La última adicción

Fachada de la clínica Castle Craig, en Escocia. /R.C./reuters
Fachada de la clínica Castle Craig, en Escocia. / R.C./reuters

Una clínica escocesa crea un programa para adictos a las monedas virtuales

J. L. ALVAREZ

Alcohol, drogas, barbitúricos en general, sexo, tabaquismo, ludopatías o los juegos de azar y ahora las criptomonedas. Parece que en el mundo moderno el ser humano está cada vez más llamado a sufrir, en mayor o menor medida, algún tipo de adicción. Está demostrado que se llega a estas dependencias por su capacidad de apartar artificialmente de la realidad, por la satisfacción que puedan producir o por el estado emocional al que conducen. La última 'emoción' parece ser la que sufren los corredores encargados de la compra y venta de las criptomonedas o monedas virtuales, cuya volatilidad puede hacerles ricos o pobres en un minuto.

«El mercado de criptomonedas fluctuante y de alto riesgo atrae al jugador problemático», explicó Chris Burn, médico especializado en adicciones de la clínica Castle Craig, un centro ubicado cerca de Edimburgo (Escocia), que ofrece el tratamiento a sus clientes con la máxima discreción.

Según este especialista, el mundo de las monedas virtuales llega a «brindar una emoción y un escape de la realidad». «El bitcóin por ejemplo, ha sido objeto de fuertes intercambios y se han logrado enormes ganancias y pérdidas. Es una situación clásica de burbuja», explica el facultativo del centro abierto en 1988, por el que ya han pasado más de 10.000 pacientes que sufrían adicciones de todo tipo.

Bitcóins.
Bitcóins. / Efe

Este mundo «brinda una emoción y un escape de la realidad», asegura un experto

Tony Marini es un antiguo adicto al juego y la cocaína que ahora es terapeuta en la clínica escocesa. Allí trabaja como responsable de algunos de los tratamientos que en ella se dispensan. «Después de haberlo superado, mi experiencia con la adicción me da una visión y empatía hacia otras personas que tienen el mismo problema», afirma Marini en declaraciones al canal de televisión Sky. «Veo el comercio de las criptomonedas como un medio para que las personas se escapen de sí mismas, a otro mundo, porque no les gusta en el que se encuentran a diario».

Según Marini, la terapia de deshabituación que les ofrecen a estos pacientes comienza con la formación de grupos. «En ellos tienen que compartir o poner en común con el resto de los integrantes la manera en que vivían hasta llegar aquí, lo que les ha llevado a sufrir esta dependencia concreta. Esto los ayuda a identificarse entre ellos y darse cuenta de que no están solos», apunta el terapeuta y antiguo paciente.

En Castle Graig solo se pone una condición a sus clientes, que se comprometan como mínimo a un tratamiento de dos semanas, que pueden alargarse hasta seis según los resultados de la terapia.

Sobre los peligros de la adicción a las monedas virtuales hay pocos datos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no la ha declarado como enfermedad. Por lo que habrá que esperar a los resultados de las terapias que se ofrecen en las clínicas de deshabituación a las criptomonedas, tratamientos que no serán tampoco baratos.

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