El éxodo de los Beta Israel hacia la tierra prometida

Judíos etíopes llegan a Tel Aviv. /Alpert Nathan (National Photo Collection)
Judíos etíopes llegan a Tel Aviv. / Alpert Nathan (National Photo Collection)

Israel rescató a unos 12.000 judíos etíopes de Sudán en la 'operación Hermanos'

ALAIN MATEOSMadrid

Finales de los años setenta del pasado siglo. Miles de judíos -los Beta Israel o falashas- huyen de Etiopía a causa de la hambruna provocada por la guerra civil. Su destino, Sudán. Un país musulmán gobernado por Yaafar al-Numeiry, que dio un golpe de Estado en 1969 y lo dirige con mano de hierro. En este contexto, se realiza una de las mayores operaciones de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. La 'operación Hermanos' duró cuatro años e Israel rescató alrededor de 12.000 falashas a espaldas de las autoridades sudanesas. Esta historia humanitaria fue llevada a la pantalla -'Ser digno de ser'- por el director rumano Radu Mihaileanu en 2005 y ha vuelto al foco de la actualidad gracias al nuevo film 'Rescate en el mar Rojo' protagonizado por Chris Evans.

El Mossad, la agencia de Inteligencia israelí, fue la encargada de llevar a cabo la 'operación Hermanos'. Desplegó a un grupo de agentes en Sudán en colaboración con Ferede Aklum, etíope judío que lideró a su comunidad durante la evacuación. Como tapadera, usaron un hotel. Un grupo de emprendedores europeos -agentes israelíes encubiertos- propuso al Gobierno militar del país africano una oferta irrechazable: reflotar un complejo hotelero en el mar Rojo a cambio de limpiar la imagen negativa del país y 225.000 dólares anuales por las molestias. El Gobierno sudanés aceptó.

Las extracciones de los Beta Israel comenzaban en los campos de Kassal y Gedaref. Allí se refugiaban decenas de miles de falashas que huyeron de la hambruna de su país con el objetivo de regresar a la casa de sus antepasados. En los campos, se vieron obligados a ocultar su religión. Los agentes encubiertos y dueños del 'resort' Arous -nombre del centro de buceo que alquiló el Mossad- acudían cada noche a Kassal y Gedaref para llevarse a cientos de judíos con ellos en camiones.

Estos lograban escapar gracias a la astucia y los contactos de Aklum. Ya con 'la carga', los agentes se dirigían al complejo donde embarcaban en lanchas de las fuerzas especiales israelíes para llevarlos a un barco en el mar Rojo que los trasladaba hasta la tierra prometida. Las operaciones desde el complejo hotelero terminaron en 1984. El último rescate se produjo en avión, gracias a la colaboración de Estados Unidos que facilitó uno de sus aparatos.

Posteriormente se reanudaron las extracciones, aunque fueron todas en avión. La 'operación Moisés' sacó a 8.000 judíos en 45 días; la 'operación Salomón' en 1991 transportó a más de 14.000 etíopes en 36 horas. A día de hoy, las autoridades israelíes cifran en 8.000 falashas los atrapados en el este de África. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, se comprometió a completar el éxodo para 2020. Actualmente, el 80% de los Beta Israel se encuentran en el Estado de Israel, según cifran sus autoridades.

Origen confuso

El clan de los Beta Israel tiene un origen confuso puesto que existen varias teorías sobre su procedencia. Los más místicos creen que la descendencia nace de Melenek I, hijo del rey Salomón y la reina de Saba. Otros creen que son judíos provenientes de la tribu de Dan que llegaron a Etiopía desde Egipto.

La última teoría -la que mayor aprobación tiene entre los historiadores- los considera israelitas que llegaron al país africano tras la destrucción del Primer Templo de Jerusalén, casi 600 años a. C. Este grupo de judíos etíopes no fue reconocido por el propio estado de Israel hasta 1975, momento en el que se iniciaron las conversaciones para proceder a un nuevo éxodo en la historia del pueblo judío: el que llevaría a los Beta Israel al Estado hebreo.