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Jornadas memorables en septiembre en el Camp Nou

Equipo campeón. Curro Torres y Albelda abrazan  a Oliveira tras el gol de la victoria en el Camp Nou. / efe
Equipo campeón. Curro Torres y Albelda abrazan a Oliveira tras el gol de la victoria en el Camp Nou. / efe

PACO LLORET

Desde su inauguración, en septiembre de 1957, no ha habido década sin que el Valencia haya vencido, al menos una vez, en el Camp Nou. En el actual siglo se han sumado cuatro triunfos ligueros en el feudo culer, dos de ellos incluidos en el ciclo de Rafa Benítez como entrenador, y los otros dos, más recientes en el tiempo, en períodos de irregularidad deportiva en la entidad valencianista, con Juan Antonio Pizzi, primero, y Pako Ayestarán, después, como responsables técnicos. Por otro lado, septiembre y los primeros días de octubre se han convertido en un período talismán para obtener triunfos en el Camp Nou. Algunos de los más resonantes se alcanzaron en las primeras jornadas de algunos campeonatos.

La primera victoria del Valencia en el actual feudo del Barça se resistió, aunque, finalmente, se produjo a mediados de los años sesenta. Después de ocho visitas ligueras consecutivas en las que como mejor resultado se había logrado arrancar tres empates a uno, los de Mestalla consiguieron su primer triunfo en la quinta jornada de la temporada 65-66, con el mérito añadido de remontar el gol inicial de sus rivales. Dos futbolistas de la tierra, el centrocampista y capitán Roberto Gil de cabeza en el primer tiempo, y el extremo zurdo Juan Muñoz, sellaron la victoria para un conjunto que acudía a la cita en un momento dulce. Una semana antes de vencer en Barcelona había batido en casa al Real Madrid por 3-0.

Aquel primer triunfo en el Camp Nou adquirió una enorme relevancia porque venía a respaldar a un equipo que se hallaba en una clara trayectoria ascendente y que iba a mejorar sus prestaciones en las siguientes jornadas hasta alcanzar el liderato. La primera vez que el Valencia actuó en el Camp Nou fue en el mes de enero de 1958 y el duelo finalizó en tablas, con gol del brasileño Machado. Un año después, en la segunda confrontación, se cosechaba el peor resultado de todas las visitas ligueras: 6-0. La inapelable derrota aconteció el 14 de septiembre de 1958, y correspondía a la primera jornada de la campaña 58-59, con un Valencia en plena transformación de plantilla de la que salían nombres legendarios como Buqué, Seguí, Puchades o Pasieguito. Un severo revés para iniciar la andadura de una temporada discreta.

Los años setenta no pudieron empezar mejor: triunfo por 0-2, con goles de Pep Claramunt y Valdez, en la Liga 70-71 cuyo título fue a parar a las vitrinas de Mestalla. Ese resultado adquirió una enorme trascendencia porque decantó la balanza al final del campeonato cuando ambos equipos estaban empatados a puntos. Por aquellos años, el Valencia solía plantarle cara al Barça en su feudo, como lo demuestran los empates logrados en los dos siguientes ejercicios. Pero, sin duda, el triunfo más resonante se produjo en la cuarta jornada de la campaña 80-81, era el sábado 27 de septiembre, cuando el equipo adiestrado por Pasieguito ofreció una auténtica exhibición de juego y goles. Dos tantos de Solsona y otro de Morena dispararon la euforia valencianista y, al mismo tiempo, encendieron la mecha de la indignación entre la afición blaugrana. Su entrenador, Ladislao Kubala, quedó renqueante, y al poco tiempo fue destituido. Aquel 0-3 coincidió con el debut de Sempere en la portería. Por añadidura se hubo de superar el hándicap de una baja sensible: Mario Alberto Kempes no pudo participar en la cita al hallarse lesionado.

A finales de los años ochenta el Valencia volvió a vencer en septiembre en el Camp Nou, un triunfo que también desató una tremenda crisis en el club catalán. Un gol de Arroyo en el primer tiempo fue suficiente para el equipo que entrenaba Alfredo di Stéfano. Era la tarde del 20 de septiembre de 1987 y aquel triunfo forzó la destitución de Terry Venables como entrenador del Barça. Aquel Valencia reaparecía en la primera división tras un ejercicio ausente con un equipo rebosante de talento y calidad. De aquel encuentro siempre se recordará el recital de Antonio en la portería y la imagen épica de Bossio con la cabeza vendada y la camiseta ensangrentada.

A principios de octubre de 2003, el gran Valencia comandado por Benítez desde el banquillo cerró en Can Barça su impresionante tres en raya tras batir en el Calderón al Atlético por 0-3, superar en Mestalla al Real Madrid por 2-0, y vencer al Barcelona por 0-1 con un gol del brasileño Ricardo Oliveira, tres citas exigentes saldadas con otros tantos triunfos sin recibir ni un solo gol en contra. Aquel equipo ya forma parte de la historia.