El Consell tramita ahora el cambio del Plan General necesario para poder abrir el Ágora

Exterior del Ágora. / Jesús Signes
Exterior del Ágora. / Jesús Signes

La Ciudad de las Ciencias trasvasa 10.000 metros cuadrados de edificabilidad de las torres de Calatrava al futuro CaixaForum

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

La Ciudad de las Artes y las Ciencias ha presentado en el Ayuntamiento de Valencia una propuesta para trasladar 10.000 metros cuadrados de edificabilidad de los solares destinados a tres rascacielos, junto al corredor mediterráneo, al Ágora. La aprobación de este estudio de detalle es indispensable para conceder la licencia de obras y apertura al CaixaForum, cuya construcción empezará a partir de octubre.

La modificación de planeamiento se presentó el pasado 31 de julio, cuando resulta que en abril de 2017 se colocaron las primeras vallas para la reforma de la inmensa plaza cubierta antes de entregarlo a la Fundación La Caixa. «Sin el planeamiento aprobado, no se puede conceder la licencia», destacaron ayer fuentes municipales.

La incógnita ahora es comprobar si este cambio se completa antes de la entrega del Ágora para iniciar la construcción del CaixaForum. La concejalía de Desarrollo Urbano ha iniciado ya los trámites de la evaluación ambiental, tras lo que seguirá un periodo de exposición al público y el visto bueno definitivo del pleno municipal.

El estudio de detalle requiere todavía un informe ambiental y exposición al público

Esta evaluación requiere informes de varios servicios municipales, como Jardines, Movilidad o el Ciclo Integral del Agua, entre otros. También se ha entregado una copia a la Federación de Vecinos, algo habitual para darle más transparencia a la modificación. Después saldrá a exposición al público para la presentación de alegaciones y, en última instancia, la autorización del pleno.

La parcela M-1 del plan parcial de la Ciudad de las Ciencias, donde se sitúa el Ágora, tiene una edificabilidad de 45.000 metros cuadrados de techo, aunque cuando se aprobó de manera definitiva, el 28 de abril de 2006, esos derechos concedidos por el Plan General fueron trasladados a otros solares, en concreto los citados para los tres rascacielos diseñados por el arquitecto valenciana Santiago Calatrava. La maquinaria en la que iban instaladas las lamas se mantendrá, aunque se tapará con placas metálicas para que no se estropee con el paso del tiempo por si, en un futuro, se recupera la idea original.

El acuerdo de la Generalitat con La Caixa ha obligado a cambiar este trasvase, aunque lo sorprendente es que no se haya tramitado hasta ahora. De esa cifra, la plaza cubierta consumió 4.300 metros cuadrados, lo que dejó la aportación a las torres en 41.700 metros cuadrados.

La documentación presentada por la Ciudad de las Ciencias en el Ayuntamiento revela que necesitan consumir 10.000 metros cuadrados de edificabilidad, lo que se restará de las parcelas colindantes con las vías del tren y que en los últimos años han servido para el acopio de materiales de las obras de la inacabada línea 10 del tranvía, así como para almacenar un centenar de alas que deben formar algún día los elementos móviles del Ágora y que se no colocarán ahora.

La intervención de la Generalitat costará 4,6 millones de euros, lo que da idea del refuerzo realizado en algunas zonas de la plaza cubierta. Todos los paneles de cerámica han sido consolidados y en algunos casos sustituidos por piezas nuevas. En el interior, también se ha repasado la estructura metálica y el remate de cristal, para eliminar las goteras.

La iniciativa cambia el plan aprobado en 2006, cuando se apostó por una plaza cubierta

En cuanto a las torres de Calatrava, el proyecto fue presentado por primera vez en 2004 y sufrió varias modificaciones, finalmente con una propuesta de tres rascacielos con alturas que iban desde los 220 a los 280 metros. Tres lustros después no queda nada de todo aquello, salvo el pago de 15 millones de euros por el proyecto arquitectónico.

La Generalitat dejó fuera estas propiedades en el proceso de gestión indirecta que sí se produjo con otros recintos del complejo cultural de ocio. Además, también hay dudas por el litigio que se produjo con unos antiguos dueños de solares, en concreto una fábrica que estaba en actividad hasta los años 90.

Tal y como adelantó LAS PROVINCIAS, desde hace unas semanas se ha empezado a retirar el andamiaje que hasta hace poco ha cubierto el Ágora. La enorme estructura metálica se ha extendido sobre 30.000 metros cuadrados, donde los técnicos han tenido que hacer una revisión prácticamente palmo a palmo, para entregar el inmueble en óptimas garantías de mantenimiento, con la eliminación de todos los desconchones y restos de óxido.

En cuanto al proyecto del CaixaForum, la previsión es que en el último trimestre de 2020 pueda abrir sus puertas al público. Contará con dos salas de exposiciones, un auditorio, dos aulas polivalentes, un restaurante y una tienda-librería. La intención es invertir 18 millones de euros en la adecuación de la gran plaza cubierta para una explotación que se mantendrá 50 años, sin que la fundación deba aportar ningún canon a la Generalitat.

En principio se han diseñado media docena de espacios independientes, todos con arquitectura ligera, en el interior de la enorme tienda de campaña. Hasta ahora, el Ágora se ha utilizado para eventos puntuales como competiciones de tenis o pasarelas de moda. La llegada del CaixaForum a Valencia estuvo acariciándose durante muchos años, con distintas ubicaciones posibles. Una de las últimas con la que se especuló fueron los Docks, el antiguo almacén portuario que ha vuelto a manos del Ayuntamiento y que se destinará a centro cultural.

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