Tecnología y defensa nacional, una tormentosa relación

Satya Nadella. /Reuters
Satya Nadella. / Reuters

Los trabajadores de Google pararon un contrato con el Pentágono, ahora es el turno de Microsoft

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ

El ejército de Estados Unidos vuelve a buscar, una vez más, aliados en el mundo de la tecnología. «Me acabo de reunir con Sundar Pichai (...) Me ha asegurado que está totalmente comprometido con el Ejército de EE UU y no con el de China. También hemos hablado sobre imparcialidad política y varias cosas que Google puede hacer por nuestro país. ¡La reunión terminó muy bien!», celebró Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en su cuenta de la red social Twitter.

El Pentágono trabaja codo con codo con Microsoft en la prueba de las HoloLens 2, las gafas de realidad aumentada del gigante de los sistemas operativos. A través de este dispositivo, los soldados saber su posición y la de sus compañeros, y con visión nocturna para poder identificar al enemigo.

El sistema, llamado IVAS, abreviación Sistema de Aumento Visual Integrado en inglés, permite saber la posición tanto del propio soldado como la de su escuadrón.

La pantalla de realidad aumentada ofrece diferentes puntos de referencia marcados en diferentes grados, para localizar a los miembros de su escuadrón o una posición enemiga conocida.

Microsoft consiguió hacerse con el contrato de 427 millones de euros para el desarrollo de este aparato, según adelantó el pasado año Bloomberg. Una exclusividad que le permitirá a Microsoft trabajar con el ejército al menos durante dos años para fabricar un total de 2.500 de estos dispositivos.

Sin embargo, cerca de cien empleados de Microsoft ya han mostrado su descontento tras sellar el acuerdo con el Pentágono. Los trabajadores escribieron una carta abierta al director Satya Nadella expresando su oposición a este proyecto, en la que exigían la cancelación del contrato IVAS.

«Nos alarma que Microsoft esté trabajando para proporcionar tecnología de armas al ejército de los Estados Unidos, ayudando al gobierno de un país a aumentar la letalidad con las herramientas que construimos», escribieron entonces los trabajadores en la carta.

Nadella se enfrenta al mismo problema que vivió el año pasado su colega Pichai, CEO de Google. Más de 3.100 empleados del gigante de los buscadores firmaron una carta el mes contra la decisión de su cúpula de colaborar con el Pentágono y el Gobierno de EE UU.

Con esta presión, Google anunció el fin de su colaboración con el ejército norteamericano en el Project Maven. Este proyecto se lanzó en abril del 2017 con el objetivo de que los militares pudieran usar inteligencia artificial para actualizar sus capacidades de seguridad y defensa nacional.