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Fútbol | Valencia CF

Parejo evita la agonía de Rodrigo

Getafe-Valencia. / EFE

El capitán marca y se reivindica tras las cuatro ocasiones falladas del delantero

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

Dos de dos. 'Poquet' a 'poquet'. El Valencia empieza a quitarse de encima las legañas. No es que esté aún para lanzar las campanas al vuelo, pero cuando azota la sequía, cualquier gota de agua que llega se toma como el mejor de los caldos. El espontáneo abrazo que se pegaron en el palco nada más pitar el árbitro el final Longoria y Mateo Alemany muestra la evidencia del 'patiment' que se está experimentando en la zona noble de la entidad. Los números de los balances agobian cosa mala y cuando los del césped lo ensucian un poco más, el panorama se oscurece. De ahí que la necesidad de ir añadiendo puntos a la cuenta se hacía casi de extrema necesidad. Un partido que arrancó con tufillo de goleada a favor de los blancos, que se desarrolló por la vía del áspero empate a cero, se terminó resolviendo de la manera más inesperada posible. Con el VAR retrocediendo en el tiempo y descubriendo el agarrón a Gameiro que nadie había visto, fue curiosamente el discutido Parejo el que tuvo la responsabilidad de darle a su equipo la inyección de oxígeno que hacía falta. El madrileño, con todo lo que ha tenido que soportar este año -muchas críticas con fundamento- no hizo ninguna mueca de disgusto cuando tuvo que coger el balón para ejecutar la pena máxima. Lo hizo además de manera perfecta, ajustándosela a la derecha de David Soria, que le había adivinado la intención. El balón se coló y Marcelino y el valencianismo en general respiraron. La celebración, dicho sea de paso, tuvo el ingrediente añadido de la reivindicación particular del capitán, señalándose su nombre en la camiseta justo en la zona donde estaban celebrándolo como locos los seguidores blanquinegros desplazados.

El Valencia tuvo el hándicap a favor de decidir el resultado a diez minutos para el final y, encima, contar para el tiempo restante con superioridad numérica a favor. Al Getafe, sin aliento, con pocas fuerzas y con menos ideas, acabó por hincar la rodilla en un partido que, como se esperaba, resultó más trabado que exquisito.

Porque venir a este escenario es poco menos que venir a padecer. Al Getafe se le está atizando este año por la forma que tiene de entender el fútbol, llevándolo hasta el límite de lo permitido. A pesar de esto, al Valencia le sobró poderío para en el primer tiempo haber decidido con suficiencia el color del marcador. No es que la tuviera una vez, ni dos, ni tres... ¡cuatro! A nadie le debe sorprender tampoco que el actual Valencia falle más que una escopeta de feria. Es más de lo mismo. La historia se viene repitiendo desde que hace tres meses comenzara la temporada.

El gran problema es que se pueden ganar partidos con el VAR, de penalti, en el último minuto y hasta de manera injusta, pero por lo general cuando tú te presentas en cada partido con una bolsa de obsequios para el rival, en lugar de agradecértelo te machacan. El Getafe metió el balón en dos ocasiones al palo, una de ellas clarísima al larguero a los pocos segundos de comenzar la segunda parte. Eso es lo verdaderamente traumático y que hizo que el propio Mateo Alemany acabara estirándose de los pelos en el palco. El Getafe tiene un estadio que permite a la prensa situarse prácticamente encima del palco. Es donde casi siempre se deja ver Peter Lim. Y ayer, el director general del Valencia alucinaba en colores con Rodrigo. ¿Cómo puede ser que un delantero como él, internacional absoluto con Lopetegui y ahora con Luis Enrique, que el año pasado se hinchó a meter goles y que fue al Mundial, ahora no las meta ni por castigo? Lo curioso es que todas las opciones que tuvo el Valencia para anotar fueron a cargo de Rodrigo. Lo pudo hacer en el minuto dos con un fenomenal servicio de Guedes; luego en el 23' cuando la falta de confianza hizo que se la devolviera a Carlos Soler cuando en circunstancias normales tenía que haberla enchufado; después a un minuto del descanso con otro pase de Guedes cuando solo ante el meta se la tiró al muñeco; y ya en el segundo tiempo con un centro que remató en escorzo y que se perdió alto. Alemany gesticulaba, se echaba las manos a la cabeza y hasta se ocultaba el rostro. Como Marcelino. Ver para creer. El año pasado, en la duodécima jornada -como ahora-, Rodrigo llevaba ocho goles. Ahora uno. Pura nulidad.

Las claves

Sin puntería.
A pesar del juego discreto de ambos equipos, la falta de puntería de unos y otros fue evidente.
Trabado.
Sin llegar a ser desquiciante, el Getafe prefirió llevar el juego a un choque constante obviando el toque en el centro del campo.
Bien en defensa.
El Valencia mantuvo el tipo detrás con un trabajo, sin ser perfecto, bastante serio.

Con estos condicionantes y con Mina muy desdibujado, al Valencia le tocó intercambiar golpes de la mejor manera posible ante un rival que prefería jugar al pelotazo que pasar por las botas de Maksimovic. Eso obligó desde el primer instante a los valencianistas a apretar los dientes en defensa y a recular para ayudar en los rechaces. Con Guedes en tierra de nadie y con Carlos Soler sin dejarse ver en exceso, el partido fue discurriendo en un tono un tanto discreto pero con la incertidumbre por saber si lo que le está ocurriendo a Rodrigo es de verdad o de mentira. Marcelino sólo hacía que pedir una y otra vez tranquilidad y que siguieran intentándolo. Lleva así semana tras semana. Y la recompensa llega cuando llega. En Anoeta, por ejemplo, en Mestalla en Champions contra el Young Boys y en este complicado campo contra un rival igual de incómodo. Dos victorias seguidas; la segunda en Liga; marcador a cero; Parejo recuperando prestigio; tres nuevos puntos para escapar de la zona tibia-caliente de la tabla, y una dosis de calma para este parón que se inicia ahora. El Valencia no está para echar cohetes, ni mucho menos, pero de las épocas de crisis tan largas se recupera dando pasos pequeños. Con Batshuayi castigado por incoherente en su casa, con Rodrigo sin oler el gol ni de lejos, con Mina apareciendo poco a poco y con Gameiro asomándose, todavía quedan cosas por mejorar.

0 Getafe CF

David Soria; Damián Suárez, Cabrera, Bruno, Antunes; Amath (Rober Ibáñez, m.82), Maksimovic, Arambarri, Portillo; Jorge Molina (Guardiola, m.91) y Ángel (Mata, m.64)

1 Valencia CF

Neto, Wass (Ferrán, m.89), Garay, Gabriel Paulista, Gayà, Carlos Soler, Parejo, Coquelin, Guedes (Vezo, m.84), Rodrigo y Santi Mina (Gameiro, m.68)

GOLES:
0-1: M.80 Parejo, de penalti
ÁRBITRO:
De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Amonestó a Antunes (m.30), Bruno (76 y 78), del Getafe; y a Gayá (54), Coquelin (56), del Valencia. Expulsó por doble amarilla a Bruno (79)
INCIDENCIAS:
partido correspondiente a la duodécima jornada de la Liga Santander, disputado en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe (Madrid), ante 10.011 espectadores

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