La vida empieza a brotar en el paraje de El Surar un año después del incendio de Llutxent

Contraste del negro de los árboles quemados con el verde de las plantas que han brotado. / f. a. c.
Contraste del negro de los árboles quemados con el verde de las plantas que han brotado. / f. a. c.

La Conselleria de Agricultura ha destinado cerca de 280.000 euros para actuaciones de reforestación y recuperación de señales

BELÉN GONZÁLEZALZIRA.

El día 7 de agosto se cumplirá un año del inicio del incendio conocido como de Llutxent, pero que abarcó otros municipios de las comarcas de la Vall d'Albaida y la Safor, en gran medida Pinet y Gandia, donde incluso tuvieron que ser desalojadas familia y donde el fuego consumió cerca de 3.150 hectáreas, entre ellas 811 del paraje natural de El Surar o las microrreservas El Miradors, en el término municipal de Llutxent y Pla de Junquera, en el de Pinet.

Los vecinos de Llutxent y Pinet aún tendrán que esperar algunos años para poder disfrutar de El Surar como lo hacían hace tres años, pero la parte positiva es que «la vida empieza a brotar» en este paraje natural municipal que ambos municipios comparten.

Así lo confirmaban a LAS PROVINCIAS los alcaldes de ambos municipios, Juan Ramón Chismol, de Pinet, quién vivió de primera mano esos siete días de angustia, y la recién elegida alcaldesa de Llutxent, Xaro Boscà.

El voluntariado ha construido cajas nido y abrevaderos para animales

En la zona quemada, aunque no deja de ser desoladora su imagen, ya se pueden ver brotes en el suelo. «La regeneración se está haciendo muy bien, principalmente porque es una zona con un terreno que favorece la pronta regeneración y de que, por sí, los alcornocales se regeneran de forma natural; pero también porque ha habido suerte y ha llovido esta primavera», explica el alcalde de Pinet, quien además destaca el trabajo para evitar la erosión realizado por las brigadas forestales, así como el del voluntariado, dentro de lo que se denominó 'Proyecto Fénix'.

De hecho, el optimismo en la recuperación más o menos rápida de la zona, pese al devastador incendio, se daba ya en ese mismo mes de agosto de 2018, entre los expertos, como se indicaba en el informe realizado por la Fundación Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, encargado por la Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente.

Al no ser una superficie explotable, todo lo contrario, es una zona protegida, el propio corcho de los alcornocales les ha protegido. Ya han rebrotado en torno al 80% y el 90% y en la superficie ya se ven también las primeras plantas. «Son brotes endebles, pero la zona está comenzando a despertar», asegura Xaro Boscà, alcaldesa de Llutxent.

La primera actuación que se llevó a cabo, siguiendo las recomendaciones que se daban en dicho informe, es retirar todo el arbolado y la madera quemada para evitar riesgos, principalmente en las zonas próximas a senderos, pistas de acceso y zonas urbanas. «La Conselleria destinó 60.000 euros en estos trabajos de tala, con cuyos restos se realizaron muros de contención para evitar la erosión, además de construirse también albarradas o muros de piedra», explica la alcaldesa de Llutxent.

Asimismo, se han recibido otros 45.000 euros para la gestión municipal destinados a la restitución de toda la señalística que fue quemada y la construcción de cajas nido y abrevaderos para los animales, a fin de que las especies que fueron aniquiladas puedan recuperarse. Para su construcción contaron con la colaboración de los alumnos del Centro Especial La Mesquita de Xàtiva, que se implicaron activamente en el proyecto. Otra línea de ayudas que han recibido, con una dotación de 72.000 euros es para un proyecto de construcción de un vivero para cultivar semillas autóctonas que puedan volver a replantarse en la zona.

Cuando se produjo el incendio acaba de inaugurarse un Aula de la Naturaleza, una caseta para que los visitantes pudieran interpretar el parque de El Surar. Se quemó completamente. Para su reconstrucción han recibido 98.000 euros, así como otros 104.000 para poder construir un depósito de agua próximo a la zona.

Aunque la mayor parte de la superficie quemada fue forestal, se vieron afectadas algunos cultivos, principalmente de olivar y almendros. También para ellos se abrió desde la Conselleria una línea de ayudas, aún pendientes de recibirlas. Sin embargo, según explica Boscà, la mayor parte de estos cultivos estaban abandonados, no se cultivaban y como estas ayudas están destinadas a recuperar dichos cultivos, la mayoría de los propietarios ni siquiera las han solicitado.

Pasarán aún muchos años hasta que El Surar y toda la superficie quemada esté recuperada, pero lo importante es que se está actuando, hay un voluntariado que está colaborando y que ya se empieza a ver vida entre el paisaje gris.