«Me van a despedir. Lo poco que gano va a ser para pagarme un taxi»

«Me van a despedir. Lo poco que gano va a ser para pagarme un taxi»
Irene Marsilla

Los paros han empezado en la EMT de 8:00h. a 10:00h. y toma el relevo Metrovalencia hasta las 15.00h | Los usuarios cargan contra los transportistas por «no pensar en los trabajadores»

MAR GUADALAJARA

En el primer lunes del mes los servicios de transporte público amanecen de nuevo interrumpidos por los paros convocados tanto en la red de Metrovalencia como en las afluencias de autobuses de la EMT. Tras un mes de enero con colapsos en el transporte, afectando sobre todo en las horas puntas y durante los fines de semana, ambos servicios continuarán con paros interrumpidos y en diferentes franjas horarias durante el mes de febrero.

A las ocho de la mañana las pantallas informativas ya no anunciaban las frecuencias de paso en las paradas de autobús de la Avenida Blasco Ibáñez. En la 166 los retrasos han sido notables minutos después de la hora de comienzo de los paros. Jesús ha salido de trabajar sin saber que hoy no cogería el autobús de la línea 30 en dirección a Nazaret, como cada día. «Voy a coger un taxi porque necesito llegar a casa y llevo 20 minutos esperando». Él como centenares de usuarios, ha sufrido las consecuencias de las huelgas sucesivas. «Cada uno tiene sus derechos pero al final salimos perdiendo los mismos. Que en un mes estén 18 días de huelga es lamentable, es lo que hay, siempre van a fastidiar a los trabajadores», explica mientras alza el brazo para parar un taxi.

Rosana ya llega tarde, «me van a despedir», se lamenta. Su destino es la Patacona, la línea 31 acumula retrasos de más de 20 minutos. «No ponen la información y no se cuanto mas podré esperar, al final lo poco que gano va a ser para pagarme un taxi», comenta. Explica que su situación es delicada y no puede tener faltas en el trabajo, «llevamos así casi dos meses entre el metro y el autobús, yo uso ambos para poder desplazarme y si eso pasa tres días a la semana es increíble, deberían ponerse también en nuestra situación, yo no puedo faltar en mi trabajo».

En la parada 789 de la calle Xátiva, Pilar lleva media hora esperando el autobús de la línea 6, «estoy harta de las huelgas, entiendo que deban protestar pero esto no puede seguir así», dice. Los autocares no han dejado de funcionar pero con servicios mínimos, que están en torno a un 70%. Los pasajeros sufren esperas de más de 30 minutos.

Un poco más adelante, pasando la calle Marqués de Sotelo Anna explica que ya suma varios retrasos en la Universidad aunque «cuando es por casos como este no suelen poner falta, pero puede que no me dejen entrar en clase», asegura. Ella debe coger metro y autobús para llegar, «bajo en Xativa y aquí suelo coger la línea 5 en seguida, nunca espero más de 3 minutos». Hoy Anna llegará más de media hora tarde a la universidad, «y lo peor no es eso, es que dentro de poco volverá a pasar y estamos pagando un servicio, en mi caso por partida doble, que no nos están dando», explica la joven que añade que la peor parte «será a la salida, porque empalman los del metro, así que si salgo a las dos llegaré a casa casi a las cuatro, cuando podría estar sobre las dos y media pasadas».

Paco ha tenido que aplazar una importante reunión. Él también es usuario de la línea 5 y trabaja en la universidad. «Desconocía que había huelga, esto me ha pillado en fuera de juego porque era un compromiso importante, supongo que también llegaré tarde a la clase de las diez», dice. Para él los paros son un derecho pero «acaban por ser inútiles si no se llega a un entendimiento o no hay ninguna mediación por parte de la administración, a quienes acaba por perjudicar es a los ciudadanos y el problema sigue enquistado», explica.

En la parada 1632, en la calle Marqués de Sotelo, varios pasajeros esperan ya más de media hora al paso de las líneas 14 y 15. «Normalmente no suelo esperar más de 10 minutos pero que vamos a hacerle, toca aguantarnos», dice una señora que va a Nazaret. Otra mujer comenta al escuchar a la primer, «pues anda que no cobran bien pero siempre quieren más, en Fallas volverán a fastidiar al personal porque saben que así consiguen más».

Mientras termina el tramo de paros en la EMT comienza la huelga programa en Metrovalencia. Al marcar las diez en las pantallas de la estación de Xátiva, los siguientes trenes que aparecían cambiaban sus carteles de destino para indicar: 'sin servicio'. A las 10:05h. pasaba un metro vacío mientras al rededor de un centenar de personas ya se agolpaban en el andén. El siguiente en pasar, diez minutos después, ya llevaba los vagones abarrotado de pasajeros.

«Venimos de Cullera y de Sueca», explican Andrea y Zaida mientras esperan en el andén de las líneas 3, 5 y 9 de la estación de Xátiva. Todos los días usan los servicios de cercanías, metro y tranvía para llegar al campus de Tarongers de la Universidad de Valencia. «Normalmente tardamos una hora y media, pero cuando hay huelga nunca sabemos cuando llegaremos», dice Andrea. Reconocen que están acostumbradas a las incidencias e imprevistos ya que son usuarias de varios servicios. «Lo que más nos fastidia es cuando tenemos exámenes o trabajos y presentaciones porque vamos ahogadas y nos jugamos mucho», añade Zaida.

Carmen espera el metro en dirección Rafelbunyol y asegura estar harta por la huelga, «esta línea es la peor y es desesperante cuando convocan huelga, seguimos igual que siempre, si quieren presionar a la administración que hagan jornadas de puertas abiertas y así seguro que consiguen lo que quieren», comenta. Ella ya ha sufrido las consecuencias de la huelga durante las jornadas anteriores y «creo que hay que protestar cuando tienes razón, si subiéramos todos sin billete verías si les fastidiaba a la administración, y si no quieren trabajar que los despidan y pongan a otros que la gente que está en paro seguro que estará encantada de cobrar lo que ellos cobran», dice.

Los retrasos en las afluencias de metro ya superan los 20 minutos. Los pasajeros califican la situación de «cachondeo». Así lo explica Borja. «Estamos cada dos días con problemas, los vagones van llenos, van a conseguir que la gente no use el transporte público porque esto es de locos».

Negociaciones aparentemente estancadas

En el segundo mes del año las presiones continúan para protestar por las condiciones salariales y profesionales de ambas empresas públicas. Las negociaciones parecen estar estancadas, aunque en Metrovalencia hay convocada una reunión entre trabajadores y dirección para mañana. Mientras en la EMT parece haber voluntad de entendimiento.

En la EMT continúan los servicios mínimos por la tarde, de 16:00h. a 18:00h. Y durante el mes de febrero las jornadas de paros intermitentes en ambos servicios de transporte público continuarán hasta final de mes. En el caso de la EMT habrá tres jornadas más de huelga, (los días 12, 20, 27). En cuanto a Metrovalencia, los paros serán durante todos los fines de semana del mes, además de dos jornadas sucesivas entre semana, (los días miércoles 6, viernes 8, martes 12, viernes 15, miércoles 20, viernes 22, jueves 28).