«Cuando nos ven, frenan»

Juan Manuel Gamo prueba las cámaras del Pegasus antes de emprender el vuelo. /V. Carrasco
Juan Manuel Gamo prueba las cámaras del Pegasus antes de emprender el vuelo. / V. Carrasco

Juan Manuel Gamo es operador de cámara de los helicópteros de la DGT. Recuerda a un conductor manejando el cubo de Rubik

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUAMadrid

Juan Manuel Gamo apenas lleva un mes trabajando en la Dirección General de Tráfico como operador de cámara del Pegasus, el sistema de vigilancia que portan los helicópteros del organismo. Antes estuvo unos quince años ejerciendo de policía municipal. A bordo de la aeronave, manejando los mandos del Pegasus, ha visto comportamientos sorprendentes y sospecha que verá situaciones aún más insólitas. «Hoy, que hemos detectado unos ocho casos de exceso de velocidad, ha sido un día bastante normal».

– La misión del operador de cámara es detectar posibles infracciones de tráfico y registrar los peligros para pasar las incidencias al Centro de Gestión de la Dirección General de Tráfico (DGT). Nosotros no tramitamos la denuncia, lo hace el Centro de Denuncias Automatizadas, que tiene su sede en León.

– El Pegasus es un cinemómetro aéreo que mide la velocidad a la que se desplazan los vehículos. La gente piensa que el Pegasus es el helicóptero, pero en realidad es el sistema de captación de velocidad que transporta la aeronave. Se compone de dos cámaras: una que ofrece una visión panorámica y otra que aporta una visión detallada tanto del interior del vehículo como de la matrícula. La finalidad del sistema es conocer las coordenadas geográficas (latitud y longitud) del vehículo al que se está controlando para calcular su velocidad.

– Oscila entre los 80 kilómetros por hora y los 360.

– Suelen ser las relacionadas con la velocidad. Ahora también estamos detectando mucho el uso del teléfono móvil mientras se conduce y otras distracciones al volante que se pueden apreciar gracias a la cámara de detalle de que disponemos.

– Observo si el conductor está usando dispositivos electrónicos, si lleva puesto el cinturón de seguridad y si los pasajeros están bien colocados. A veces los pasajeros van con los pies encima del salpicadero, lo cual es una conducta muy peligrosa.

– Sí, en efecto. Está prohibido cualquier comportamiento que no suponga una atención permanente a la conducción.

– Una cosa es cambiar de emisora y otra intentar sintonizar otra. En definitiva, todo lo que aleje al conductor de una actitud de atención supone un peligro y es susceptible de sanción.

– Recuerdo un caso ocurrido hace poco. Un compañero captó a un conductor que manejaba un cubo de Rubik mientras iba al volante.

– No especialmente, no.

– En efecto, vigilamos que la carga esté bien tapada para que no caiga al asfalto.

Escaso margen de error

– De un 1%, aproximadamente. Es un aparato muy exacto y fiable.

– Ponen de forma automática las dos manos en el volante y disminuyen la velocidad. De inmediato adoptan una postura perfecta para la conducción.

–Solo algunos. Normalmente, volamos por detrás de los vehículos y nuestra intención muchas veces es que nos vean. Es un medio disuasorio para que los conductores adopten medidas de precaución.

– Sí, en determinados casos, sobre todo aquellos en los que el vehículo suponga un riesgo para resto de usuarios de la vía, estamos facultados para perseguirles y contactar con el Centro de Gestión. Y si es necesario, avisamos a los compañeros de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil para que detenga al conductor.

– Más o menos dedico el mismo tiempo a ambas tareas. En el helicóptero mantenemos una grabación continua. Si observamos alguna infracción, lo que hacemos aquí es captar el momento de la imprudencia, identificar el vehículo a través de la matrícula y determinar la velocidad cuando el conductor ha sido pillado in fraganti.

– Depende mucho del tipo de vía, de la hora. Hay momentos en que el tráfico está completamente saturado y entonces se detectan infracciones como circular por arcenes.

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