Adictos a la brocha: Chanel lanza una línea de maquillaje para hombres

Mario Vaquerizo y Alaska./LP
Mario Vaquerizo y Alaska. / LP

Chanel lanzará el próximo mes una línea de maquillaje para hombres. Pretende derribar tabúes y, sobre todo, hacer un gran negocio

LUIS GÓMEZ

No se trata del primer intento. Marc Jacobs y Jean Paul Gaultier se empeñaron, sin mucho éxito en los años 80, en que los hombres imitasen las rutinas de belleza femeninas y se acicalaran delante del tocador. Siguieron el ejemplo algunas estrellas de la música, pero no muchas. En España, Tino Casal y Miguel Bosé, estandarte del estilo andrógino, que cogía vuelo con sus faldas mientras espolvoreaba su rostro al ritmo de 'Bandido'. Y pocos más. Fuera, a leyendas como Mick Jagger, Keith Richards, Robert Smith, líder de The Cure, y, sobre todo, al camaleónico David Bowie, se les veía por las calles igual que como saltaban al escenario: con las caras maquilladas proyectando una calculada ambigüedad.

Nada que ver con la indisimulada virilidad mostrada por los integrantes de míticas bandas de heavy de los 70, como Deep Purple, Black Sabbath, Kiss y Alice Cooper... Aparecían con los rostros totalmente pintados. Sin olvidar, por supuesto, a Johnny Depp, otro de los grandes adictos a la brocha. Hace tiempo que la tez del actor estadounidense, famoso por sus extravagancias, constituye una sucesión de capas interminables de polvos faciales y bronceadores. «Uso maquillaje porque no soporto cómo me veo sin él», proclama. Pero fuera del circuito artístico, en el que habría que incluir a referentes como Boy George, Marilyn Manson y, por supuesto, a Mario Vaquerizo, se cuentan con los dedos de una mano los hombres que se atreven a dar este paso. «Muy pocos utilizan herramientas propias del maquillaje y quienes lo hacen no lo confiesan públicamente», admite María Borrás, directora de Comunicación de Guerlain. «Aún existen muchos prejuicios, y no solo por parte del hombre, sino también de la mujer», apostilla Sonsoles Blanco-Hortiguera, responsable de Marketing de Gaultier.

Solo, y por exigencias del guion, reconocen maquillarse presentadores de televisión y actores de teatro para proteger su piel de los focos o modelos que protagonizan agotadoras sesiones de fotos. Tampoco es que lo van pregonando porque el secreto de un maquillaje masculino reside, precisamente, en que nadie, o muy poca gente, lo note.

Cambio histórico

Sin embargo, puede que estemos en las vísperas de un cambio histórico. Y que el último tabú de los cuidados masculinos esté a punto de derribarse para siempre. Una de las mayores industrias del lujo, Chanel, lanzará el próximo mes una línea específica de cosmética para hombres. Se llama 'Boy' y el 'pack' incorpora tres productos básicos que, de momento, no incluyen pintura para los ojos. Los esenciales son una base de maquillaje, un bálsamo para labios y un lápiz para cejas. La firma francesa asegura que las fórmulas serán «ligeras y con un acabado muy natural». Y para convencer a esa amplia masa de población masculina que le causa urticaria solo escuchar la palabra MAQUILLAJE, Chanel recuerda que la belleza no es «una cuestión de género, sino de estilos». Más cuando las fronteras entre géneros son cada vez más difusas. Ahora bien, que el maquillaje sea una cosa de hombres y se convierta en tendencia está por ver. Que muchos hombres recurran a polvos de sol para lucir un aspecto bronceado o que el uso de correctores de ojeras esté a la orden del día es muy distinto a colocarse enfrente del espejo y darse una base de maquillaje. En pocas palabras: lo mismo que hacen a diario millones de mujeres de todo el mundo.

26.000 euros en gastos de maquillaje

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, provocó un fuerte escándalo cuando se supo que había cargado al erario público 2.600 euros mensuales en gastos de maquillaje durante sus tres primeros meses de mandato. Es de los pocos políticos de talla mundial que ha confesado maquillarse.

Pero los números son los números y los que manejan las marcas de belleza son mareantes. No dejan de crecer. El negocio de la cosmética masculina experimenta aumentos anuales superiores al 3% y mueve un volumen de negocio de alrededor de 42.000 millones de euros. La industria de la belleza se frota las manos al adivinar un mercado virgen de incalculables dimensiones económicas, pero prefiere dejarse llevar por la mesura. Por eso, Chanel no tiene ninguna intención de vender rímel, producto incluido en la línea 'Monsieur' de Gaultier, al abogar por artículos que no llamen demasiado la atención. Experimentos, los menos, cuando se trata de llegar a la mayor cantidad de público. Nadie olvida que Tom Ford pinchó en hueso cuando puso a la venta gel para cejas y sombras de ojos por mucho que el diseñador de Texas presuma de utilizar mascarillas de barro. «La idea del hombre coqueto está creciendo», aplaude.

En vez de tirarse a la piscina y lanzarse a la captura de un público moderno, la industria pretende sacar tajada aprovechando el tirón de artistas como Jared Leto, icono de la virilidad, que aparece a casi todas horas con los ojos perfilados en negro e incluso maquillados a conciencia con sombra. Es la manera que los expertos entienden de ir «enterrando» el machismo todavía imperante y «normalizar» el uso del maquillaje. Por eso, recurren a referentes como Depp, que rompen con los estereotipos de otras épocas y les seduce disfrutar de su lado femenino. «Hay una nueva generación de hombres jóvenes sin prejuicios que se divierten cuidándose y se están liberando poco a poco de sus códigos», esgrime la experta en moda Blanca Zurita en un momento en que el maquillaje aspira a ser por fin una cosa de hombres.

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