El acusado de arrojar a una bebé por el balcón: «Las he matado a las dos, a la madre y a la niña»

Daniel M., en el banquillo de los acusados./Blanca Castillo
Daniel M., en el banquillo de los acusados. / Blanca Castillo

Un ertzaina relata durante el juicio que al detener al asesino de la pequeña Alicia, éste estaba «coherente»

David González
DAVID GONZÁLEZVitoria

La cuarta jornada del juicio en la Audiencia Provincial de Álava por el asesinato de la pequeña Alicia, de sólo 17 meses, y la tentativa con su madre ha supuesto un nuevo revés para el único acusado, Daniel M., un profesor de saxofón originario de Sevilla. Uno de los ertzainas que le detuvieron en el piso donde ocurrieron los hechos ha declarado este viernes en el juicio que el acusado tenía un discurso «coherente».Estas patrullas llegaron pocos minutos después de que lanzara a la pequeña desde el balcón de su casa de alquiler, un primero, aquel fatídico 26 de enero de 2016.

«'Las he matado a las dos', nos dijo» , ha arrancado el agente que accedió al domicilio de la calle Libertad junto con otro compañero de la Ertzaintza. Estos uniformados se encontraron a Daniel con medio cuerpo fuera del balcón «y completamente ensangrentado». Cuando le metieron al interior y les lanzó esa frase lapidaria, los agentes pensaron que había otra víctima aparte de la niña, a la que asistía en la calle otro policía. La madre, aunque herida de gravedad, también estaba a salvo, en el rellano, con un cuarto uniformado.

Como ha comentado ante la sala, esa referencia a dos muertas le llevó a pensar que habría otra víctima mortal en la casa. «Empiezo a revisar toda la casa por si hay otra víctima, pero él me dice que no, que ha matado a la madre y a la niña».

Esta aclaración, sostienen fuentes judiciales consultadas por EL CORREO, deja en entredicho la versión del acusado, quien el miércoles declaró que vio al «diablo» en los ojos de Gabriela y a «la semilla del mal» en Alicia, y que las mató para «evitar el fin del mundo». En la sesión de ayer, los padres del acusado Alicia dijeron ante el tribunal que su hijo ya «oía voces» a los 9 años. Pese a ello, nunca le trataron. Agregaron que un mes antes de matar a la bebé de 17 meses y de intentarlo con su madre, les comentó que «el fin del mundo» estaba cerca.

Ninguno de los agentes que acudieron al lugar del crimen, sin embargo, le escuchó referencia alguna a esa misión supuestamente divina que, para el abogado defensor, es la prueba de que no está en sus cabales.

Una vez engrilletado, un ertzaina le preguntó si «¿tiene alguna enfermad infectocontagiosa? Y él me dijo No que yo sepa». Hubo otras dos preguntas. «¿Estás tomando algo? Y él contestó 'A veces fumo porros'. Me entendió mal, así que le comenté que me refería a medicación, y añadió que no». Es decir, que respondió con normalidad pese a la brutalidad que acababa de cometer.

Otro uniformado que también participó en el arresto ha agregado en su declaración otra circunstancia que se antoja vital. «Le pregunté por qué lo había hecho, y él contestó que era lo mejor para todos, que estaba abusando de la niña, se ha despertado la madre y la he pegado». De hecho, en un primer momento se investigó si la víctima sufrió agresión sexual. Esta línea de investigación fue pronto abandonada tras practicarse la autopsia al cadáver de la menor.

Este juicio con jurado popular se retomará el próximo lunes con las declaraciones de expertos psiquiatras, médicos y forenses. Sus testimonios se antojan también fundamentales. Dictaminarán la clave del proceso, si Daniel M. era consciente de lo que hizo aquella noche o si, por el contrario, sufrió una enajenación mental.

Daniel se enfrenta a una petición de prisión permanente revisable. La defensa, por contra, solicita que se internado en un centro psiquiátrico en base a esa supuesta enajenación.

 

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