Una obra sin licencia causa el derrumbe de un piso en el centro de Valencia

Derrumbe en el centro de Valencia. /Javier Martínez
Derrumbe en el centro de Valencia. / Javier Martínez

Una joven que se estaba duchando en esos momentos ha logrado agarrarse a la reja de la ventana de su vivienda en la calle de las Barcas mientras el forjado se desprendía

JAVIER MARTÍNEZValencia

La resistencia de un plato de ducha y la casualidad posibilitaron que una joven de 24 años saliera indemne del derrumbe del suelo de su casa en pleno centro de Valencia. El forjado de parte de la tercera planta de un edificio se vino abajo sobre las diez de la mañana de este viernes y los cascotes y muebles cayeron sobre el segundo piso, donde estaban realizando una obras sin permiso para la rehabilitación de un hostal.

Carla se estaba duchando en ese preciso instante. La joven médica intentó salir del cuarto de baño, pero nada más abrir la mampara se dio cuenta de que no había suelo. El plato de ducha que pisaba descalza había resistido. Sintió miedo y gritó para pedir auxilio, aunque mantuvo la calma. Fueron momentos de gran tensión y peligro en los que Carla supo controlar sus nervios. Segundos después del derrumbe, el suelo del baño volvió a temblar y la joven se subió a la taza del váter para agarrar fuertemente con sus dos manos las rejas de una ventana.

Mientras la víctima pedía socorro por la ventana del patio de luces, los vecinos de las plantas superiores llamaban al 112. Un equipo de rescate de los bomberos estaba ya muy cerca. El siniestro en la confluencia de las calles de las Barcas y Tránsitos había causado una gran alarma. El centro de la ciudad se llenó de policías, bomberos y sanitarios. También acudió el alcalde de Valencia, Joan Ribó, y la concejala de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, que recibieron las primeras informaciones del suceso y la confirmación de que no había ninguna persona herida. En ese momento, un equipo de bomberos municipales ya había rescatado a Carla con una escalera.

Otros vecinos que se encontraban en el edificio de la calle de las Barcas en el momento del derrumbe también resultaron ilesos, como una mujer de avanzada edad, su hija y sus dos nietas de 10 y 16 años. Todas estaban durmiendo cuando el forjado de la tercera planta se vino abajo. Ellas estaban en el piso superior y se enteraron del siniestro cuando alguien llamó a los timbres de los telefonillos para avisar a los vecinos del riesgo. Había que desalojar la finca con rapidez. Las niñas y su abuela bajaron en pijama a la calle. Una quincena de personas abandonaron sus casas de forma precipitada y varias de ellas recibieron asistencia médica por crisis de ansiedad, pero no sufrieron ni un rasguño.

Solidaridad

El restaurante Dodowear & Lounge se convirtió en un alojamiento improvisado para estas familias mientras los bomberos apuntalaban los forjados y los técnicos municipales revisaban los elementos estructurales del edificio. Las camareras del local sirvieron una quincena de desayunos gratuitos a las personas desalojadas «como muestra de solidaridad», afirmó Alejandra.

Mientras la Policía Local cortaba el tráfico para facilitar la intervención de los bomberos y los sanitarios, muchos personas que caminaban por la acera se detuvieron frente al número 7 de la calle de las Barcas para curiosear. La unidad canina del Servicio Municipal de Bomberos de Valencia se desplazó también al lugar para confirmar que no había ninguna persona atrapada entre los escombros.

Según informaron fuentes municipales, la empresa que estaba rehabilitando el antiguo Hostal San José en el número 5 de la calle Tránsitos no tenía el permiso correspondiente de obras, aunque solicitó el pasado 14 de enero la autorización para una rehabilitación integral del edificio.

El derrumbe del forjado se produjo en la tercera planta del inmueble contiguo de la calle de las Barcas y afectó a unos 40 metros cuadrados de la vivienda donde se estaba duchando la joven, aunque los cascotes del forjado cayeron a la segunda planta de la finca de la calle Tránsitos. También fueron desalojadas una empresa de papelería y una cervecería ante el riesgo de que el edificio se viniera abajo.

Un responsable de la empresa encargada de las obras entregó a la Policía Local una copia de la documentación presentada en una oficina municipal sobre el proyecto de rehabilitación del edificio, que consistía en el vaciado de todas las plantas para unas obras integrales en el inmueble, aunque el Ayuntamiento de Valencia todavía no había autorizado el comienzo de las mismas. Los bomberos que inspeccionaron ayer la finca examinaron todas las vigas y pilares antes de apuntalar los forjados para prevenir nuevos derrumbes.

El siniestro se produjo al venirse abajo una de las dos vigas maestras que recibe el peso concentrado de las plantas superiores, según el informe preliminar de un arquitecto municipal. Según los vecinos, los obreros llevaban varias semanas trabajando en el edificio, por lo que ahora la policía y los técnicos del Ayuntamientos tratan de determinar si realizaron catas en algún pilar, forjado o viga que podría haber causado el derrumbe.

Los vecinos de los 12 pisos desalojados no podrán regresar a sus hogares hasta que los bomberos terminen de apuntalar los forjados afectados por el siniestro. Tampoco podrán abrir los dos establecimientos comerciales situados bajo estas viviendas.