El vicealcalde Sergi Campillo, un número dos sin pensar en la sucesión

Sergi Campillo. / irene marsilla
Sergi Campillo. / irene marsilla

Investido de un poder casi total, la mano derecha del alcalde permite mantener el debate del relevo en un segundo plano

ÁLEX SERRANOVALENCIA.

El ascenso de Sergi Campillo de concejal a vicealcalde tiene varias lecturas. La primera es, evidentemente, que la mano derecha del alcalde Joan Ribó en el día a día del Consistorio ve su poder eminentemente aumentado. La segunda, que su gestión abarcará prácticamente todos los aspectos del trabajo municipal. Y la tercera, es que el debate sucesorio queda en barbecho: es un hombre fiel a la vicepresidenta, Mónica Oltra, que podría dar el salto a la política municipal para recoger el testigo de Ribó en 2023, tal como se comenta en mentideros políticos.

Campillo (Valencia, 1978) es el hombre de confianza de Ribó dentro del Consistorio. Pero también lo es de la vicepresidenta. Los dos políticos con más proyección de Compromís confían en este biólogo, lo que le convierte en una figura de consenso que permite mantener cerrado un importante 'melón': el sucesorio. Nombrar a Carlos Galiana, Pere Fuset, Giuseppe Grezzi o Isabel Lozano, por ejemplo, habría sido poner en primera fila a personas que podrían suceder a Ribó y, por tanto, habría supuesto empezar la carrera por el cabeza de lista para 2023 cuando aún quedan cuatro años para las elecciones.

En cualquier caso, todas las fuentes consultadas coinciden en señalar que Campillo es una persona trabajadora, con un conocimiento completo del funcionamiento del Consistorio. Y no es un conocimiento fácil de adquirir, dado que se trata de una administración de un tamaño colosal, con casi 6.000 trabajadores. Estos cuatro años ha estado al frente de concejalías tan importantes como Servicios Centrales Técnicos, Personal o Contratación, lo que le ha puesto al frente de las negociaciones entre la administración y los trabajadores del Ayuntamiento.

El edil tiene un amplísimo conocimiento de la administración local

Su gestión no ha estado exenta de polémicas. Los vecinos de la Devesa, concejalía que también dirige, le han afeado la falta de diálogo en lo referente al cuidado del parque y temen que en caso de incendio forestal tengan problemas para abandonar sus casas por las vías de servicio habilitadas en el interior del bosque. Algunos sindicatos, como los policiales, han criticado el impago de los servicios extraordinarios, algunos pendientes desde hace meses como los electorales de este mismo año.

Pero en cualquier caso, quienes le conocen en su día a día destacan de él que es una persona con talante negociador. Sin embargo, hay quienes apuntan que su papel como vicelalcade podría servir de contrapunto de Sandra Gómez, que ostenta el mismo cargo, como el de portavoz municipal. Aunque Campillo no buscó la vicealcaldía y ha tenido que aceptarla dentro de la negociación entre Compromís y PSPV para formar gobierno, su nueva posición servirá, creen diversas fuentes consultadas, para apoyar las tesis del alcalde en los puntos en los que Gómez difiera con la visión que tenga el primer edil de determinados temas. Dentro del grupo municipal de Compromís, además, Campillo no será el portavoz, un puesto que recaerá en Pere Fuset.

Es una persona que disfruta en la naturaleza, por lo que está encantado con el área que le tocará gestionar este mandato: Ecología Urbana, Emergencia Climática y Transición Energética. La delegación contará con concejalías como Emergencia Climática y Transición Energética, Conservación de Áreas Naturales.Devesa-Albufera, Ciclo Integral del Agua, Playas, Calidad Acústica y del Aire, Cementerios y Servicios Funerarios, Gestión Sostenible de Residuos Urbanos y Limpieza del Espacio Público, Jardinería Sostenible y Renaturalización de la Ciudad y Bienestar Animal.

Campillo es un edil de perfil técnico que controlará una de las áreas más importantes del Consistorio pero que dispone de un conocimiento total de los engranajes municipales internos. Además, no despierta suspicacias desde un punto de vista sucesorio, por lo que su nombramiento como vicealcalde fortalece la posición de Ribó.