Los retos del nuevo Ayuntamiento de Valencia

Los retos del nuevo Ayuntamiento de Valencia

El equipo de gobierno acumula deberes del mandato anterior

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Tras unas negociaciones eternas y muy complicadas en ocasiones, al nuevo equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Valencia le toca ponerse manos a la obra. Para eso, han planteado nueve áreas de gobierno con un importante mestizaje en casi todas ellas: se entremezclan concejales del PSPV con otros de Compromís. Está por ver si esta fórmula mejora las relaciones del pasado mandato, dañadas en algunos apartados como la negociación de los presupuestos o las polémicas asociadas a Fiestas y Movilidad.

Precisamente estas dos áreas, junto a Urbanismo, son las que tienen más deberes pendientes. El gobierno de izquierdas quiere cambiarle la cara a la ciudad y para eso necesita poner en marcha sus políticas más ambiciosas en materia de tráfico o de urbanismo, pero la intención es buscar más consensos que el pasado mandato: en los últimos cuatro años, prácticamente todas las asociaciones civiles y vecinales de Valencia afearon al tripartito la falta de tacto y de diálogo en la puesta en marcha de determinadas medidas.

Movilidad, Cultura Festiva y Urbanismo son las áreas donde más trabajo pendiente queda por hacer

Así las cosas, la idea es mantener lo que funciona y cambiar lo que no termine de funcionar. Para eso, Ribó y Gómez han planteado un gobierno municipal en el que prácticamente no hay cambios de carteras, más allá de la redistribución de las áreas que controlaba la marca blanca de Podemos, que se quedó fuera del Consistorio tras las elecciones de mayo.

En el nuevo reparto municipal, Campillo y Gómez ganan peso, pero también lo hacen Isabel Lozano y Luisa Notario por parte de Compromís y Ramón Vilar y Pilar Bernabé por parte de los socialistas. Algunas de las concejalías más importantes, como las de Contratación, Ciclo Integral del Agua o Playas, recaen en concejales recién llegados como la misma Notario, Elisa Valía o Lucía Beamud respectivamente, pero la práctica totalidad de los regidores cuentan con experiencia de gobierno o han sido estrechos colaboradores de los ediles del pasado mandato, por lo que conocen perfectamente las áreas que dirigen: es el caso de Notario o de Bernabé, manos derechas de Campillo y Gómez respectivamente. Tendrán enfrente una oposición con tres partidos en lugar de dos y con un PP reforzado con María José Catalá al frente del nuevo grupo municipal.

Sandra Gómez (PSPV). Vicealcaldesa y Urbanismo Valencia tiene PAI todavía pendientes de desarrollar Ante la duda de por dónde crece la ciudad

Al frente de su ansiada vicealcaldía, Sandra Gómez dirigirá también el área de Desarrollo y Renovación Urbana y Vivienda. Una delegación compleja, que el pasado mandato encabezó Vicent Sarrià y que provocó no pocos enfrentamientos con València en Comú sobre todo a tenor del crecimiento de la ciudad en las zonas periféricas, como el PAI de Benimaclet o la ampliación de la V-21. Es un caramelo envenenado: se trata de una concejalía que permite dar forma a Valencia pero también es, junto a Movilidad, quizá la más visible a pie de calle y, por tanto, más susceptible a críticas. Encima de la mesa, Gómez tendrá que gestionar la urbanización de algunos PAI como Quatre Carreres, Font de Sant Lluís o Benimaclet, proyectos de calado como la ya citada ampliación de la V-21 o el Arena junto a la Fonteta, pero Urbanismo también tiene en su plato para estos años la que presumiblemente será la reforma más importante de la ciudad: la remodelación de las plazas del centro. Un proyecto que engloba San Agustín, del Ayuntamiento, Brujas y Reina que también causó tiranteces con Compromís, sobre todo a tenor de la peatonalización de la plaza del Ayuntamiento. Junto a todo esto, Urbanismo se enfrentará a la reforma de las casas abandonadas en el Cabanyal o a las obras en edificios en desuso en el Carmen, para conseguir que la ciudad siga creciendo pero se evite depredar más huerta. La oposición frontal a cualquier proyecto que suponga la desaparición de terreno fértil, como la ZAL de La Punta o la entrada por el norte, complicará los proyectos que quieran que Valencia crezca más allá de sus costuras.

