Pau Gasol se alza contra la obesidad infantil

Pau Gasol en la presentación del estudio Pasos, en Madrid/Zipi / EFE
Pau Gasol en la presentación del estudio Pasos, en Madrid / Zipi / EFE

La fundación del campeón de baloncesto presenta su estudio sobre sedentarismo y sobrepeso en jóvenes españoles, y alerta que el 23% de los menores sufre obesidad

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Al niño Pau no le gustaba el pescado blanco con patatas hervidas y guisantes. «Me acuerdo que sobre todo mi madre nos obligaba a comer cosas que no nos apetecían», dice ahora Pau Gasol, campeón europeo y de la NBA de baloncesto. «No daba su brazo a torcer. Decía: si no te lo comes hoy, te lo comes más tarde. O mañana. Pero no va a estar tan bueno. O no comerás, decía mi madre y se quedaba tan ancha. Y terminabas comiendo porque tenías hambre», recuerda Gasol, que empezó a practicar deportes en el colegio, como actividad extraescolar. «Me enamoré del baloncesto», dice el presidente de la Fundación Gasol, que presenta su investigación sobre la obesidad infantil y el sedentarismo en los jóvenes españoles.

Los resultados preliminares indican que el 34,9% de los niños tienen sobrepeso (un 20,7%) u obesidad (14,2%). Pero las cifras de obesidad aumentan hasta un 23,8% si además del índice de masa corporal (IMC) se toma en cuenta la obesidad abdominal, midiendo el ancho de la cintura. «En este estudio medimos la masa corporal con el porcentaje de cintura, y descubrimos que la prevalencia de obesidad es mayor, que cuando sólo se sigue la medida del peso según la talla», afirma Santiago Gómez, director de Programas de la Fundación Gasol e investigador principal del trabajo. «Quizás hay una infravaloración de la obesidad infantil y existe la necesidad de medir el perímetro abdominal. Hay un 10% de diferencia entre los resultados de un método y otro». Comparado con resultados de hace 20 años, la obesidad abdominal ha aumentado 7,9%».

Frente a la «pandemia» del sobrepeso de niños y adolescentes, Gasol asegura que «es un problema global y hay que actuar ya», con un «plan nacional» que incluya nuevas políticas de prevención, intervenciones comunitarias y aumentar las horas y la calidad de la educación física en los colegios. Y desde luego, un presupuesto. «Este estudio permite diseñar políticas públicas más eficaces para frenar la pandemia del siglo XXI, que es un riesgo para la población del futuro», coincide la María Luisa Carcedo, ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, que acompañó a Gasol en la presentación del estudio, en un acto celebrado en el centro educativo José Calvo Sotelo. «Malnutrición no significa no comer a diario, sino comer sin valor nutritivo».

Algo pasa a los diez años

El estudio, realizado con 3.800 niños en 245 colegios de toda España, se centró también en el tiempo que los menores pasan frente a las pantallas y su grado de sedentarismo, otro de los factores que influyen en la obesidad. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un máximo de 120 minutos al día, los niños españoles pasan en promedio 179 minutos al día durante la semana, y 282 minutos los sábados y domingos. Mientras más se acercan a la adolescencia, más utilizan los ordenadores, móviles y televisores. «Algo sucede entre el tercero de primaria y el cuarto de ESO», explica Gómez. «En tercero, un niño todavía dedica más tiempo a la actividad física que al uso de pantallas. En quinto, las líneas se cruzan. En sexto, se invierten. Esa edad es un punto crítico. Las políticas de prevención deben empezar antes de los diez años». En porcentaje, más de la mitad no cumple con el máximo uso de monitores recomendadas por la OMS, y se eleva al 79% los fines de semana.

Entre lo que queda atrás con la pubertad es la actividad física moderada o vigorosa. Si lo recomendado es hacer ese esfuerzo cardiovascular una hora al día, entre los ocho y 16 años no lo cumplen el 70% de chicas y el 56% de chicos. «Las niñas dedican menos tiempo a las pantallas», ratifica Gómez, cuyo estudio muestra que el 45% de estudiantes de primaria sí cumple con el ejercicio físico para evitar la obesidad, un dato que, al pasar a secundaria, desciende al 72,4%.