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La diferencia entre Rodrigo y Vietto

Montoya disputa un balón en el Getafe-Valencia de diciembre./EFE
Montoya disputa un balón en el Getafe-Valencia de diciembre. / EFE

Las rotaciones de Marcelino convierten al Valencia en un equipo vulnerable con los jugadores menos habituales

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

El triple cambio de Marcelino en el minuto 60 marcó la frontera que separa a un Valencia del montón de un equipo de Champions. Si el técnico lo hizo para mandar un mensaje a ojos de Peter Lim el guión salió perfecto. El equipo carece de fondo de armario y ayer el once se compuso por retales en todas las líneas. Hasta que el técnico movió el banquillo, el Getafe estuvo inmenso al contragolpe. Tras los cambios incluso hubo alguna puerta abierta a la remontada. Dos nombres resumen la doble cara de este Valencia: Vietto y Rodrigo. Las diferencias entre los dos delanteros suman más de siete y las decisiones que se tomen en torno a ellos definirá la ambición deportiva. Si el club prioriza la caja y vende al internacional español, el futuro será incierto. Todavía más si se ejecuta la opción de compra por el argentino. Si se queda, será un gesto voraz. El Valencia de Rodrigo y el de Vietto nunca serán los mismo.

El equipo puso ayer de inicio encima de la mesa todos los ingredientes para hacer el peor partido de la temporada, al menos en los dos primeros tercios de encuentro. El máximo accionista, Peter Lim, supervisó todo lo ocurrido dede su palco celestial. El asiático es gafe. Se presentó en noviembre en el Coliseo Alfonso Pérez de Getafe para presenciar la primera derrota de la temporada. Aquel día desapareció. Volvió ayer y ante el mismo rival. Otra derrota. Si Lim se trajo a Valencia al príncipe de Johor para fardar de equipo se equivocó de día. El equipo de Bordalás, con un fútbol primitivo y un once de legionarios, atropelló al Valencia de Vietto. Sin ideas y sin mordiente. El Getafe entregó el balón a los locales, hizo de la contra su arma y fabricó en menos de cincuenta minutos dos goles mellizos para el día de gloria del francés Remy, que se aprovechó de las agujeros entre los centrales. Guaita vivió plácidamente con el Valencia de Vietto.

Las rotaciones de Marcelino evidenciaron la falta de fondo del banquillo de un equipo que deberá apuntalar su plantilla para la temporada que viene, donde se vivirá en la grandeza de la Champions y ahí hace falta gastar dinero. El invierno, entre la Liga y la Copa, demostró que el colectivo es justito para competir con garantías en dos competiciones. La eliminación de la Copa devolvió la fiabilidad al equipo en la rutina. Ayer, a la primera jornada entre semana que se puso por delante, demostró que no todos los onces titulares son iguales.

La primera parte del Valencia, la de Vietto, fue insoportable. Marcelino pobló el once de meritorios, que poco hicieron para ganarse el puesto. El argentino malgastó su (¿última?) oportunidad. A Maksimovic le queda mucha mili por cumplir y la fórmula de la cesión quizá haga de él un hombre para la Liga española. En su descarga el dato de que sólo había jugado un cuarto de hora desde el pasado 11 de febrero. Así es imposible que el serbio entre en la dinámica del grupo. Quizá Marcelino cargue demasiado las espaldas de un chico que ha contado entre poco y nada. En Pereira, el otro cuestionado, hay esperanzas puestas pero el nivel del jugador del United ofrece muchas dudas para una competición como la Liga de Campeones.

El entrenador del Valencia ya dijo para argumentar las ausencias de Nacho Vidal que el club de Mestalla no espera. En cambio, la vara no parece la misma en otros casos. El equipo ahora mismo tampoco debería esperar a Vietto -que perdió también los trenes de Sevilla y Atlético-, Maksimovic y Pereira, aunque doctores tienen los banquillos. Ninguno de los tres terminó el partido y Marcelino, que apostó por ellos, los sometió al juicio sumarísimo de la grada en el minuto 60. Además, fue una manera de reconocer su error de inicio con el once. No sólo el trío no aprovechó la oportunidad sino que hizo que sus compañeros parecieran peores. Zaza y Vietto no maridan. Y Maksimovic, que siempre llegó tarde, dejó desprotegido a un Parejo que sumó frustraciones hasta terminar el partido desquiciado y expulsado por roja directa tras un codazo a Molina. El 0-2 de Remy, que vino de una nueva pérdida del Valencia como pasó en la primera parte tras el error de Guedes -pudo ser falta-, aceleró la toma de las decisiones con aroma a la desesperada. Al campo saltaron Rodrigo, Carlos Soler y Ferran Torres. Equilibraron al equipo e hicieron mejores a sus compañeros.

1 Valencia CF

Jaume Doménech, Montoya, Garay, Murillo, Gayà, Andreas Pereira (Rodrigo, m.60), Parejo, Maksimovic (Carlos Soler, m.60), Guedes, Vietto (Ferran Torres, m.60) y Zaza

2 Getafe

Guaita, Damián Suárez, Djene, Bruno, Cabrera, Portillo (Sergio Mora, m.75), Flamini, Faycal, Amath (Antunes, m.90+), Jorge Molina y Remy (Álvaro Jiménez, m.62)

GOLES:
0-1, m.16: Remy. 02, m. 49: Remy. 1.2, m.69: Rodrigo
ÁRBITRO:
De Burgos Bengoetxea (comité vasco). Amonestó por el Valencia a Gayá y Parejo y por el Getafe a Remy, Djene, Cabrera, Damiñan Suárez y Jorge Molina. Expulsó con roja directa a Parejo (m.85) por golpear a Jorge Molina
INCIDENCIAS:
Partido disputado en Mestalla ante 35.800 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el ex consejero del Valencia Ramón Romero. El jugador local Rodrigo Moreno recibió el premio de mejor jugador de la Liga Santander del mes de marzo, que le fue entregado por el ex jugador del Valencia e internacional brasileño Iomar do Nascimento «Mazinho»

Con el triple cambio apareció el Valencia de Rodrigo, el de la ambición. Antes del minuto 70, el internacional ya había marcado para alimentar la posibilidad de la remontada. Un golazo para sumar su decimosexta diana de la temporada. Un jugador excelente.

Carlos Soler fue la pieza que Parejo necesitaba y Ferran, por la banda derecha, dio la profundidad necesaria con un juego directo. La tuvo Zaza tras un centro del canterano de Foios. Cuando el empate estaba servido, el de Policoro malgastó por encima del larguero su remate de cabeza. Fue la oportunidad perdida pero el ejemplo de que el Valencia nunca debió perder contra el Getafe. Bordalás es el único técnico que le ha ganado los dos partidos a Marcelino.

Los minutos cayeron y el rival se sintió como pez en el agua en la recta final. Barullo, bronca y poco juego. La expulsión de Parejo echó al traste cualquier esperanza. El equipo pagó la revolución en el once de Marcelino, que tuvo que echar mano de los de siempre para tratar de salvar el partido en presencia del máximo accionista. Entre el Valencia de Rodrigo y el de Vietto hay un abismo. El modelo está en las manos del dueño, que debe aprender de errores pasados.

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