Cae la banda que volaba cajeros con el explosivo 'la madre de Satán'

Miembros del Tedax analizan el material explosivo que utilizaban los ladrones. / guardia civil
Miembros del Tedax analizan el material explosivo que utilizaban los ladrones. / guardia civil

La Guardia Civil arresta a seis presuntos ladrones que usaban el mismo material de las bombas yihadistas en atentados de París y Bruselas

J. MARTÍNEZ VALENCIA.

La banda que asaltaba cajeros automáticos con explosivos ya se encuentra entre rejas. La Guardia Civil ha desarticulado el grupo criminal tras apresar a varios de sus miembros cuando se disponían a reventar otro aparato dispensador de dinero en una pedanía de Albacete. Los investigadores atribuyen a esta banda cinco robos cometidos en los pueblos de Gavarda, Camporrobles, Domeño, El Ballestero y Casas de Haro en los últimos meses.

La operación 'Damage' se ha saldado con la detención de cuatro delincuentes, dos hombres y dos mujeres, y la identificación de un quinto individuo, todos ellos de nacionalidad rumana, cuando se disponían a perpetrar otro robo en una sucursal bancaria de la barriada albaceteña de Santa Ana.

Los agentes de la Guardia Civil de Valencia que asumieron la investigación, con el apoyo de la Unidad Central Operativa (UCO) y la Unidad Especial de Intervención (UEI), frustraron el asalto el pasado 1 de marzo tras seguir a los ladrones desde sus domicilios y montar un dispositivo de vigilancia.

Actuaron en bancos de Gavarda, Camporrobles, Domeño, El Ballestero y Casas de HaroUno de los detenidos es un experto en explosivos que posee formación militar

En el momento de la detención y en uno de los registros que realizaron en la localidad de Socuéllamos (Ciudad Real), donde residían algunos de los detenidos, los agentes de la Guardia Civil intervinieron un total de 730 gramos de la 'madre de Satán', el material explosivo preferido por los yihadistas. La sustancia ya estaba preparada para explosionar en los cajeros.

La investigación se inició tras la comisión de varios robos en cajeros automáticos de Valencia con explosivos. Los ladrones causaron cuantiosos daños materiales y pusieron en peligro la estructura de los edificios donde estaban los cajeros.

Vigilancia en su casa

La Guardia Civil formó un grupo de investigadores con agentes de la UCO y de la Policía Judicial de la Comandancia de Valencia. Tras recopilar toda la información sobre estos robos e inspeccionar los distintos escenarios, los investigadores lograron identificar a varios miembros de la banda, que fueron vigilados.

Dos de ellos fueron vistos en Gavarda días antes del robo en esta localidad. Los sospechosos circulaban en varios coches y habían instalado cámaras de vigilancia en el exterior de su casa. La Guardia Civil constató que el grupo criminal planificaba exhaustivamente sus acciones y seleccionaba pueblos con pocos vecinos y servicios de seguridad muy escasos o inexistentes. La banda también preparaba la huida en el caso de ser detectados, tanto por carreteras como por caminos rurales y campo a través, y fijaba siempre un punto de reencuentro.

El grupo cometió el primero robo el 22 de octubre en Gavarda. La forma de actuar siempre era la misma. Uno de los componentes del grupo criminal, la mujer de uno de ellos, trasladaba en vehículo al resto del grupo hasta las inmediaciones de la población elegida. Un mínimo de tres cometían los robos tras llegar a pie a la sucursal bancaria, siempre de noche y sin testigos. Uno de los detenidos es un experto en explosivos y tiene formación militar. Este individuos fue identificado cuando viajó de Rumanía a España y dos miembros de la banda se desplazaron al aeropuerto de Barajas para recogerlo.

El grupo actuaba de forma muy organizada. Mientras uno de los ladrones vigilaba por si aparecía alguna patrulla de la Guardia Civil, otros dos individuos forzaban la ranura expendedora de papel moneda del cajero con un objeto contundente y seguidamente introducían una pequeña cantidad de explosivo.

Colocación del artefacto

El sistema delictivo que empleaban se conoce como paleta de pizzero o bate de criquet, que consiste en una especie de pinza o pala formada por dos ramas unidas en sus extremos por una fina capa de material explosivo cubierta por cinta de embalar.

Una vez colocado el artefacto, los ladrones se parapetaban en las inmediaciones y hacían estallar la carga mediante un cableado que unía el explosivo con una pequeña batería de motocicleta. Tras el estallido, los delincuentes entraban en la sucursal y robaban el dinero del cajero en pocos minutos para ser recogidos horas después en el punto de reencuentro establecido.

En uno de los asaltos enterraron el botín y se marcharon a Socuéllamos para regresar a recogerlo varios días después. En otro robo establecieron el punto de reencuentro a unos 10 kilómetros del cajero reventado y caminaron esta distancia por zonas de monte y caminos. De esta forma, los ladrones conseguían eludir el cerco policial que montaban las patrullas de la Guardia Civil tras las explosiones.

Varios miembros del grupo desarticulado cometieron otros robos similares en países de la Unión Europa, como Alemania o Italia, por lo que Europol coordinará las investigaciones para identificar a más miembros de esta organización delictiva y esclarecer otros asaltos. La operación ha sido dirigida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 6 de Alzira. El quinto miembro de la banda logró escapar del cerco policial el pasado 1 de marzo en la pedanía albaceteña de Santa Ana. Tres de los cuatro detenidos ingresaron en prisión.

La sustancia utilizada por este grupo criminal se denomina técnicamente triperóxido de triacetona (TATP), también conocida como la 'madre de Satán', el explosivo preferido por los terroristas yihadistas por su gran poder de destrucción. Este peligroso material fue utilizado en los atentados de París y Bruselas y se almacenaba en la casa de Alcanar (Tarragona). Según fuentes de la Guardia Civil, es la primera vez que se interviene en España este explosivo preparado para ser utilizado por delincuentes. La sustancia intervenida a los ladrones es muy inestable en su manipulación, por lo que cualquier roce, golpe o incidencia en su fabricación o transporte puede causar una detonación accidental.