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La deuda del Valencia CF alcanza los 500 millones, más que antes de llegar Peter Lim

Lim saluda a Guedes, el fichaje más caro del club. /Irene Marsilla
Lim saluda a Guedes, el fichaje más caro del club. / Irene Marsilla

El club debía 35 millones a los jugadores al cierre de la temporada | Lim compró la mayoría accionarial y acordó con Bankia refinanciar a largo plazo un pasivo que no deja de aumentar cada temporada

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

La deuda del Valencia Club de Fútbol supera los 500 millones de euros. Los datos certificados por la auditora Ernst & Young más los movimientos que se han producido hasta el cierre del mercado de fichajes ponen encima de la mesa una situación muy preocupante para una entidad que no cumple el plan de negocio con el que Peter Lim aterrizó en Mestalla. Auditoría tras auditoría se pone de manifiesto la necesidad de buscar nuevas vías de negocio para incrementar los ingresos pero el club, sin un estadio que multiplique la entrada de dinero, lo sigue fiando todo a la improbabilidad de la Champions.

El balance de situación que presenta el Valencia es como mínimo preocupante. Los números registran una deuda a largo plazo -pasivo no corriente, más de un año- de más de 304.375.000 euros. A esta cantidad hay que sumar lo que se adeuda a corto plazo -pasivo no corriente, menos de un año- que asciende a 149.642.000 euros. El total de la deuda según las cuentas oficiales del club a 30 de junio de 2018 es de 454.017.000 euros.

El Valencia debe a otros clubes 83,5 millones de euros, de los que 36 los debe pagar este año

A esta cantidad hay que sumar los movimientos posterior al cierre del ejercicio. Durante los meses de julio y agosto es cuando se realizan la mayoría de los fichajes y las ventas de jugadores. Las operaciones del Valencia han incrementado la deuda de manera considerable y la elevan a más de 500 millones de euros. El análisis económico certero es el que se produce al cierre del mercado de verano, ya que de lo contrario, sin tener en cuenta estas operaciones, queda una imagen muy distorsionada de la realidad económica del club de Mestalla. Por eso, las cuentas que se presentarán en la junta general de accionistas no estarán ajustadas del todo a la radiografía económica de una entidad que ve cómo su deuda es cada vez mayor.

LOS DATOS

454
millones de euros suman la deuda a largo y corto plazo que figura en el balance a 30 de junio de 2018.
71
millones de euros corresponden al fichaje de jugadores hasta el 31 de agosto. Están por pagar.
27
millones de euros son los ingresos por ventas tras el 30 de junio. Deberían ir a cubrir la deuda.

A los 454 millones de deuda que acumula el club -entre largo y corto plazo- hay que sumar los 71,3 millones de euros de adquisición de jugadores entre los meses de junio y agosto -ahí están los nombres de Piccini, Guedes, Gameiro y Wass-. Unos fichajes que elevaron el pasivo hasta los 525,3 millones de euros. La auditoría refleja también que después del 30 de junio de 2018 se produjeron movimientos que permitieron la entrada de 27 millones de euros. Una cantidad que rebaja la deuda hasta los 498 millones de euros si el dinero se destina íntegramente a ese cometido. De lo contrario, cada millón de los 27 que no se haya dirigido a esa función engordará el pasivo del club.

De los 149 millones de euros que debe el Valencia a corto plazo, más de 35,3 millones de euros corresponden al personal deportivo. Era la remuneración pendiente de pago que a 30 de junio de 2018 no habían cobrado los jugadores de la plantilla y el cuerpo técnico del Valencia -en 2017 la cantidad era de 20,1 millones de euros-. Un gasto que habrá que cubrir con los ingresos de la actual temporada o con cobros del activo corriente -deudores y cuentas a cobrar- que suman 26,5 millones de euros y la tesorería, que refleja 9,7 millones de euros. El total de estas dos variables asciende a 36,2 millones de euros.

En el pasivo corriente se recogen 12,8 millones de euros -periodificaciones a corto plazo- que corresponden en su mayoría al cobro de la renovación de los abonos para la presente temporada. Un dinero del que ya se ha dispuesto y que dejan en tesorería una cantidad exigua.

Además, a largo plazo el Valencia tiene deudas con otros clubes por valor de 46,9 millones de euros -con fecha 30 de junio de 2018 y sin contar las nuevas adquisiciones en julio y agosto- cuando en el cierre del ejercicio en junio de 2107 esa cifra era de 13,2 millones de euros.

A corto plazo, el pasivo con otros clubes suma 36,6 millones de euros cuando la temporada anterior sumaba 21,6 millones. De esta manera, la deuda global a corto y largo con otras entidades deportivas suma 83,5 millones de euros. En una sola temporada la cifra ha aumentado en más de 50 millones de euros.

Peter Lim aterrizó en Valencia en olor de multitudes. En su día, antes de que firmara las condiciones con Bankia, el principal acreedor del club, el entonces presidente, Amadeo Salvo, apuntó: «El préstamo mínimo de Lim es de 100 millones garantizado, se come la deuda y acaba el estadio». Las palabras no siempre son hechos.

El máximo accionista del Valencia refinanció la deuda del club y la mayoría del pasivo lo trasladó a largo plazo. Ese fue su gran movimiento en la negociación con Bankia a la hora de comprar el Valencia. A 30 de junio de 2014, la deuda a corto plazo era de 318 millones de euros y el largo sumaba 46,2 millones de euros. Con los 108 en fichajes y los 50 en ventas, la deuda sumaba En diciembre de 2014, Meriton adquirió la mayoría accionarial y pactó con Bankia las nuevas condiciones. De esta manera, a 30 de junio de 2015 la mayoría del pasivo -280 millones de euros- pasó a más de un año y a corto plazo quedaron 115 millones de euros. Los fichajes por 108 millones y las ventas por 50 dejaron la deuda en 453.

A pesar de las maniobras contables, la deuda no ha dejado de crecer. Desde que llegó Lim al Valencia todos los ejercicios se han cerrado con pérdidas y el magnate de Singapur se ha visto obligado a vender a los jugadores más importantes de la plantilla para tratar de equilibrar las cuentas. Esta temporada hay una previsión por venta de jugadores de 42 millones de euros antes del 30 de junio de 2019.

La ratio de la deuda sobre ingresos se dispara y preocupa

La Liga establece unas variables para mantener el control económico. Uno de ellos es el indicador de deuda neta sobre los ingresos relevantes. Si ese ratio se sitúa por encima del 100% hay una posible situación de desequilibrio económico financiero futuro. La deuda neta en esta caso no incluye el pasivo comercial, la del Valencia ha crecido hasta los 275 millones esta temporada -la pasada era de 227- y los ingresos relevantes cayeron en 40 millones, lo que situó la ratio en un 185%, muy por encima del máximo.

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