Despoblación en el centro de Valencia: «La gente se va por el precio de los alquileres»

Viandantes por una calle céntrica de Valencia. / J. J. Monzó
Viandantes por una calle céntrica de Valencia. / J. J. Monzó

Los vecinos exigen la declaración de zonas saturadas de apartamentos | Los residentes alertan: «Ya es difícil ver a familias con niños porque sólo pasan turistas»

PACO MORENOVALENCIA.

«El barrio es un gran hall de hotel», contesta el portavoz de la asociación de vecinos Amics del Carme, Toni Cassola, al ser preguntado sobre cómo ha ido la convivencia este verano entre los residentes de Ciutat Vella y los turistas que se alojan en los apartamentos turísticos, que en los últimos años han tomado la zona. Piden como medida más urgente la declaración de zonas saturadas en algunos barrios de la ciudad.

La campaña veraniega está tocando a su fin y es hora de hacer balance. Más allá de las quejas por el botellón, los escándalos nocturnos o las fiestas en las viviendas turísticas, Cassola señala que el problema de fondo es la despoblación. «La gente se va, entre otras cosas por el precio de los alquileres», afirma.

De una opinión similar es Martín García, de la coordinadora vecinal de Ciutat Vella. «Hay casos que nos constan de personas que se han ido a vivir a otros barrios de alquiler porque pueden convertir su vivienda del centro en un apartamento y hacerla rentable». El dirigente vecinal entendió que «para muchas familias es un negocio», aunque destacó que perjudica gravemente a la población del barrio.

En el Carmen aseguran que los anuncios del Consistorio de «mano dura» no son una realidad

«Cada día es más difícil que vengan familias con niños», consideró al referirse a barrios como Velluters, donde «abundan los solares y la falta de equipamientos», mientras que las únicas promociones que se ven se deben a la apertura de viviendas turísticas. «Este año no han llegado noticias de peleas entre vecinos y turistas, al contrario de lo que sucedió el pasado verano, cuando en ocasiones acabaron a tomatazos».

En uno de los últimos estudios realizados por encargo del Ayuntamiento, en este caso de la Universitat de València, se habla de un sector que mueve unas 6.500 viviendas en la ciudad. Los barrios más saturados son todos los del centro y Ruzafa, seguidos por el Cabanyal.

La presidenta de la Federación de Vecinos, María José Broseta, se refirió a esto último para pedir que el Ayuntamiento tenga potestad para decidir qué zonas están ya saturadas de este tipo de oferta, al coincidir que afectan negativamente a la población al subir el precio de los alquileres. «En Ruzafa ya es imposible», cita como ejemplo.

«Queremos que el Ayuntamiento tenga toda la potestad y recursos para decir sí o no en cuanto a la apertura de apartamentos», apunta sobre la regulación que llega desde las normas urbanísticas y las propias de turismo, en algunos casos proveniente de la Generalitat. Cassola se muestra crítico con la actuación del Consistorio: «dicen que han hecho muchas actuaciones y abierto expedientes sancionadores, pero la realidad es que no vemos que tenga un efecto claro».

Velluters demanda más dotaciones públicas y promociones de viviendas de alquiler en la zona

Broseta insiste en que «nadie habla de decir no al turismo, pero el low-cost no ayuda en nada». Habló de un Observatorio de Ocio y Turismo aprobado antes de las elecciones municipales de mayo, pero del que no hay más noticias. «Trabajar todos los sectores afectados en esos foros sería muy útil», subraya.

El Plan de Ciutat Vella, todavía sin la aprobación definitiva, incluye una regulación precisa de las zonas del centro que pueden albergar viviendas turísticas. Algo parecido ocurre con el Plan del Cabanyal, en el que tras una petición de la asociación de vecinos se limitó más el porcentaje máximo dedicado a las viviendas turísticas en cada bloque.

De momento son las únicas zonas que contarán con normativas específicas. Para el resto de la ciudad, salvo cambios este mandato, de momento rigen los criterios del Plan General, donde se habla entre otras cuestiones de que esta oferta de alojamiento debe estar siempre en plantas inferiores a los vecinos.

Benimaclet y Ruzafa

Broseta cita como casos de barrios que necesitan regulación Benimaclet y Ruzafa. En ambos ejemplos, el precio de los alquileres se ha incrementado los últimos años, debido a la presión que ejercen los apartamentos al reducir la oferta. Martín García consideró que «falta una verdadera regulación por parte del Ayuntamiento y Turismo, como se está viendo», para insistir en que sin equipamientos públicos ni promociones de viviendas «no se conseguirá que vuelvan los vecinos».

Este barrio es uno de los que más ha sufrido la despoblación, al igual que la mayor parte del Carmen. En algunas calles de esta última parte del centro histórico «es imposible ver tiendas, ya no hay, ni tampoco vecinos. Sólo gente yendo y viniendo con las maletas», considera Cassola, al indicar que si no se enmienda la situación «no habrá una recuperación efectiva».

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