Los ingleses ya dicen ‘tiki-taka’

Los ingleses ya dicen ‘tiki-taka’

El estilo de juego futbolístico que distinguió a la selección española entra en la versión digital del Diccionario de Oxford

ANTONIO PANIAGUA

Suena como una onomatopeya, pero ha entrado con todos los honores en la edición digital del Diccionario de Oxford. Se trata de la palabra tiki-taka, término de origen enigmático. Unos lo atribuyen al periodista Andrés Montes, ya fallecido, y otros a Javier Clemente, antiguo entrenador de la selección española de fútbol. A los lexicógrafos británicos les ha parecido todo un hallazgo la palabra, que definen como «estilo de juego consistente en asegurar pases cortos y en enfatizar la retención de la posesión del balón». Para los autores del diccionario, en esa forma de juego estriba el éxito de España.

El idioma español se apunta algunos tantos al colar de rondón en el volumen algunos vocablos de sabor hispanoamericano, como es el caso de tacos con queso. Pero por encima de tácticas futbolísticas y usos gastronómicos, la palabra del año para el Diccionario de Oxford es vape, que en español traduciríamos como vapear, aunque este término no está aceptado, de momento, por la Real Academia.

Las innovaciones tecnológicas son un caudal de nuevos términos. Así, entra en el glosario el término contactless, que alude a esos dispositivos, como tarjetas o teléfonos móviles, que, con ayuda de lectores electrónicos, permiten realizar pagos sin tocarse. El libro es una muestra de la capacidad del inglés para sacarse de la chistera neologismos. Uno de ellos es duck face, que describe la cara que suelen poner los británicos a la hora de retratarse, similar a la expresión de un pato. Para conseguir esa pose basta con desorbitar los ojos y morderse la cara interior de los mofletes.

El libro da cuenta de la afición de los anglosajones por las siglas. Así, PMQ define las ruedas de prensa posteriores al consejo de ministros, mientras que WTF esconde la expresión malsonante What the fuck, equivalente al ¿qué cojones pasa?.

Los hablantes de la lengua de Shakespeare ya están autorizados para decir con todo rigor five-second rule, la ley de los cinco segundos, esa norma no escrita que encierra todo un mito y que establece que si se cae la comida y no permanece más de cinco segundos en el suelo, se puede ingerir sin problema. La construcción sintáctica es impecable, aunque los higienistas pondrían reparos a este hábito.

En España es infrecuente toparse con un individuo de estas características, pero si alguna vez viaja al Reino Unido y se da de bruces con un hombre de mediana edad vestido de licra no dude en referirse a él como un mamil, un acróstico procedente del sintagma middle-aged man in lycra.

El Diccionario de Oxford es bastante más permisivo que el de la RAE. Aunque carece de valor normativo, sí que es un texto de referencia. Este libro clásico vive en gran medida de las herramientas digitales. No en balde, una de sus fuentes para hacer acopio de nuevas palabras es la frecuencia con que se utilizan en los buscadores de internet.