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Fiesta en ataque y una verbena en defensa

Maxi Gómez revolucionó el partido pero el Getafe igualó el marcador en la segunda parte. /EFE
Maxi Gómez revolucionó el partido pero el Getafe igualó el marcador en la segunda parte. / EFE

Maxi revoluciona a un alocado Valencia al que el árbitro le birla un claro penalti

PEDRO CAMPOSValencia

Un partido entre el Valencia y el Getafe no puede ser normal. Es ya antinatural. Locura. Pero el retratado es el conjunto que ahora dirige Celades y, sobre todo, el entrenador. Tres encuentros con el murciélago en el pecho del catalán y nueve goles encajados. La apuesta por tres delanteros y porque los centrocampistas tengan un mayor control del balón es muy bonita, muy romántica, de la escuela de Guardiola, del dichoso tiki-taka. ¿Y para qué? Para que se pierda por el sumidero si la defensa es una auténtica verbena. Y lo es. Ni el conjunto de veteranos de mi pueblo pone menos atención para guardar la portería. Tres de los cuatro zagueros eran nuevos. Demasiados. Ante un bloque tan terco como es el madrileño, apostar por una zaga sin los automatismos ordenados es casi un suicidio. Thierry Correia estaba perdido, los centrales no sabían a qué atacante marcar y sólo Jaume Costa ofreció algo de solvencia. Menos mal que el infame espectáculo por momentos viró en fiestón cuando la raza de Maxi Gómez apareció por el campo y Kang In demostró que su futuro estará donde él quiera. Además, el árbitro, seguramente distraído entre tanta juerga, le escamoteó un penalti clarísimo por una mano de Cucurella cuando casi lucía el minuto noventa. En estos casos el pueblo se pregunta para qué sirve el VAR, es indignante que el colegiado no trote veinte metros para verlo en el monitor. No lo hizo y desde la butaca de Las Rozas nadie le advirtió de la pena máxima.

La falta de atención del Valencia quedó retratada cuando el tío Vicent aparecía por el vomitorio de Mestalla en busca de su butaca. No pudo ni sentarse con empate a cero. Algo más de treinta segundos de partido y Jaime Mata marcaba para el Getafe en una jugada ensayada. El balón circula del córner a Jason, el exvalencianista chuta sin excesiva convicción, pero mientras los zagueros del Valencia buscaban gamusinos, el internacional de la ciudad madrileña remachaba. Sólo tres minutos después Jason disfrutaba de una ocasión clarísima en otro grave error defensivo. Mestalla no le concedió al equipo ni diez minutos de cortesía. No lo merecía. Pitos y gritos para ver si los jugadores conseguían despertar. Pero a veces de una desgracia se extrae un éxito. Gameiro se iba al suelo lesionado y Maxi Gómez se enfundaba la camiseta para saltar al campo. El uruguayo fue providencial. No sólo por su juego y su eficacia. Sobre todo por su intensidad, por sus ganas, por su coraje, por su amor propio. Porque hasta ese momento el Valencia ni se había acercado a la portería azulona. Cero ocasiones. Pero con Maxi Gómez ocurrió lo normal cuando fichas a un jugador de este tipo. Es un cazagoles, un killer, y necesita que le lleguen balones desde la banda. Ya sea por arriba o por el tapete, pero con la posibilidad de ejecutar un remate. Si tiene que venir a buscar la pelota y combinar, el uruguayo no tendría que haber sido el elegido para sustituir a Santi Mina. En el empate fue Kang In su asistente y el uruguayo se lució con una tijera. Y sólo cuatro minutos después fue Parejo el que le bendijo con un balón aéreo para que el delantero se alzara majestuoso. Hay que destacar que de los 32 goles que lleva en la Liga, 14 de ellos han sido de cabeza. Más razones para colgarle balones todas las veces que se pueda.

