOPA

El Valencia entra en crisis por la inminente venta de Rodrigo y por el silencio de Lim | Justo a los tres meses del título de Copa del Rey, el club se ha propuesto convertirse en una bomba de relojería sin saber aún a quién le va a explotar

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

El Valencia CF es el único club del mundo capaz de convertir una efeméride poco menos que en tragedia. En el -todavía- año del centenario y justo a los tres meses de que el equipo conquistara en Sevilla la Copa del Rey, el club se ha metido de lleno en una crisis a nivel interno de la que pocos se atreven a pronosticar una solución pacífica. Dos son los motivos que han puesto del revés un proyecto que sumó en mayo el octavo título copero: por un lado 60 millones de euros (el precio pactado con el Atlético para que se lleve a Rodrigo) y, por otro, la falta de entendimiento entre el máximo accionista y los dos ejecutivos deportivos más importantes de la entidad -ya que el presidente mantiene un aparente discreto rol en este escenario-. Una semana falta para que el Valencia aterrice en la realidad que le corresponde. Seguramente con Rodrigo con la camiseta rojiblanca, a las doce de la noche del lunes de la semana que viene el equipo valencianista ya sabrá a lo que juega este año. Demasiado tarde quizás para aquellos que se compraron el pase pensando en aspiraciones reales de Champions.

Pero hasta que llegue ese momento, el Valencia va a ser una bomba de relojería. La incógnita es saber a quién de los tres personajes clave le va a explotar en las manos: Lim, Marcelino o Alemany. Si se le hiciera hoy en día una encuesta entre los aficionados, esos señalarían a Peter Lim como el auténtico culpable de que el equipo sólo empató contra la Real y de su incapacidad en Balaídos.

El máximo accionista, después de una tregua, vuelve a tener a la afición en su contra

Este clima de tensión influirá en la negociación sobre una renovación a Marcelino

El dueño, que parecía disfrutar en una tregua popular, vuelve a estar en el punto de mira de buena parte de la grada, que no entiende qué pasa en el seno de la entidad y qué le ha llevado a Lim a retirar la autonomía que tenían antes sus profesionales. Al no existir versión en primera persona desde Singapur (tampoco se conoce la opinión de Murthy, la voz de Meriton), el pueblo respalda absolutamente a Marcelino y Alemany. A ellos se les señala como los responsables del éxito del Villamarín, donde Lim sí estuvo pero a su manera, sin nadie que le pudiera cazar con un gesto de alegría o celebración por su parte.

La manera tan peculiar que tiene Meriton de mantener una comunicación con el aficionado le está perjudicando en este momento de tensión. De Murthy poco se sabe. Sus últimas aportaciones públicas han sido formalismos de protocolo (firmas de patrocinadores, breves presentaciones de futbolistas o convenios de colaboración con diferentes escuelas). Sobre el asunto que más preocupa, que es lógicamente lo que incide directamente en el aspecto deportivo, nada de nada.

El problema no es que el aficionado del Valencia no sepa si Lim va a traer un refuerzo y cuanto se va a gastar en él cuando se venda a Rodrigo, lo peor de todo es que en el Valencia, a día de hoy, todavía no se conoce de verdad si la salida del internacional va a ser cubierta. En esa tesitura se encuentran Longoria, Alemany y Marcelino.

Será pues el Valencia el único club en esta rocambolesca operación (salida de André Silva de Milan, venta de Correa y compra de Rodrigo) que no sabe si actuará como punto final en lo que a transacción de dinero se refiere. Si Lim no gasta ninguno de los 60 millones de euros que se ingresarán del Atlético, el Valencia dará colorido a su caja fuerte y balances pero provocará un cisma irreversible en su plantilla.

Llegados a ese punto, a Marcelino no le quedará otro remedio que dejar de hostigar al dueño y apechugar con lo que toque. Eso, lógicamente, influirá directamente en ese planteamiento que dejó abierto Alemany hace unas fechas respecto a la posible renovación del asturiano. Marcelino estaría encantado de seguir. La duda es sin con Lim ejerciendo de director deportivo.

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