La moción de censura de Compromís y PSPV desaloja al PP de la alcaldía en Guadassuar

Montañana, con la vara de mando, tras prosperar la moción de censura. / e.ortiz
Montañana, con la vara de mando, tras prosperar la moción de censura. / e.ortiz

Montañana reemplaza a Estruch como alcalde de la localidad gracias al pacto tardío de las dos formaciones que se repartirán el mandato

ENRIC ORTIZALZIRA.

La moción de censura que Compromís y PSPV plantearon hace un par de semanas para reemplazar a Vicent Estruch, el hasta ayer alcalde por el Partido Popular ha salido adelante con los esperados votos de los que fueran socios del pasado gobierno: PSPV y Compromís. Desde ayer el nuevo alcalde será Salvador Montañana, candidato de Compromís que ya fue alcalde en la pasada legislatura.

El pleno, que se celebró en el consistorio de Guadassuar ayer a las doce de la mañana, fue bronco. En parte fue más culpa del público que de los ediles. Los asistentes aplaudieron y abuchearon a partes iguales las distintas intervenciones. En la sala había también políticos afines a los grupos sentados en la mesa, que acudieron para mostrar apoyo a sus compañeros de partido. Por parte del Partido Popular estaba Laura Sáez, la candidata por el partido en Carlet, actualmente en la oposición. De Compromís estaba Santi Cervera, actual alcalde de Alfarp.

El único punto del día fue la moción de censura, primera registrada en el consistorio del municipio en cuarenta años de democracia. Tras la presentación de la mesa de edad del debate y posterior votación que se iba a llevar a cabo se le dio la palabra a Estruch, que la rechazó para cederla al grupo socialista. Rosa Almela, portavoz del PSPV explicitó el motivo de la moción en su intervención: «Nosotros dejamos claro quién era el socio de gobierno preferente y avisamos de que si no pactábamos de primeras llegaríamos después a pactos, por ello la moción de censura hace valer lo que votaron las urnas».

El siguiente turno de palabra fue para el representante de Compromís, que confirmó la idea de Almela y añadió que se quería «dar estabilidad» porque desde su grupo no consideraban que esta pudiera ser dada por «el PP gobernando en minoría». Hasta ese momento los asistentes al plenario asistieron en silencio a las justificaciones dadas por Compromís y PSPV.

Los partidos que plantearon la moción a Estruch hicieron referencia en el plenario a que les costó llegar a un pacto, y que habían llegado a la moción de censura porque no fueron capaces de ponerse de acuerdo para la investidura de un alcalde. Pese a ello no expresaron el motivo, su división principal era que no querían partir el mandato entre dos alcaldes. Pese a ello, el reparto se ha hecho finalmente y la alcaldía será para Montañana durante toda la legislatura exceptuando los últimos 16 meses, en los que será Rosa Almela quien ostentará la vara de mando.

Vicent Estruch aprovechó que PSPV y Compromís no mencionaron el motivo de la moción para criticarlos en su primera intervención. Una iniciativa que aseguraba «un regidor dijo que venía de arriba» y que por eso «no habían podido justificar» PSPV y Compromís. También lamentó que les «obligaran a dejar el gobierno a los 39 días de haberlo constituido sin razón justificada», en esta línea el ya ex alcalde popular calificó el acuerdo que lo apartó del gobierno de «'Pacte de la Cadira', un pacto franquicia del Botànic». Como broche final el ya ex alcalde lamentó que «no se les hubiera respetado» por parte de los otros grupos.

Después de esta intervención el público del plenario aplaudió al 39 días alcalde de Guadassuar y se procedió a la votación, en la que la moción de censura salió adelante con 5 votos en contra (PP) y 8 a favor (5 de Compromís y 3 de PSPV). Después de este resultado Montañana recibió la vara de mando.

En su discurso de aceptación, el candidato por Compromís reivindicó «que el pueblo votó por las fuerzas políticas del progreso». Además, reconoció que la manera de conseguir la alcaldía no había sido la ideal, pidió perdón «tanto a la ciudadanía como a Vicent Estruch». Un discurso que cerró la sesión extraordinaria y el público de la cámara le reprochó en forma de abucheos, casi con una indignación mayor que el propio Estruch, quien le tendió la mano al terminar el pleno.