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Miguel Tendillo: «Florentino aún me recuerda el gol que nos dio la salvación y les quitó la Liga»

Miguel Tendillo, ex jugador del Valencia CF./J. Signes
Miguel Tendillo, ex jugador del Valencia CF. / J. Signes

«José María García dio que fiché por el Barça y tuve que llamar a casa para preguntarle a mi padre si era verdad. Ramos Costa dijo que era intransferible», recuerda el valenciano

Toni Calero
TONI CALEROValencia

-A los 17 años debuta con el Valencia y meses después ya es indiscutible. ¿Cómo se gestiona en un adolescente un ascenso tan rápido a la élite?

-Es complicado, pero se hace más sencillo si tienes una persona al lado que procura que tengas los pies en el suelo. En mi caso fue mi padre, estuvo siempre conmigo.

-¿Cuándo se dio cuenta la familia de que un chaval de Moncada podía hacer carrera en el Valencia?

-Mi padre, por su trayectoria. Había jugado cinco años en Segunda con el Eldense y sabía de fútbol. Recuerdo que lo veía todo muy rápido. Con 16 años vino Paquito, que entrenaba al Castellón, para que me fuera allí y acabara de hacerme. Pero como fue todo tan corrido en el Mestalla, no me dio ni tiempo a pensarlo.

-¿Fue un sueño hacerse importante tan rápido en el Valencia?

-Para mí el sueño fue que, con 17 años, compartía vestuario con gente que veía en la tele. Me pasó en el Valencia y en la selección. A los 18 ya entrenaba con ellos y en las comidas me tocaba con Santillana o Juanito, por ejemplo. Estaba Asensi, Migueli, Olmo, Alesanco, Satrústegui, Arconada, Uría, Gordillo, Camacho... Era espectacular.

-¡Vaya vestuario!

-Para mí era impensable. Voy a la Eurocopa con 19 años y Dino Zoff tenía 38. Me doblaba (ríe). Yo era el 'ragazzo', como me llamaban en Italia. Para mí era un sueño.

-¿Y le impresionaba? Porque usted tranquilo era un rato...

-Excesivamente tranquilo. Cuando jugaba, la gente me decía que no iba a llegar a nada porque tenía sangre de horchata. Siempre tuve esa calma, dentro y fuera del campo.

-¿Recuerda su primer sueldo?

-Creo recordar que los que subíamos del filial teníamos 200.000 pesetas como base. Después, en el primer contrato que firmo con el Valencia tuve un millón, luego millón y medio y dos millones. Firmo el contrato y me voy al Mundial de Japón que gana la Argentina de Maradona. Al volver, me llama Di Stéfano y el primer partido de Liga es contra el Madrid en el Bernabéu.

-Pero debutó con Domingo.

-Contra el Girona en Copa, eso no se olvida. Estaba en el banquillo y me dijo Marcel: 'Tendillo, caliente'. Y el momento ese que das el primer paso... Te falta el aire.

-Cae usted de pie en el Valencia. Llega muy joven y 'engancha' un equipo inolvidable que gana tres títulos consecutivos.

-A esa generación, lo único que nos faltó, por mentalidad, fue ganar la Liga. En la 81-82 la tuvimos al alcance de la mano, pero perdimos en Almería y empatados contra Valladolid y Athletic. Lo tuvimos. Nos faltó carácter para decir: 'vamos a por la Liga'. Teníamos un equipazo.

-Y Kempes en plenitud.

-Nosotros, sabiendo que lo teníamos arriba, estábamos tranquilos. Siempre me acuerdo de la primera imagen que tengo de él en un periódico: 'Se esperaban los goles de Diarte y llegaron los de Kempes'. Se me quedó grabado. Viene de ser máximo goleador de un Mundial que ganó. Con 17 años hice la pretemporada con el Valencia en el Mondúver y tenía enfrente a Kempes y no me lo podía creer.

-¿Su primer gran día en el club es el título de Copa de 1979?

-El primer gran día y la primera gran alegría. Mario hizo los dos. Al día siguiente fue tremendo. Desde el pantano de Alarcón hasta Valencia había caravana de coches, un espectáculo. Y la llegada a Valencia... Eso no se olvida nunca.

-A Di Stéfano le tuvo dos veces como entrenador, ¿cómo era?

-Era un personaje. Único. Nací con él en el fútbol, contó conmigo y me mantuvo. Vine del Mundial de Japón, llego al entrenamiento, me llama Alfredo y me dice: 'Cómo estás chaval, preparado para jugar contra el Madrid? Le digo 'sí, claro'. Y me dice: 'El negro (Cunningham) tiene el tobillo mal, si vas por detrás le pegas con la punta'. (Risas)

-¿Y le dio?

