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Alemany continúa en el club a la espera de resolver su nuevo rol

Mateo Alemany. / j. monzó
Mateo Alemany. / j. monzó

El director general no sólo ha sido despojado de autoridad deportiva sino que queda también en entredicho su papel como portavoz

C. V.

valencia. Mateo Alemany continúa en el Valencia. Por el momento. Ni le ha dicho Peter Lim que recoja sus cosas ni contempla el director general presentar el cese pero sí, en cambio, pretende por un lado saber cuál es su nuevo cometido en concreto dentro de la estructura de la entidad y, segundo y como consecuencia del aspecto anterior, adaptarse a las nuevas circunstancias de trabajo que ha impuesto el máximo accionista. En la agenda de Meriton no consta ninguna reunión de Lim con Alemany en Singapur, pese a que lo último que se apuntó es que el ejecutivo viajaría con más asiduidad para despachar asuntos con el dueño.

En el Valencia actual ya no se trabaja en consenso, versión que todos -incluido el propio técnico- pretendieron ofrecer desde que estalló la crisis de verano. Singapur decide cuestiones que hasta ahora afectaban directamente a la labor de Alemany, como es el caso de la composición de la plantilla, incluido el entrenador, y al director general no le queda otra que encontrar este nuevo papel en el devenir valencianista.

Alemany no sólo se dedicaba exclusivamente al área deportiva pero sí era ésta la parcela que mayor dedicación -su favorita- y habilidad requería. Hay que tener en cuenta que desde el primer momento que se incorporó a la entidad ejerció de portavoz y era él el que de alguna forma trasladaba a la opinión pública las intenciones que tenía Meriton en todos los temas, situación que ahora queda un poco en entredicho. Murthy ni ha querido ni quiere exponerse a los periodistas. Precisamente, el día que regresaba Murthy de Singapur trayendo la decisión del dueño de destituir a Marcelino, tenía previsto Alemany comparecer ante los medios de comunicación.

Nada más llegar al Valencia -todavía con Layhoon como presidenta- Alemany frenó el fichaje que Alesanco quería hacer para el banquillo blanquinegro: el de Quique Setién. En su lugar, designó a Marcelino. En Singapur le hicieron caso. Fue, por así decirlo, su primera gran decisión y con el tiempo acertada. Por otra parte, en las juntas de accionistas en las que participó, su discurso tuvo mayor calado que el de Anil Murthy, a pesar incluso de que defendiera criterios y aspectos que no eran compartidos por los propios accionistas.

Alemany termina contrato en junio y por ahora, tanto él como Pablo Longoria se encuentran en una situación un tanto peculiar, sabiendo ambos que Singapur les ha dejado sin autoridad.