Sergi Campillo (Compromís). Vicealcalde y Ecología Urbana El Consistorio ha de gestionar el futuro de las zonas verdes La regeneración de los jardines

Sergi Campillo se ha visto, casi sin quererlo, investido de un poder superior al que gestionaba el pasado mandato. Y eso que era la mano derecha del alcalde de puertas para adentro de Tabacalera. Ahora, se pone al frente de un área rimbombante pero cargada de contenido: Ecología Urbana, Emergencia Climática y Transición Energética. Bajo esos términos se esconden algunas de las concejalías más importantes del Consistorio como Devesa-Albufera, ya dentro de un verano tórrido y con los vecinos del parque natural asustados por lo que puede pasar en caso de incendio. Y enfadados, porque es una situación que, dicen, se repite año tras año. También gestionará Ciclo Integral del Agua y Playas, dos concejalías en el punto de mira tras los últimos cierres de Malvarrosa y el Cabanyal por presencia de bacterias fecales. Pero las dos joyas de la corona de Campillo serán Residuos Urbanos y Jardinería Sostenible. En la primera de estas tendrá que gestionar un servicio cuyos efectos son visibles en la calle y que han concentrado no pocas críticas durante el mandato de su predecesora en el cargo, Pilar Soriano. Sin ir más lejos, el pasado mes la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico y el Ensanche criticó duramente el estado de las calles de Ciutat Vella justo en la época en que más turistas visitan Valencia. En parques y jardines, por su parte, Campillo tendrá que gestionar el Parque Central, epicentro de las políticas del área durante el pasado mandato, pero también terminar el proyecto de replantar los alcorques y regenerar no pocos parques de barrio que se encuentran en muy mal estado.

Aarón Cano (PSPV). Protección Ciudadana Una policía local envejecida

Recién llegado al Consistorio, Aarón Cano recoge el testigo de Anaïs Menguzzato al frente de Protección Ciudadana. Tendrá entre sus manos los cuerpos municipales de Policía Local y Bomberos, con sindicatos exigentes y combativos y una plantilla tan envejecida que requiere del uso de interinos que patrullan sin armas para cubrir los turnos. Eso sí, su predecesora comenzó un proceso de oposiciones que culminará durante el mandato de Cano y entrarán nuevos agentes. Hasta entonces, seguirá habiendo quejas internas sobre las instalaciones, el material o la distribución del personal, con pocos agentes en la calle según los sindicatos.

Isabel Lozano (Compromís). Bienestar Social Lucha contra la pobreza

Isabel Lozano encara estos cuatro años como su prueba de fuego. Tras gestionar Igualdad y Políticas Inclusivas entre 2015 y las elecciones, ahora asume no pocas competencias de Consol Castillo, en lo referente a bienestar social. Lo hace cuando Casa Caridad y Cáritas alertan del aumento de la pobreza en las calles y con una oposición municipal, sobre todo el PP, que ha hecho del estado de los menos favorecidos su caballo de batalla, al menos en los primeros compases de la legislatura. Se prevén choques con Vox, ya en el Consistorio, que lleva una política nacional de lucha contra la ideología de género, como ellos la llaman.