-No le di mucho. Siempre estaba entre los defensas menos amonestados. Di Stéfano era puro fútbol. El vestuario lo llevaba él, y el respeto que se le tenía... Entraba por la puerta y tela. Lo que tuviera que decir lo soltaba delante de todos. Unas broncas tremendas, nos ponía firmes. Y luego lo tuve en el Madrid y hacía tándem con Camacho (ríe), imagine los dos juntos.

-¿Marcó su carrera?

-Fue el que más poso me dejó. Fue como un padre para mí y siempre tuvo un trato especial conmigo. Tanto aquí como en el Madrid. Alfredo era un valenciano más.

-Avanzamos. Su dupla con Ricardo Arias es inolvidable para el valencianismo...

-Lo bueno en un equipo es cuando la gente recita la alineación muchos años después. Siempre me dicen: 'Arias, Tendillo, Carrete y Botubot'. Ricardo era un centrocampista de tronío pero se quedó atrás y se amoldó atrás. Era rápido y muy seguro al cruce porque yo me iba mucho hacia arriba. Ricardo sacaba el balón muy bien desde atrás pero arriba se le nublaba un poco (ríe). Saureta le decía: 'No pujes, que estàs cego'.

-¿Y Carrete y Botubot?

-Carrete era genio y figura. Subía bien, era un lateral derecho de carácter, muy completo. Y Manolo era más físico, no exento de técnica, pero primaba el recorrido.

-¿Y usted?

-Me hubiera encantado ser un jugador de poderío, pero no lo era. Me incorporaba mucho al centro del campo para jugar el balón. Por la forma de jugar, me hice un hueco en el fútbol porque los centrales de la época eran gente como Migueli, Benito... Centrales, centrales.

-¿Antes de que se fuera del Valencia ya pudo haberse marchado?

-Me pude ir al Madrid en el 81 y al Barcelona en el 82. Lo del Barça fue tan claro que José María García lo dio y tuve que llamar a mi padre para preguntarle. '¿Papá, has firmado algo?' Y me dijo que no. Ofrecieron 300 millones de pesetas y Ramos Costa dijo que era intransferible. El Madrid apostó por mí porque Benito lo dejaba, pero tampoco se hizo.

-El gol de Tendillo. El momento.

-Un directivo, Baltasar Alemany, me decía: 'En España está el gol de Marcelino y en Valencia, tu gol'. Coincidieron muchas cosas porque todo el mundo nos daba por sentenciados. Florentino (Pérez) estaba en la grada ese día y siempre me lo recuerda. 'Os salvasteis y nos fastidiasteis la Liga'. Son momentos que siempre me recuerdan. Inolvidable.

-Usted, que se define como muy tranquilo, ¿cómo estaba ese día?

-Llevábamos una semana concentrados y nosotros no teníamos ninguna duda de que al Madrid le podíamos ganar, pero necesitábamos carambolas y se dio todo. Fueron dos semanas previas horribles porque todos nos daban por muertos.

-¿Su mejor versión la dio jugando para el Valencia?

-Bueno... Los dos primeros años en el Madrid también fueron muy buenos. Como jugador, siempre confié mucho en mis posibilidades. Mi padre nunca hubiera imaginado que me iría del Valencia. Pero cuando voy a renovar, me ofrecen unas cantidades ridículas. Yo acababa contrato. Vino Tuzón y varios consejeros. Les dije: 'Llevo aquí seis o siete años dando rendimiento y lo que me ofrecéis es muy poco'. Me contestaron que el Valencia no me podía dar más.

-¿Y qué pasó?

-Tuvimos tres o cuatro reuniones y el día de mi boda viene Tuzón con varios directivos. Saliendo de la iglesia, me dijo: 'Miguel, lo que quieras te damos'. Pero estaba saturado, me iba al viaje y necesitaba pensar. Volviendo, me llaman para decirme que el Murcia me quiere. Eso y que el Barcelona estaba detrás. Hablé con Nuñez y así era. Mi padre nunca quiso que me fuera y creo que fue la gran decepción que se llevó.

-¿Tanto?

-Yo quería renovar con el Valencia para jugar en Segunda si me hubieran ofrecido lo que yo entendía que merecía. Durante ese tiempo pensé en el año que había pasado y pensé que no me lo merecía. Me criticaban, me insultaban por la calle, acabé jodido. Iba en taxi porque no me atrevía a coger el coche. A mi madre le llamaban insultándome y mi madre sí decía que me fuera.

-Y su padre que aguantara.

-¿Mi padre? Valencia y Valencia.

-El enfado de la grada con usted fue tremendo.

-Cuando salía en el marcador que perdía el Murcia, la gente aplaudía. Y jugando aquí con el Real Madrid, todos me silbaban.

-Una situación difícil para un jugador de la casa, valenciano.

-Que me pitaran las aficiones de otros campos lo aceptaba. Pero vivir eso en Mestalla me reventaba, me dolía muchísimo.

-¿El tiempo lo cura todo?

-No tengo queja. Siempre me han tratado bien aunque aún alguien me diga: 'Aunque te fueras al Madrid...'