Tello culpa al exdirector de la Almoina del retraso en la remodelación del museo

Visitantes en el centro arqueológico de la Almoina./Juanjo Monzó
Visitantes en el centro arqueológico de la Almoina. / Juanjo Monzó

«No tenemos claro que sea tan complicado arreglar lo que pasa ahí», dice la concejala de Patrimonio Cultural

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Cuando se le ha preguntado a Glòria Tello, concejala de Patrimonio Cultural, sobre las declaraciones del jefe de sección de Arqueología del Ayuntamiento de Valencia, Albert Ribera, en LAS PROVINCIAS y otros medios, ha empezado diciendo que no iba a entrar en lo que dijera Ribera. Pero ha terminado diciendo que la remodelación del museo de la Almoina, duramente criticada por el arqueólogo, no está en marcha «porque ha faltado que la persona responsable facilitara la información« para los cambios, en clara alusión al ya exdirector del museo, prejubilado con 63 años ya desde hoy. Esto evidencia que la relación entre ambos está más que rota, después de que Tello lo recuperara para el Consistorio tras la llegada del tripartito.

«Ribera me critica hoy a mí como me ha criticado a todos los responsables que ha tenido en la democracia. Para qué voy a entrar», ha indicado Tello, que ha señalado el distinto estado de las cuatro grandes líneas del proyecto de remodelación del museo presentado en octubre. «Una era recuperar los audiovisuales, que ya se ha hecho», ha indicado, para añadir que la segunda, hacer un nuevo proyecto expositivo con soportes más duraderos en el tiempo, se ha encontrado con la resistencia de Ribera. «Ahí hemos contratado a Dani Nebot como especialista en proyectos museográficos. Está trabajando en eso pero necesita que el director le hubiera pasado los contenidos, pero eso no se ha producido con la naturalidad con que se tenía que haber producido. El nuevo director ayudará a Dani Nebot para poder retirar las maquinitas que tienen más de diez años y no dan mucho más de sí«, ha explicado.

La tercera acción «ya se está haciendo desde noviembre», que es la de contratar una empresa de ingenieros. «Su finalidad era revisar todo el edificio, incluida la plaza, para ver las problemáticas puntuales de cada zona. Así haríamos una radiografía. No tenemos claro que sea tan complicado de arreglar lo que ahí ocurre. O a lo mejor sí, pero queremos el informe de los ingenieros para saber cómo frenar las filtraciones«, ha explicado Tello. La cuarta y última acción venía dada por habilitar una zona de gestión funcionarial con un cierre en torno al ascensor. »Ese ascensor está en un cul de sac y la ubicación, por desgracia, es ideal para las noches de fiesta. Muchas veces el ascensor se veía perjudicado por la noche anterior: mucha gente veía ahí un espacio idóneo para estar. Hemos pensado en hacer un cercado a su alrededor«, ha recordado la edil, antes de terminar con una frase lapidaria respecto a Ribera: »Lo que no está en marcha a lo mejor ha sido porque ha faltado que la persona responsable haya facilitado la información«.

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