Luisa Notario (Compromís). Personal Un 'monstruo' llamado Consistorio

Luisa Notario acaba de ser nombrada concejala, pero no es una recién llegada al Consistorio. Ni muchísimo menos. Ha sido la mano derecha de Campillo durante cuatro años y conoce como nadie el funcionamiento interno del Ayuntamiento. Ese acervo le será tremendamente útil al frente del área de Gestión de Recursos, donde supervisará concejalías como Control Administrativo, Patrimonio Municipal o Contratación. Esta última regidoría es una de las más importantes del Ayuntamiento dado que la administración es un auténtico 'monstruo' de casi 5.800 trabajadores y con constantes bolsas de interinos o de trabajo que requieren una supervisión constante para mantener la maquinaria municipal en funcionamiento y, sobre todo, engrasada.

Pere Fuset (Compromís). Cultura Festiva Aplacar a las fallas tras cuatro años complicados

Pere Fuset repite al frente de Cultura Festiva y de la Junta Central Fallera. Lo hace tras cuatro años que no han sido sencillos ni para el edil ni para el mundo fallero, una inmensa ciudad dentro de la ciudad donde todas las sensibilidades están presentes y donde es casi tan difícil contentar a todos como enfadarlos. Y Fuset casi consiguió esto último entre 2015 y 2019, con conflictos abiertos por las normas de protocolo, la polémica encuesta fallera que publicó LAS PROVINCIAS, el congreso fallero que la fiesta no acepta... Claro que en su haber también se cuenta la declaración de las Fallas como Patrimonio de la Humanidad y la revitalización de la procesión del Corpus. Tiene cuatro años por delante para aplacar al mundo fallero.

Pilar Bernabé (PSPV). Innovación Las 'start-ups' no terminan de despegar

Bajo la arcana denominación de Desarrollo Innovador de los Sectores Económico y Empleo, Pilar Bernabé dirigirá concejalías como Emprendedurismo, Ocupación, Agricultura, Comercio, Pueblos y Turismo. Bernabé fue una de las más estrechas colaboradoras de Sandra Gómez, lo que le permite conocer cómo funcionan algunos de estos departamentos que antes dirigía la vicealcaldesa. Habrá de terminar de revitalizar el sector de las 'start-ups' en Valencia, en el que el PSPV ha puesto muchas esperanzas de cara a los últimos cuatro años pero que no termina de despegar. También gestionará Las Naves e InnDEA, entre otros contenedores de emprendedurismo. La celebración del Webit 2020 será la cita más importante de su calendario.

Giuseppe Grezzi (Compromís). Movilidad Una Valencia más amable sin enfadar a (casi) todos

Giuseppe Grezzi tiene por delante otros cuatro años para terminar de dar forma a la Valencia amable y cómoda que él y su formación tienen en mente. Ampliará su red de carriles bici y reformará las plazas más importantes del centro, sin descartar la peatonalización de la del Ayuntamiento. Deberá hacerlo intentando levantar menos ampollas que en estos cuatro años, cuando prácticamente todas las asociaciones y entidades civiles de la ciudad han tenido algo que decir de sus políticas, y muchas de ellas no las alababan precisamente. En su escaso haber queda la gestión de los vehículos de movilidad personal y de las empresas de alquiler de movilidad sostenible, ansiosas de llenar las calles de bicis, patinetes y motos eléctricas.

Ramón Vilar (PSPV). Hacienda Mejorar las políticas de participación

Ramón Vilar mantiene Hacienda, pero con una deuda reducida más de la mitad en cuatro años es quizá el área municipal que mejor ha funcionado estos cuatro años. Ahora gestionará algunas de las competencias que tenías València en Comú relacionadas con Participación Ciudadana. Se le conoce por ser un hombre dialogante pero lo cierto es que Vilar tendrá enfrente a las asociaciones de vecinos de la ciudad, que ya en la celebración de la Semana Ciudadana el pasado mes exigieron al Consistorio más cuidado y más atención hacia ellas. También tendrá que terminar de aprobar el nuevo reglamento de participación y gestionará el Decidim VLC, el programa de proyectos en los barrios que estos años ha permitido obras aprobadas con unas decenas de votos.