«Hemos visto cómo separaban a familias con niños pequeños en distintos vuelos»

Los pasajeros atrapados desde el sábado en el aeropuerto de Múnich se han visto obligados a dormir hasta en el suelo./SANTIAGO GONZALO
Los pasajeros atrapados desde el sábado en el aeropuerto de Múnich se han visto obligados a dormir hasta en el suelo. / SANTIAGO GONZALO

Miles de pasajeros atrapados en Múnich después de que una mujer se saltase el control de seguridad del aeropuerto

HELENA RODRÍGUEZ

Miles de pasajeros permanecían ayer atrapados en Múnich después de que una mujer se saltase el control de seguridad del aeropuerto Franz Josef Strauss de Múnich, después de que, el sábado, un fallo de seguridad obligase a cancelar la salida de 200 vuelos, entre ellos, tres con destino a Loiu, Vizcaya. El caos desencadenado afectó también a tres de las cuatro operaciones que cada día unen la capital vizcaína con la bávara, lo que dejó en tierra a decenas de viajeros con destino a Bilbao. En total, unas 17.000 personas quedaron inmovilizadas en el aeródromo germano, después de que una mujer que «portaba varias botellas con líquidos que no pudo justificar» burlara un control.

Algunos de los pasajeros con destino a Bilbao esperaron hasta última hora del sábado para regresar a casa, pero no pudo ser. Un grupo reducido había conseguido plaza en un vuelo procedente de Turquía, con escala en Múnich. A las 22.55 horas, y con tres horas de retraso sobre el horario previsto, parecía que se iban a librar de dormir en la terminal. «Cuando ya estábamos en nuestros asientos, nos han dicho que se cancelaba el despegue porque Loiu cierra por la noche. Nos hemos quedado en tierra por dos minutos», relata Pablo Asla, uno de los afectados. Santiago Gonzalo, de la localidad vizcaína de Mungia, pasó por lo mismo. «Primero dijeron que sí, pero a los cinco minutos han avisado de que por unos pocos minutos, 'la Paloma' rechazaba el vuelo», lamenta indignado.

Ambos hombres y el resto de los miles de afectados pasaron la noche en la terminal alemana. Los más afortunados, con pasajes 'business', fueron acomodados en cafeterías y otras zonas de descanso. El resto han reposado donde han podido. «La Policía repartió camas plegables, pero no había para todos, así que muchos han dormido en el suelo. La compañía Lufthansa también nos dio mantas», confirma el vecino de Mungia, que tenía que haber aterrizado el sábado sobre las once de la mañana, pero que no lo consiguió hasta ayer a las 18.45 horas.

En su contexto

17.000
pasajeros de todo el mundo quedaron atrapados el sábado en el aeropuerto de Múnich por un fallo en los controles de seguridad. Una mujer se coló con varias botellas con líquidos que «no supo justificar».
Sin noticias
Los responsables del aeródromo y las autoridades alemanas buscan aún a la pasajera, que «ya ha sido identificada, pero no capturada». Durante algunos momentos, los agentes identificaban una por una a todas y cada una de las pasajeras.
200
operaciones fueron suspendidas en el Franz Josef Strauss a lo largo del sábado. Ayer, decenas seguían experimentando retrasos.
Repercusión
Loiu suspendió dos de los cuatros vuelos a la capital bávara y otro sufrió retrasos. Ayer, también se anuló la salida de las de las 7.45 de la mañana.
500
maletas pertenecientes a pasajeros con destino Bilbao, permanecen en Múnich, según informó ayer Iberia a varios pasajeros.

A lo largo de la jornada dominical, decenas de afectados vascos fueron recolocados en los tres aviones que salieron de Múnich, y en aeronaves con escala, bien en Fráncfort, bien en otras ciudades españolas, o incluso portuguesas. El primer transporte aéreo procedente de la ciudad alemana tras el parón, tomó tierra en Loiu a las 14.30 horas, con más de dos horas de retraso. En ella, se mezclaban pasajeros que tenían billete del día con los reubicados. Las caras de todos ellos contaban una historia con los mismos protagonistas: el caos y el cansancio.

Sin saber dónde estaban

«Nosotros teníamos previsto volar hoy de vuelta, pero al llegar al aeropuerto nos han dicho que uno entraba pero el otro no. Tras mucho rato en una cola y sin entender ni 'papa' de alemán, hemos logrado venir juntos, así que ni tan mal», relataban Manolo y María Luisa, matrimonio de Galdakao. Tuvieron suerte. «Hemos sido testigos de como separaban a familias con niños pequeños en distintos aviones», dicen.

De odiseas también sabían mucho Adina y Sorin, que cruzaban la puerta de salida con cara de no saber muy bien dónde estaban. Es normal si se tiene en cuenta que la pareja, en realidad, tenía que haber llegado a Madrid el sábado a media tarde. «Mira, yo es que no puedo ni hablar, he sentido hasta pánico, con toda aquella gente reclamando y desesperada por llegar a sus casas. Y sin entender nada, porque nosotros de alemán sabemos muy poco», detalla la mujer.

Después de «casi 24 horas en colas interminables y de dormir como hemos podido, nos han metido en este avión y nos han dicho que vamos a Bilbao y que ahí ya se vería», confiesan angustiados. Por no saber, no sabían ni dónde estaban sus maletas. Tras ser redirigidos a la ventanilla de Iberia, la pareja confirmó su pasaje a Madrid.

En el lado vizcaíno, las cosas estuvieron un poco más tranquilas, aunque el primer despegue de la mañana, previsto para las 7.45 horas, fue cancelado. En él tenían que haber viajado Sonia, su marido y sus dos hijas menores de edad. El grupo, de Vitoria, tenía asientos en el vuelo de las tres de la tarde del sábado, tras pasar la noche en un hotel de Bilbao, lograron salir en el de las once y media, que despegó con algo de retraso. Poco después de las dos de la tarde tomaban tierra en Múnich.

El resto de las salidas, programadas para las 15.00 y las 18.40 horas, se desarrollaron con normalidad, y dando cabida a muchos de los viajeros de los dos vuelos que ayer se quedaron en tierra.