¿Cómo compartir un décimo de Lotería y evitar riesgos?

Un décimo de Lotería es en la práctica un documento al portador. /Jesús Signes
Un décimo de Lotería es en la práctica un documento al portador. / Jesús Signes

Se recomienda dejar constancia por escrito y con firma | Quien se apropie de un premio puede enfrentarse a penas de prisión de seis meses a tres años

LAS PROVINCIAS

Son muchas las familias, parejas, amigos o compañeros de trabajo que cada año juegan en grupo al Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad. No existe ninguna pauta oficial a seguir a la hora de comprar conjuntamente un décimo y la legislación tampoco contempla en según que casos que ocurre cuando el número es el premiado. Por tanto, ¿cómo protegerse de apropiaciones indebidas? Con el fin de que esta situación no se produzca, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lanza una serie de recomendaciones que pueden asegurar la parte del pastel y que sirven de consejo para acudir a la justicia.

Un décimo de Lotería es en la práctica un documento al portador, pues el premio lo recibe quien lo tiene en su poder y este puede acudir directamente a la banca. Si se comparte un número, basta con que el poseedor del décimo entregue a cada participante una fotocopia del número firmada que indique que tal persona juega en ese número, serie, fracción y sorteo, una cantidad de euros determinada. Todo ello acompañado de una copia del DNI. El objetivo es dejar clara constancia de que la participación existe efectivamente.

Un documento firmado puede resolver las discrepancias ante el juez de una forma sencilla. A través del análisis de un périto calígrafo se puede valorar la veracidad de las pruebas aportadas por los afectados.

La OCU aconseja guardar los décimos y hacer fotocopias del anverso y del reverso, hacerlo constar por escrito o en un soporte duradero y procurar recogerlos y pagarlos antes del sorteo.

Si se envía una foto por correo electrónico u otra red de mensajería, puede servir como prueba de la participación. Siempre que aparezcan los datos del depositario, los participantes y la participación de cada uno. Es decir, lo mismo que la copia en papel pero en versión digital. No obstante, si la otra parte impugna esa prueba por considerar que se ha manipulado, habría que demostrarlo.

La OCU también recomienda que el cobro del premio se haga conjuntamente o al menos que se identifique a todos los ganadores y su porcentaje de participación. De no ser así, al repartirse puede considerarse como una donación y que se grave con el impuesto correspondiente.

Quedarse con el botín puede suponer un delito de apropiación indebida y como mínimo puede conllevar a multas de uno a tres meses. Si el premio supera los 400 euros, las penas van de 6 meses a 3 años de cárcel. La condena podría llegar hasta los cinco años de prisión si se hace uso de la violencia. En el caso de que hubiese intención de quedarse con el décimo, puede considerarse estafa.

Décimo en pareja

Si un miembro de la pareja decide cobrar por su cuenta el décimo y no compartir las ganancias, es conveniente saber que el participante está protegido según las características del enlace. Los cónyuges deben dividir la cantidad al 50% si el matrimonio es en gananciales. No hay reparto si el régimen es de separación de bienes, pues el premio es de quien lo ha comprado. El participante deberá acreditar entonces que se ha comprado a medias.

Robo, pérdida o deterioro del décimo

En caso de pérdida o robo, denunciarlo ante la Policía Nacional o Guardia Civil es el primer paso. Debe ser una denuncia exhaustiva con la mayor cantidad de datos posible, asimismo acompañarla de fotos o fotocopias del décimo desaparecido. El número, serie y fracción deben quedar claramente identificados. Además, hay que comunicar por escrito el hecho al organismo de Loterías y Apuestas del Estado, ya que con la denuncia es posible paralizar el pago hasta que el juez resuelva quién es el verdadero dueño.

Si se estropea, debe enviarse a esta sociedad estatal en un sobre de plástico y sin intentar reconstruirlo. Ella determinará si se puede cobrar el premio y en el caso de que sea irreconocible, será la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre la que tome una decisión. Los tribunales también pueden atender a otras pruebas como el hecho de que nadie lo reclame, el análisis de los fragmentos o el testimonio del vendedor.