La Punta se harta de Valencia

Cartel de protesta instalado por vecinos de La Punta en la pedanía, frente a l'Oceanogràfic. / lp
Cartel de protesta instalado por vecinos de La Punta en la pedanía, frente a l'Oceanogràfic. / lp

Los residentes explican que no tienen alcalde pedáneo desde junio y afirman que urge soterrar las vías, tener vigilancia policial y más servicios

LOLA SORIANO

valencia. Están a un paso de l'Oceanogràfic, símbolo de modernidad de la ciudad, pero denuncian que están abandonados por las acciones del gobierno local. Esa es la principal queja de los vecinos de La Punta, que hartos de la situación, y al más puro estilo de 'Bienvenido Mister Marshall', han colgado un cartel a la entrada de la pedanía.

La pancarta tiene un tono muy crítico, donde dejan claro que están desatendidos. «Mira si estamos abandonados, que desde junio no tenemos alcalde pedáneo. Nombraron en funciones al resto de alcaldes de las pedanías, pero el nuestro dejó claro que estaba en contra de la posición adoptada por Ribó sobre el desarrollo de la ZAL del puerto, y no nos han dicho ni a quién nos van a poner», indica Vicent Romeu, presidente de la asociación de vecinos.

Como prueba de lo que califican como «desinterés municipal», relata que «en las fiestas que hemos celebrado recientemente sí vino Amparo Picó, concejal de Ciudadanos, y Carlos Mundina, edil del PP, pero no acudió ninguna representación de Compromís ni del PSPV».

Los habitantes quieren que les rebajen las aceras y que vertebren las dos partes de su demarcación

El último alcalde pedáneo, Ignaci Vázquez, explica que «antes de que entráramos las inversiones en La Punta ya eran muy deficientes y hay muchas actuaciones por hacer. Pone como ejemplo que «tenemos alcantarillado que todavía es de plomo y la conservación de las aceras es muy deficiente».

Uno de los problemas que describen los vecinos es que quieren depender de la junta municipal de Pobles del Sud. «Cuando estaba de concejala Consol Castillo hizo tres nuevas juntas de poblados, la del norte, la del sur y oeste, pero nos siguen manteniendo en la de Ruzafa y nos consideramos de poblats al sud, no somos urbanitas», explica Romeu.

Otro tema por resolver es el de la vertebración del territorio. «Nos construyeron la autovía de El Saler, están los terrenos de la ZAL con los que se cargaron la huerta, y es urgente que soterren las vías del tren porque está la pedanía dividida. Los urbanizadores del Pai de Moreras pusieron dinero para sufragar parte del soterramiento y ni Ayuntamiento ni Gobierno Central llegan a un acuerdo para enterrar las vías». Como consecuencia, «tenemos la pedanía partida y cuando hacemos las fiestas, nos toca subir las imágenes por la pasarela porque la iglesia está en la otra parte», añade Romeu.

En la lista de asuntos pendientes, explica que en «los presupuestos participativos pedimos que rebajaran las aceras y nos dijeron que no podía ser porque no eran propiedad pública, algo kafkiano». Añade que «antes teníamos tres días a la semana médico, y ahora sólo dos y a la Policía Local no la hemos visto en todo el verano». Y recuerda que ha pedido dos locales públicos para jubilados y amas de casa «y ni contestan».