Las compras navideñas llegan sin frenar el problema de los manteros

Un 'top manta' ofrece gafas el pasado miércoles en el mercado de Castilla. /Irene Marsilla
Un 'top manta' ofrece gafas el pasado miércoles en el mercado de Castilla. / Irene Marsilla

El primer fin de semana de campaña atraerá a miles de personas a enclaves de Valencia asediados por la venta ambulante ilegal

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

La llegada de la campaña navideña, la época del año más importante para el comercio de cualquier ciudad, comienza este puente. Los locales comerciales de enclaves del centro de Valencia han reforzado sus plantillas, han ampliado horario y le han sacado lustre a los escaparates. De que todo salga bien de aquí al día 5 de enero del año que viene depende buena parte de las cuentas de todo un ejercicio. En ello se basan cientos de empleos. Pero esta llegada de la campaña navideña arriba con unas calles copadas por los manteros, sobre todo en fin de semana y en días festivos como el pasado jueves.

Los comerciantes del centro alzan la voz. Ponen en valor el esfuerzo de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico y del Ensanche, creando un polo de atracción ya muy asentado en la plaza del Ayuntamiento con la pista de hielo, pero claman en el desierto contra la venta ambulante ilegal mientras reclaman más presencia policial. Aseguran que el desmantelamiento de la unidad de GOES ha dejado en mantillas la vigilancia en unas calles ocupadas ahora por cientos de mantas de 2x2 que suponen pérdidas importantes para los locales del centro.

Un recorrido por vías como la plaza de la Reina o de la Lope de Vega y calles como Ribera, Convento de Santa Clara y San Vicente Mártir evidencia varios locales con importantes problemas provocados por los manteros. Ayer su presencia era notable también en el Paseo Marítimo, atestado de turistas. En el centro hay muchas franquicias cuyos empleados no quieren dar su nombre pero reconocen que la situación se va de las manos.

Empleados de las franquicias reconocen problemas de espacio y de competencia desleal

Manuela Ramón (Nela) «La policía es demasiado permisiva con ellos»

Manuela Ramón es la encargada de Complementos Nela, situada en la esquina de la calle San Vicente Mártir con la plaza de la Reina. Un enclave, por tanto, privilegiado. O eso podría parecer. Pero también la pone en primera línea de la lucha diaria contra los manteros. «Se ponen junto a la cabina en la esquina con San Catalina y la Policía no les dice nada. Es demasiado permisiva. Hay veces que está todo lleno hasta plaza de la Reina y luego en dirección a la Lonja. Lo que es para enfadarse es que nosotros pagamos impuestos y ellos se benefician», critica Ramón, que lamenta la poca presencia policial en el entorno de la plaza de la Reina, una zona donde cada día se colocan decenas de manteros que ocupan espacio público en una ciudad cuyo Consistorio habla siempre que puede de recuperar «espacio de calidad» para los viandantes de Valencia y, sobre todo, de su centro histórico. Esa es precisamente el primer motivo tras la peatonalización de la plaza de la Reina, que ganará mucha zona peatonal que los comerciantes temen que quede ocupada por los manteros como ocurre a día de hoy. Las obras, en cualquier caso, están paradas y mientras tanto los vendedores ambulantes se enseñorean de unas aceras ya repletas de paradas de autobús y de terrazas de locales de hostelería.

Amparo Marín (Abanicos Vibenca) «No se ha hecho absolutamente nada»

«Se ponen sobre todo los fines de semana», explica Amparo Marín, de Abanicos Vibenca. Se trata de una tienda con solera ubicada en la esquina de la plaza Lope de Vega con la calle Martín Mengod. Marín asegura que cuando la situación se descontrola en la plaza, un punto muy turístico por la cercanía con Santa Catalina, la Plaza Redonda y la supuesta fachada más estrecha de Europa, llaman a la Policía Local, que suele acudir a sus llamadas. «Pero echan a correr y en cuanto se van los agentes vuelven», lamenta. La gerente de Vibenca critica que el Consistorio, en dos años, «no ha hecho absolutamente nada» para solucionar un problema, el de los manteros, que considera casi enquistado en el centro.

Juan Carlos Gelabert (Cervecería Baldo) «Los agentes deberían patrullar hasta medianoche»

Juan Carlos Gelabert es una voz autorizada. Es presidente de la Asociación de Bares y Cafeterías de Valencia y expresidente de la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia. Además, es propietario de la cervecería Baldo, en plena calle Riberas, lo que le convierte en un buen conocedor de la problemática de los manteros. «Es una barbaridad», lamenta. Opina que los agentes de la Policía Local deberían patrullar hasta las 23.30 horas, «porque dejan de hacerlo a las 19.30 y luego sólo pasan en coche». «La situación se complica en Navidad porque hay mucha más gente en la calle, con lo que eso implica de problemas de circulación peatonal», critica Gelabert, que pide un espacio «acotado» para los vendedores ambulantes.

