Qué hacer y qué no para conseguir el éxito escolar de los hijos

Qué hacer y qué no para conseguir el éxito escolar de los hijos

Los alumnos cuyos padre son más controladores presentan peores resultados escolares mientras que los más comunicativos logran los mejores

EFEMadrid

La forma que tienen las familias de implicarse en los estudios de sus hijos puede ser más o menos beneficiosa para sus calificaciones e incluso para la equidad del centro, y entre aquellos padres y madres menos controladores y más comunicativos parece encontrarse la receta para el éxito escolar.

Y es que «en la implicación familiar no todo vale y no siempre más es mejor», destaca a Efe el profesor del Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo, Rubén Fernández Alonso, uno de los autores del estudio «La implicación familiar en la educación: una herramienta de cambio«.

Se trata de un trabajo dado a conocer este martes por el Observatorio Social de La Caixa y que se ha basado en los datos de la Evaluación General de Diagnóstico llevada a cabo por el Ministerio de Educación con la participación de 26.543 estudiantes de segundo de la ESO escolarizados en 933 centros.

En el estudio también se ha reconocido que las madres están más implicadas que los padres en la comunicación con sus hijos: el 82 % de las madres se interesan habitualmente por cómo les ha ido en clase frente al 66 % de los padres con la misma actitud.

Los expertos han dividido los centros en cuatro grupos, siendo los que tienen familias más controladoras y más comunicativas y los que cuentan con familias menos controladoras y menos comunicativas las más habituales, ya que suman los mayores porcentajes, 34 % y 33 %, respectivamente.

Los centros con familias más controladoras y menos comunicativas representan el 14 % y aquellos en las que el estudio concluye que se obtienen mejores resultados, es decir, las menos controladoras y más comunicativas, son el 19 %.

¿Qué es una familia comunicativa y qué es una familia controladora?

Las comunicativas pasan por mantener con sus hijos conversaciones sobre el colegio para tratar técnicas y hábitos de estudio, relaciones personales en el aula y motivación hacia el estudio.

Las controladoras serían aquellas en las que los progenitores centran sus interacciones en la ayuda, la supervisión y el control de los deberes escolares y con frecuencia se implican directamente en su realización.

De este modo, Fernández Alonso distingue entre las familias que preguntan a sus hijos cómo te ha ido en clase, qué tal te ha salido el examen o cómo te llevas con tus compañeros, pero sin caer en un control excesivo y dejando mayor autonomía al menor para su desarrollo personal, y aquellas más preocupadas porque los deberes se hagan e incluso haciendo las tareas con ellos.

«Un perfil de padres demasiado intervencionistas posiblemente quite oportunidades de crecimiento y de autonomía del alumno«, apunta este experto, que afirma: »es mejor el cómo nos comunicamos y cómo dejamos que los hijos vayan afrontando las dificultades«.

No obstante, reconoce que a veces ese perfil intervencionista lo provoca el propio centro cuando los padres acuden y el tutor o profesor les dice que su hijo no trae hecha la tarea o que la lleva mal resuelta.

Fernández Alonso subraya que en el estudio (lo firman también los profesores Marcelino Cuesta y Pamela Woitschach, de la Universidad de Oviedo, y Marcos Álvarez-Díaz, de la Consejería de Educación y Cultura de Asturias) han detectado un dato que no esperaban y es el efecto de la implicación familiar en el centro.

Así, en los centros en donde «el grupo de familias tiende a ser mayoritariamente controladoras, no solo hay peores resultados, sino que hemos encontrado mayores diferencias entre los resultados de los estudiantes, hay más inequidad entre alumnos«, comenta. Por el contrario, »en centros con perfiles más comunicativos las diferencias entre alumnos son mas pequeñas y los resultados son más equitativos«.

En concreto, los centros cuyas familias tienen un estilo más comunicativo obtienen 20 puntos de diferencia en equidad con respecto a los centros con familias controladoras. «Es una evidencia en la que hay que seguir estudiando», comenta Fernández Alonso, que aboga por trabajar en los centros con la formación e información de los padres, por ejemplo entrenar a las familias en cómo enfrentarse a las dificultades de los hijos.