La interminable cola del hambre en Valencia

Una larga cola a la espera de comida del Banco de Alimentos. / J. Monzó

Más de 650 familias sin recursos acuden a la entrega de comida del Banco de Alimentos

MAR GUADALAJARA

Por la calle Quart acudían con bolsas, carros de la compra y mochilas, algunos en pareja, muchos con niños a rastras y otros tantos solos, llegaban hasta la calle Beato Gaspar Bono y se dirigían al mostrador improvisado. Los más habituales conocían el procedimiento, los recién llegados preguntaban: «¿quién es el último?», «debe coger número antes», le decían. Poco a poco la cola del hambre se materializaba bajo la fachada que linda con el Jardín Botánico.

Alejandra es una valenciana que está en paro y su marido tiene un trabajo a tiempo parcial. Nunca pensó que tendría que acudir a por un paquete de alimentos para poder «ir tirando». Sigue buscando trabajo «pero necesitamos ayuda, nuestra situación es delicada y aún suerte que no tenemos más bocas que alimentar», añade.

Los voluntarios organizaron el trabajo y empezaban a descargar el camión con 16.000 kilos de alimentos. Jaime Serra, el presidente del Banco de Alimentos, como uno más, bajaba las cajas para disponer las bolsas de comida sobre la mesa. Con lágrimas en los ojos y emocionado narraba su compromiso: «yo prometí no abandonarlos, hasta que mi cuerpo me lo permita seguiré a su lado y haciendo todo lo posible para ayudarles». Alimentos básicos o no perecederos, mantas, abrigos, desde la organización ofrecen soporte material y apoyo tanto a personas sin recursos como a quienes viven en la calle.

El incremento de las personas en esta situación lleva a la organización a aumentar las entregas que realiza tanto a personas sin hogar como a los hogares más vulnerables

«Sin venir a comprobar si hacíamos un buen trabajo, nos denegaron las ayudas y nos cerraron la sede, ahora me gustaría que vieran a toda esta gente que está haciendo cola porque es a ellos a quien les dan la espalda», apunta Serra hacia al Ayuntamiento. Asegura que ha tenido que buscar apoyos de otras entidades para evitar el cierre. Durante más de tres años ha conseguido sobrevivir y sacar fuerzas para impulsar el programa de Solidarios de la Noche en el que se enmarca la acción realizada durante la tarde de ayer.

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«Con el esfuerzo de Banco de Alimentos, gracias a los voluntarios y al apoyo de Obra Social La Caixa, podemos seguir haciendo una labor que no han realizado los Servicios Sociales de Valencia», crítica Serra que hace referencia a que las medidas sociales adoptadas recientemente por el Consell y el Ayuntamiento, que no se materializan, «a los hechos me remito; se han incrementado las partidas de trabajadores sociales, con todo mi respeto hacia ellas, pero todas estas personas que esta tarde están aquí, les siguen dando la espalda».

Con la documentación necesaria pueden acceder a los paquetes de comida que se reparten una vez al mes. Así la cola fue en aumento, tras el chequeo pasaban a formar parte de la interminable cola. Aplausos, silbidos se escucharon minutos antes de que empezara el respeto. Arroz, pasta, leche, legumbres, algo de carne envasada... al tiempo que llenaban sus bolsas, se dibujaba simultáneamente una sonrisa en sus caras y una mano tendida como gesto de agradecimiento.

Banco de Alimentos de Valencia da cobertura a más de 2.300 familias de la ciudad, además de las más de 180 personas que pernoctan en el antiguo cauce del río. Debido al incremento de atendidos, tuvieron que recurrir a las ayudas de zebra Social La Caixa, que actualmente colabora con la organización tanto económicamente como a través de trabajadores voluntarios. Xicu Costa director territorial de la entidad destaca «la enorme respuesta de los empleados del banco cuando se les ofrece la opción de ampliar su apoyo y dedicación para ayudar y acompañar a quienes más lo necesitan».