Marga Piqueras (Guantes Piqueras) «A veces van de terraza en terraza»

Al norte de la plaza de la Reina se encuentra Guantes Piqueras, casi en la esquina con la calle Barchilla. Su dueña es Marga Piqueras, que celebra que en ese punto de la plaza no hay tantos manteros como junto a la Catedral. Pero sí hay vendedores ambulantes, que en ocasiones ofrecen los mismos productos que ellas, tales como sombreros o paraguas. «No llamamos a la policía porque se van corriendo. Hay veces que van de terraza en terraza y n ose puede hacer nada contra ellos», lamenta Piqueras, que asegura haber presenciado conflictos entre estos manteros ambulantes y turistas, que les compran productos de mala calidad «que se rompen enseguida».

Nuria Garrido (Perfumería Julia) «En Navidad, llegan a bloquear la calle»

Nuria Garrido, que trabaja en la Perfumería Julia, podría parecer ajena al epicentro del problema. Su local se encuentra en la esquina de Colón, Xàtiva y Ruzafa. No es zona de manteros. el Ensanche. Pero lo cierto es que el problema es de tal magnitud que llega incluso a afectar a esta modesta perfumería. «En Navidad, se bloquea la calle. Lo ves todo mucho más colapsado, aunque por ahora, y esperemos que siga así, ningún cliente se ha quejado».

Eliseo Gómez (Calzado Zapa) «Entorpecen el paso en Don Juan de Austria»

Otra de las arterias comerciales más importantes de la ciudad es Don Juan de Austria, con varios locales de importantes franquicias comerciales y tiendas como la Disney Store. Además, desemboca en la plaza de los Pinazo y un El Corte Inglés, lo que la convierte en uno de los ejes más transitados en Navidad. Por tanto, es pasto de los manteros. Así lo asegura Eliseo Gómez, de Calzado Zapa.

Él sufre en sus carnes este fenómeno, porque en ocasiones los vendedores ambulantes ofrecen calzado deportivo falsificado. «Tampoco molestan mucho pero sí lo hacen, sobre todo en Navidad que esto se llena de gente. Se ponen en el paseo y entorpecen el paso y cuando viene la policía, vuelven al poco rato», comenta desanimado el gerente de esta zapatería junto a la plaza de los Pinazo.

Joaquín Martínez (Souvenirs Reina) «Las aceras en Reina ya son demasiado estrechas»

Joaquín Martínez, que trabaja en la plaza de la Reina esquina con la calle Micalet, no se queja del emplazamiento que tiene para una tienda de recuerdos orientada evidentemente al turista. Está justo frente a la Puerta de los Hierros de la Catedral, pero también tiene frente a él, junto a un pequeño jardincito, decenas de manteros, sobre todo en fechas como navidades. «Venden cosas que yo también, pero a la mitad de precio que nosotros», lamenta Martínez, que explica que el principal problema es que ocupan «demasiado espacio, y las aceras ya son lo bastante estrechas», critica el gerente de Souvenirs Reina, que asegura que la Policía Local «pasa de todo». «En 2018, les hemos visto días contados con los dedos de las dos manos», denuncia Martínez, que se prepara para una campaña navideña con un problema que no tiene visos de solucionarse en fechas próximas.

José Manuel Perea (Librería Paulinas) «Muchas veces, la Policía Local no puede hacer nada»

Situada al este de la plaza de la Reina, la librería Paulinas es una de las especializadas más conocida en la ciudad. Por su ubicación, a tiro de piedra de la Catedral y la Basílica, esta librería de material religioso siempre está llena de clientela, sobre todo conforme se acerca la Navidad. Y se enfrentan a problemas como los manteros, aunque aseguran que con menos virulencia que en el lado oeste de la plaza. Para ellos, el principal escollo para su actividad diaria son los mendigos. Otros comerciantes entrevistados por LAS PROVINCIAS, como en Nela, también apuntan a esta situación, que en Paulinas se complica por la presencia de una persona, según explica el gerente José Manuel Perea, «que insulta y se pone violento» con sus clientes si no le dan una propina. «La gente le tiene miedo. La Policía Local no puede hacer nada. Vienen, le dicen que se vaya, él se va pero vuelve al poco tiempo», lamenta Perea.

 

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