Catalá se detiene en la calle San Vicente con la enseña mirando a la Seo

María José Catalá detiene su marcha en la procesión cívica./Paco Moreno
María José Catalá detiene su marcha en la procesión cívica. / Paco Moreno

La portavoz del PP reproduce un gesto similar al de Giner en 2016, al reivindicar la entrada en la catedral durante el itinerario

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

Lo había dicho unos minutos antes el arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, al preguntarse cuándo se producirá una celebración del 9 d'Octubre sin «separaciones», es decir, sin que haya un Te Deum separado del programa oficial del Ayuntamiento. La portavoz del grupo popular, María José Catalá, estaba presente en la catedral y quiso tener un gesto de respuesta a esas palabras.

Seguramente por esa circunstancia se paró unos segundos en el extremo de la calle San Vicente Mártir, antes de llegar a la plaza de la Reina, cuando quitó incluso el mástil de la banda de cuero y tela que aguanta el peso del estandarte. Un 'descanso' prolongado con la vista puesta en la puerta de los Hierros.

Lo había anticipado en la entrevista publicada en LAS PROVINCIAS ayer mismo, al señalar la necesidad de que la procesión cívica incluya en su recorrido el acto de acción de gracias.

Un gestó similar tuvo en 2016 el portavoz del grupo Ciudadanos, Fernando Giner, cuando inclinó ligeramente la enseña en dirección a la catedral. Ambos fueron antes al Te Deum organizado por la asociación Lo Rat Penat con el apoyo del Arzobispado.

Finalmente, la abanderada recogió de nuevo la Real Senyera y la colocó en la banda, iniciando el recorrido entre aplausos. Este año si cabe la tela tenía un aspecto más deteriorado, con hilos colgando en la decoración de la cimera, con alguna de las borlas pequeñas a punto de desprenderse.

La comparación con la bandera de Lo Rat Penat era evidente. En el momento en el que estuvieron más próximas, en los jardines del Parterre durante la ofrenda floral, la segunda mostraba colores mucho más vivos y, sobre todo, una tela sin rozadoras y zonas rotas por entero, como le ocurre a la propiedad del Ayuntamiento, pendiente de restauración desde hace años, incluso con la creación de una réplica.