Un técnico en movilidad sin experiencia en gestión

Giuseppe Grezzi junto a Josep Enric García Alemany. /Damián Toores
Giuseppe Grezzi junto a Josep Enric García Alemany. / Damián Toores

Josep Enric García Alemany ha participado en proyectos ciclistas pero sin dirigir firmas del peso presupuestario de la EMT

Á. S.VALENCIA.

Cuando Josep Enric García Alemany (Valencia, 1977) puso un pie por primera vez en la sede de la EMT en la plaza Correo Viejo se encontró a los mandos de un auténtico transatlántico, mucho más grande que cualquiera que hubiera tenido hasta entonces en sus manos. 115 millones de presupuesto y una flota de 450 autobuses bajo el mando de un experto en movilidad sin ningún bagaje como alto directivo. De los barros del nombramiento de García Alemany como gerente tras la destitución de Antonio Bernabé, a los lodos de un sonrojante fraude informático que ha terminado con cuatro millones de euros de dinero público prácticamente irrecuperables en un banco de Hong Kong.

Pero esta estafa es sólo una gota más en una gerencia repleta de sombras, con no pocos conflictos enconados con los sindicatos y los trabajadores, con remodelaciones de líneas que soliviantaron a vecinos de toda la ciudad y con una flota envejecida que sufre medio centenar de averías al día, con varios autobuses que se quedan sin salir cada jornada. La negociación del convenio colectivo, la denuncia ante los tribunales y la Agencia Valenciana Antifraude de las prejubilaciones parciales (que pusieron tan en pie de guerra a los conductores que se convocaron las primeras huelgas contra la empresa en años) o la polémica por los uniformes de colores que provocó tanto sonrojo como enfado en la plantilla son conflictos que pesan sobre la figura de García Alemany. A todo ello hay que sumar la sombra de su ausencia, estaba fuera del país, cuando comenzaron las transferencias irregulares.

Y es que la experiencia del gerente en alta dirección era nula cuando llegó a la empresa en 2015. Había trabajado en una consultora en Cataluña, a través de la cual había redactado no pocos planes de movilidad e itinerarios ciclistas en ciudades como Tarragona, Sabadell o Santa Coloma de Gramanet, y había sido el director de proyectos de Transvia. También trabajó para la Universitat Politècnica de València, donde se licenció en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, y para la conselleria de Obras Públicas, pero en ninguno de estos empleos gestionó más de 100 millones de euros de presupuesto.