La página que cambió el mundo

La primera web, a la izquierda, no tenía ningún atractivo estético. Era una explicación del sistema y un conjunto de instrucciones unidas con hipertextos. Aún hoy se puede consultar. El ingeniero Tim Berners-Lee. / afp
La primera web, a la izquierda, no tenía ningún atractivo estético. Era una explicación del sistema y un conjunto de instrucciones unidas con hipertextos. Aún hoy se puede consultar. El ingeniero Tim Berners-Lee. / afp

La llamaron 'World Wide Web' y nació un 23 de agosto. Nadie sabía entonces lo lejos que llegaría

JAVIER GUILLENEA

La primera web de la historia era más bien sosa. Sobre un fondo blanco, un texto negro y varios hipervínculos que llevaban a otros hipervínculos explicaban para qué servía el proyecto 'World Wide Web' y cómo se utilizaba. No había nada más, ni un mísero dibujo o fotografía, nada que hiciera presagiar lo que acabaría significando aquella puerta abierta al futuro. La primera web era el libro de instrucciones de una revolución que cambió el mundo. La fecha oficial es el 23 de agosto de 1991. Ese día se abrió al público el sitio httl://info.cern.ch, que aún pueden visitar quienes deseen hacer un viaje nostálgico al origen del universo virtual. Desde entonces, esta fecha sirve para celebrar el Día del Internauta, que no es lo mismo que el Día de Internet, que se conmemora el 17 de mayo.

Son dos cosas distintas. Internet es una red de computadoras que están conectadas. La 'World Wide Web' se refiere a las webs que se encuentran en esa red, es el espacio en el que se almacena toda la información. El primero es el fruto de un proyecto militar desarrollado a finales de los años 60 del siglo pasado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos para crear un sistema de comunicaciones capaz de resistir un ataque nuclear. La 'www' nació para que los científicos de todo el planeta pudieran compartir información.

La primera web se creó para que los científicos se comunicaran

Internet dio el salto al gran público y empezó a tener aplicaciones comerciales en 1983. Por entonces, la información que compartían los usuarios se basaba en el envío y recepción de ficheros o mensajes. Era un avance considerable, pero poca cosa para lo que estaba por venir de la mano del ingeniero británico Tim Berners-Lee. Para lo bueno o para lo malo, él es el principal artífice del mundo en el que vivimos.

Los tres pilares

Berners-Lee, que trabajaba en el Centro Europeo de Física de Partículas (CERN), presentó en 1989 un proyecto sobre la compartición de información basada en hipertextos. En solo un año, él y su equipo desarrollaron el sistema URL, el lenguaje HTML y el protocolo HTTL, los tres pilares que permitieron crear una red informática mundial en la que los documentos estaban interconectados y accesibles en internet. Era como si se hubiesen derribado los muros de la gran casa de la Humanidad.

El 6 de agosto de 1991, mientras el 'All my loving' de Los Manolos arrasaba en el verano español, Berners-Lee abrió en Suiza la primera web, aunque su acceso estaba restringido exclusivamente a los miembros del CERN. Fue 17 días más tarde cuando se invitó a personas ajenas al centro a acceder a la página. Ese día, el 23, está considerado como el punto de partida de las redes sociales, aunque hubo que esperar a abril de 1993 para que la tecnología 'World Wide Web' quedara a disposición de todos de forma gratuita. Un comunicado en el que el CERN anunciaba su renuncia a todos los derechos de propiedad intelectual del código www y daba permiso a «cualquier persona para usarlo, duplicarlo, modificarlo y distribuirlo» fue el punto de partida de la formidable expansión de la red.

El primer internauta fue Robert Cailliau, un ingeniero informático y colaborador de Berners-Lee que tuvo el honor de navegar por la recién nacida web, aunque tampoco es que llegara muy lejos. Una sola página no daba para mucho. Pero tras él llegó el resto. En 1994, los pioneros del sistema, un puñado de personas, solo podían navegar por poco más de 3.000 webs. En la actualidad, existen en el mundo 4.388 millones de usuarios en la red, que tienen a su disposición más de 1.600 millones de páginas. Solo en Google, se realizan 74.000 búsquedas por segundo.

El cambio ha sido vertiginoso. La sociedad y su manera de relacionarse ya no son las mismas, como tampoco lo son la economía, la cultura o la política. Por la puerta que abrió en 1991 Tim Berners-Lee entró el futuro a borbotones. Nada es igual desde entonces. Para bien y para mal.