Valencia - Getafe: claves

El más goleado.
El Valencia ha encajado ya once goles en lo que llevamos de Liga. Nadie ha sufrido tanto en defensa.
El increíble VAR.
Es incomprensible que Munuera Montero no fuera a ver la mano de Cucurella. El sistema tiene lagunas graves.
Tercer empate en casa.
La temporada pasada sólo había igualadas, en este se ha vuelto a lo mismo.

Mestalla se lo pasaba en grande. Siempre batir al Getafe es una alegría mayor. Y faltaba Kang In. El surcoreano era titular. Como muchos ansiaban. Sólo por ver cómo lleva pegado el balón a su dulce pie izquierdo merece el sacrificio de salir del trabajo a toda prisa, buscar aparcamiento y acceder a tu butaca en la última fila de la grada de la mar. Además, sabe marcar goles. Rodrigo se marcó un jugadón por su nueva banda derecha y dejaba el balón en el centro del área para que el proyecto de figurón anotara su primer tanto en la competición doméstica. Lo hizo con la derecha. Como le dé la gana. Tras el paso por el vestuario llegó otro momento icónico del choque. Balón desde treinta metros lanzado por Coquelin y Kang In lo domaba con un control de fantasía. Y, además, prolongaba la jugada con una bicicleta. Sólo por los ojos rasgados y el pelo lacio se diferencia de Aimar. Por lo demás, dos gotas de agua. Mestalla se relamía. Gozaba.

3 Valencia CF

Doménech, Correia, Gabriel Paulista, Diakhaby, Jaume Costa; Kondogbia (Wass, m.83), Parejo, Coquelin; Kang In (Guedes, m.73), Gameiro (Maxi Gómez, m.10) y Rodrigo.

3 Getafe CF

David Soria, Damián, Djene, Cabrera, Nyom (Kenedy, m.60; Jason (Portillo, m.81), Maksimovic, Arambarri, Cucurella; Molina (Ángel, m.53) y Mata.

Goles:
0-1, m.1: Mata. 1-1, m.29: Maxi Gómez. 2-1, m.34: Maxi Gómez. 3-1, m.39 Kan In Lee. 3-2, m.66: Jason. 3-3, m.69: Ángel.
Árbitro:
Munuera Montero (C. Andaluz). Amonestó por el Valencia a Mxi Gómez, y por el Getafe a Nyom, Jason, Cabrera y Mata.
ASISTENCIA:
37.814 espectadores presenciaron el choque en Mestalla, otra vez con gritos contra la propiedad.

Pero el Getafe es lo más incómodo de este mundo. A partir del minuto 60 se lanzó en tromba. Jaume Doménech pudo frenar una primera acometida de su excompañero Maksimovic, pero en las siguientes no lo logró. Instantes después anotaba Jason de espuela con la defensa empanada y luego era Ángel el que ponía el empate mientras Correia giraba a un paso del mareo. El equipo madrileño se comía por momentos al Valencia. Llegaba en tromba, en un partido totalmente descontrolado. Lo normal era que marcara algún gol más. El Valencia sacó un arranque de orgullo, se lanzó al ataque y un cabezazo de Rodrigo se encaminaba hacia el gol cuando Cucurella puso el brazo. Paró el balón con todo descaro. El mismo que tuvo el árbitro para no pitar el penalti. Indignante. Ni lo quiso ver Munuera Montero en el césped ni Cuadra Fernández desde el vídeoarbitraje. Era el tanto que le daba una victoria al Valencia que no merecía. Y aún tuvo que dar gracias porque Ángel pudo remachar la faena en dos ocasiones. La primera la desbarató Jaume y la segunda acabó anulada por fuera de juego. Se acabó el partido pero arreció el murmullo contra Celades. Por revolucionar el equipo de inicio con muchos jugadores nuevos, por tardar muchísimo con los cambios y por permitir que el Valencia pierde la fortaleza defensiva que le aupó a tantos éxitos con Marcelino. Pero en este club era más importante que confiara en la cantera. Está bien dar paso a Kang In porque da gusto verle, pero hay que ganar partidos y que los rivales te respeten.