Un buceador muere atrapado entre las redes de un pesquero en Cullera

Trabajadores del retén fúnebre judicial trasladan el cuerpo sin vida de Antonio, ayer, en el puerto de Cullera. /A.Talavera
Trabajadores del retén fúnebre judicial trasladan el cuerpo sin vida de Antonio, ayer, en el puerto de Cullera. / A.Talavera

Los pescadores que lo encontraron sospechan que se enredó con sus mallas mientras trataba de desenganchar el ancla de su lancha

A.TALAVERA CULLERAJUAN ANTONIO MARRAHÍ Valencia

Una tragedia de la mano de un inusual accidente náutico. Antonio L., un vecino de Valencia de 62 años y aficionado al buceo, perdió la vida, presumiblemente el jueves, al quedar enganchado en las redes de trasmallo que unos pescadores habían lanzado al mar. Todo apunta a que acabó en esta situación cuando trataba de desenganchar el ancla de su pequeña embarcación de recreo, a unas tres millas del litoral y unos 30 metros de profundidad.

Antonio era, desde hacía más de una década, un gran aficionado a la pesca y fotografía submarina. Con este propósito, salía de manera habitual al mar a bordo de una pequeña lancha de unos cuatro metros de eslora. Y eso es lo que hizo el jueves, cuando zarpó solo antes de las ocho de la mañana para disfrutar del fondo marino.

Ese mismo día, los pescadores del barco 'Picardías' del puerto de Cullera también salieron a la mar. Sobre las 13 horas echaron sus redes para la pesca de langosta, mero o carpa. Uno de los pescadores recuerda haber visto la embarcación de Antonio en movimiento por la zona. Ya por la tarde, sobre las 17.30 horas, la víctima telefoneó a su mujer para comunicar que ya regresaba a casa tras pasar el día en el mar.

Debió ser muy poco después cuando sobrevino la fatalidad. A primera hora de la mañana de ayer, dos familiares de Antonio acudieron a buscarlo al puerto de Cullera y denunciaron su desaparición a la Guardia Civil. Ya sobre las 9 horas, el 'Picardias' comunicó el hallazgo. Al regresar para recuperar la red con las capturas, se encontraron con el cuerpo sin vida de la víctima enredado entre las redes y la cuerda del ancla de la embarcación del buceador.

La única explicación que encontraron es que, para salir a bucear, Antonio arrojó el ancla al fondo del mar y ésta se enganchó con las redes de pesca. Al comprobar que no lograba levar presumiblemente volvió a sumergirse con intención de liberarla del enredo. Y fue durante esa labor cuando sufrió el percance mortal. El cuerpo sin vida fue trasladado al puerto de Cullera y, de ahí, al Instituto de Medicina Legal. En el rescate de Antonio fue clave la intervención del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS).