La nueva plaza de la Reina de Valencia sigue a la espera de permiso año y medio después

La plaza de la Reina, vista desde la calle San Vicente Mártir. / irene marsilla
La plaza de la Reina, vista desde la calle San Vicente Mártir. / irene marsilla

La comisión de Patrimonio autorizó la reforma, pero dos servicios municipales deben todavía emitir informes favorables

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

El 22 de marzo del pasado año, el concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, presentó el diseño de la nueva plaza de la Reina, obra de los arquitectos José María Tomás y Antonio Escario. Año y medio después, todavía quedan dos servicios municipales por informar y la adjudicación de las obras se prevé para al menos seis meses después de conseguirse las autorizaciones.

Esa es la respuesta que ha recibido el grupo Ciudadanos a una pregunta en el pleno celebrado la semana pasada. En concreto, el gobierno municipal señala que falta el informe del Servicio de Actividades y el de Supervisión de Proyectos. «Una vez emitidos los informes mencionados se emitirá el expediente de contratación de la ejecución de las obras», se señala.

A partir de ese momento, continúan, la «duración de este procedimiento de contratación hasta la adjudicación de la obra se puede estimar en unos seis meses». Esto supone que, siendo optimistas, las máquinas podrían entrar a mediados de 2020 en la plaza de la Reina.

El diseño de Tomás y Escario para peatonalizar este espacio se presentó en marzo de 2018

«Las mentiras electoralistas de Compromís con la plaza de la Reina están a punto de cumplir ya tres años. El 14 de septiembre de 2016 Grezzi dijo que la reforma empezaría en 2017 y estaría lista en 2018. Todo una sarta de mentiras continuas que los valencianos han tenido que escuchar de este concejal, y de quien le apoya principalmente, el alcalde Ribó», apuntó el concejal de Ciudadanos, Narciso Estellés, tras conocer la contestación.

En su opinión, el proyecto de la plaza de la Reina ha ido demorándose en cada uno de los trámites, con la «tranquilidad pasmosa de quien sabe que promete adrede sólo para captar votos, y que nada le importa ni lo prometido, ni las expectativas de los ciudadanos, ni su calidad de vida. Ese es el modo de funcionar de Compromís durante estos años en el gobierno de la ciudad».

Para el edil, la reforma de esta plaza emblemática es uno de los «fracasos más sonados de Ribó, Grezzi y los suyos. Con el parón continuo de estos últimos años, más los nuevos plazos de como mínimo seis meses para poder llegar a contratar, la plaza de la Reina va a ser otra de las «historias interminables» de esta ciudad a causa de sus gobernantes».

Los datos

Cambio.
La principal modificación es que la plaza de la Reina dejará de ser una estación de autobuses, como asegura Tomás.
Desvíos de la EMT.
La peatonalización de la plaza obligará a una profunda remodelación de itinerarios de los autobuses.
Diseño.
Algunos detalles de calidad en el proyecto son los nebulizadores o los toldos desplegables para los días de más calor.

Desde Ciudadanos exigieron al gobierno bipartito de Compromís y el PSPV «máxima transparencia en cuanto a plazos, obras, desvíos de tráfico, emplazamientos de EMT y cualquier otra modificación relativa al futuro de la plaza de la Reina, para garantizar la máxima calidad de vida a los valencianos que viven y trabajan en el centro».

La reforma de la plaza de la Reina ha pasado por todo tipo de vicisitudes desde antes incluso del inicio del concurso. En 1999, el Colegio de Arquitectos realizó un certamen y ofreció al Ayuntamiento la propuesta ganadora, que decidió no ejecutarla. En el pasado mandato, el Consistorio promovió otro cuya primera adjudicación resultó fallida al no cumplir la propuesta los requisitos legales por los problemas de una de las empresas de la unión temporal. El diseño de Tomás y Escario, junto con las ingenierías Auraval y Llogaritme, tardó una eternidad en recibir el visto bueno de la comisión de Patrimonio.

Esto sucedió justo tres días antes de las elecciones municipales del pasado 26 de mayo. Las precisiones realizadas por los técnicos de la Conselleria de Cultura y el Ayuntamiento se centraron sobre todo en la parte próxima a la catedral y la jardinería de ese entorno.

La inversión que asume el Consistorio rozará los diez millones de euros, que servirán también para una remodelación del aparcamiento. El cambio fundamental es que el acceso de los vehículos dejará de estar en la zona central para pasar a un lado de la plaza, junto a la calle del Mar. En el primer lugar se realizará una plantación de arbolado y también se colocarán bancos.

En síntesis, la mayor parte de la plaza de la Reina se convertirá en peatonal y también desaparecerá la dársena de autobuses de la EMT, así como la reordenación obligada del resto de servicios de transporte. Se trata de uno de los lugares más turísticos del centro, pero también de los más caóticos al conjugar por ejemplo paradas de taxi, bus turístic e incluso coches de caballos, por no hablar de las zonas de carga y descarga y Valenbisi. En suma, un batiburrillo de elementos que afean el entorno de la catedral y la iglesia de Santa Catalina. La ejecución de las obras durará al menos un año.

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