Dory sí pasa la frontera de Estados Unidos

Dory sí pasa la frontera de Estados Unidos

Trump proyecta en la Casa Blanca la cinta de Disney Pixar que habla de un pez que recorre continentes para reunirse con su familia

OSKAR BELATEGUI

La primera película que Donald Trump ha elegido para proyectar en la Casa Blanca alerta sobre el deterioro del medio ambiente y habla de familias que intentan reunirse recorriendo continentes. El presidente que niega el cambio climático y cierra las fronteras de Estados Unidos ha escogido 'Buscando a Dory' como título inaugural de su mandato. La secuela de 'Buscando a Nemo' figuró en la agenda de Trump el pasado domingo a las tres de la tarde, justo cuando los aeropuertos del país vivían una rebelión tras denegar la entrada a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana. Como apuntó con agudeza el actor Albert Brooks, que pone la voz al pez payaso Marlin: «Es extraño que Trump esté viendo 'Buscando a Dory', una película sobre reuniones familiares cuando lo está impidiendo en la vida real».

La presentadora Ellen DeGeneres, que dobla a la amnésica Dory, también ha mostrado su firme oposición a las medidas del presidente: «Para mí, América es grande debido a las personas que vinieron aquí, no a pesar de ellas». La irónica coincidencia desató tantos comentarios jocosos en las redes sociales que el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, tuvo que matizar que Trump había estado sesenta segundos en el cine, dando la bienvenida a los invitados al pase -el personal de la Casa Blanca y sus familias- antes de volver de inmediato al trabajo «porque tenía una llamada de Corea del Sur».

La odisea del pez azul desde la amenazada barrera de coral australiana hasta un instituto marino en California para reunirse con sus padres se proyectó en el cine más exclusivo y seguro del mundo. Construida en 1942 en el ala este de la Casa Blanca, la sala cuenta con cuarenta butacas y cuatro grandes sillones en primera fila con sus correspondientes escabeles. Eisenhower la concibió para devorar 'westerns'. Según las memorias del proyeccionista de la Casa Blanca Paul Fischer vio más de 200 en sus dos mandatos. Kennedy hizo instalar su mecedora favorita porque tenía problemas de espalda. Nixon gozaba con 'Patton' y Carter tuvo la valentía de proyectar la única película clasificada X en EE UU vista en la Casa Blanca: 'Cowboy de medianoche'. Curiosamente, Ronald Reagan, actor antes que presidente, apenas utilizó el cine porque prefería ver películas en su retiro de Camp David. Si Clinton se pirraba por la saga 'Agárralo como puedas', Bush hacía lo propio con 'Austin Powers'. Obama veía todas las semanas con su familia un estreno que le enviaban de Hollywood.