Más sanciones contra la suciedad en Valencia

Basura acumulada en una calle de Valencia. /LP
Basura acumulada en una calle de Valencia. / LP

El Consistorio estudia ampliar las multas a los comportamientos incívicos para atajar las protestas por falta de limpieza

ÁLEX SERRANO

El nuevo concejal de Residuos Urbanos de la ciudad quiere que terminen las críticas de los vecinos sobre el estado de las calles de Valencia. Para hacerlo, Sergi Campillo planteó ayer la posibilidad de ampliar las multas que contempla la Ordenanza de Limpieza Urbana para sancionar con más dureza a los incívicos. «También hay que tener en cuenta que es un texto viejo y que convendría actualizarlo», comentó el vicealcalde.

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De hecho, la limpieza es el segundo problema más importante de la ciudad, sólo por detrás del empleo, según el último barómetro de opinión elaborado por el Consistorio el pasado abril. También es el tercer problema que los encuestados mencionaron como el que más les afecta en su día a día y un 28,9% opinaron que la limpieza había empeorado con respecto al año anterior.

Se trata, por tanto, de un problema importante en el día a día de la ciudad. La anterior concejala, Pilar Soriano, que ha quedado fuera del Consistorio, tuvo que escucharse de boca de varias asociaciones vecinales que la falta de limpieza era una constante en determinados barrios, siendo los distritos de Ciutat Vella y el Marítim los que más protestaban ante el Consistorio.

Por eso, Campillo quiere mejorar la ordenanza de limpieza, que data de 2009, tal como desveló ayer Valencia Plaza. Una década de vigencia que obliga, en opinión del Consistorio, a actualizar un texto que contempla sanciones no sólo para quienes ensucien las calles sino también para quien orine en la vía pública, realice grafitis, lave los coches en la calle, no introduzca la basura en los contenedores o abandone muebles o enseres en la vía pública sin avisar al Ayuntamiento, entre otras actitudes. Estos supuestos se sancionan con multas de entre 750 y 3.000 euros.

70 millones al año

Cabe recordar que la limpieza anual cuesta a la ciudad unos 70 millones. La contrata está dividida en dos: una para la zona norte y otra para la zona sur. La intención del Consistorio, eso sí, no es romper con las medidas llevadas a cabo por Soriano. Por ello, se va a poner especial hincapié en las campañas de reciclaje y se va a buscar cómo hacen en otras ciudades para combatir los excrementos de perro, una lacra que afecta a toda la ciudad y que el Ayuntamiento intentó atajar el pasado mandato sin conseguirlo del todo.

De hecho, la concejalía de Bienestar Animal llegó a presentar un proyecto para analizar el ADN de las heces y así identificar al dueño para multarlo, porque con la ordenanza en la mano únicamente se puede sancionar al propietario del animal si el agente ve en el mismo momento en que ocurre que no recoge las deposiciones del perro. Sin embargo, el proyecto decayó porque el Consistorio tenía dudas jurídicas de su aplicación. Hay sentencias al respecto que dicen que no se puede demostrar que el propietario no hubiera recogido los restos en su momento, por lo que el Ayuntamiento descartó el proyecto, por lo que las cacas de los perros siguen siendo el principal caballo de batalla contra el que batallan los servicios de limpieza.

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