El viaje inolvidable de... Alejandro Resta

Una fotografía de Alejandro durante su viaje./LP
Una fotografía de Alejandro durante su viaje. / LP

Es su paraíso creativo. Diríase que para este diseñador todos los caminos llevan a Doha. Conoce la ciudad como la palma de la mano y aún le sorprenden sus infraestructuras o callejear en busca de ese rincón todavía inédito

ELENA MELÉNDEZValencia

Doha es la ciudad fetiche del diseñador Alejandro Resta. Ha viajado a la capital catarí en diversas ocasiones y el pasado mes de marzo regresó a ella para atender diversos compromisos profesionales y, de paso, disfrutar otra vez de sus encantos. Lo primero que llama la atención de Resta cada vez que pone un pie en Doha es la infraestructura: los edificios increíbles y el imponente skyline. «Algunos dicen que hay un bloqueo en la construcción por falta de abastecimiento de materiales, pero cuando estás allí te das cuenta de que eso no es cierto», asegura, para destacar acto seguido la ciudad que se está edificando al lado de La Perla, zona más exclusiva de Doha. El diseñador explica que el símbolo de Catar es una perla y que, al igual que en Dubái crearon una ciudad con forma de palmera, allí lo han hecho emulando esta joya blanca. «Es impresionante, lujo puro y duro. Se ha convertido en punto de encuentro donde la gente queda para tomar algo y exhibirse. Allí van los jóvenes a ver y dejarse ver».

Quemador de incienso

Guarda como una reliquia el quemador de incienso en oro que le regalaron durante la visita a la casa de unos amigos cataríes.

Cualquiera de los días de Alejandro en Doha empieza muy temprano, a las cinco de la mañana, la hora en que sale el sol. Las mañanas las dedica generalmente a reunirse con sus clientes y hacer las gestiones oportunas, mientras que por las tardes se lanza a conocer sitios nuevos, como el museo de Catar, o a dar paseos por el Souq Waqif, zoco donde le gusta callejear y detenerse en las tiendas de esencias. La Perla es para Alejandro una zona de trabajo, con los hoteles como punto de encuentro. «No es habitual reunirse en casa de la gente, allí sólo te llevan a modo de cortesía, como en una ocasión en que me regalaron un quemador de incienso de oro y unos gemelos de pitón con diamantes. Les gusta mucho agasajar a sus invitados».

Tantas visitas a Doha dan para un sinfín de anécdotas. Recuerda el diseñador, por ejemplo, cómo en una ocasión lo llevaron al desierto para mostrarle el vuelo de los halcones y la forma en que estos cazan palomas. Durante el traslado iba en los asientos delanteros de un coche en compañía de sus anfitriones y de repente, al girarse, se encontró con cuatro halcones sentados en el asiento de atrás. «Me quedé sorprendido», relata. No sólo hay halcones en Doha. «También nos enseñaron camellos y unas jaimas de lujo que usan en invierno con alfombras interminables y cocineros preparando la comida. Allí hacen fiestas y reuniones familiares».

Resta, un catarí más.
Resta, un catarí más.

Entre sus zonas de ocio favoritas destaca La Spiga, discoteca ubicada en el Hotel W y regentada por una peruana que vivió un tiempo en España. Se trata de uno de los pocos lugares donde las mujeres tienen la libertad de vestir minifalda y escote y los hombres camisetas ajustadas de diseñadores como Versace.

Así es Doha

Como diseñador, Alejandro Resta ha encontrado en Doha un verdadero paraíso creativo, pues las mujeres cataríes, sofisticadas y coquetas, le permiten soñar. «Todas quieren llevar piezas únicas y de alta costura. Lo único que hacen es quedar con las amigas o ir a bodas, y es precisamente en esas bodas donde ellas se pueden exhibir. En el último desfile que realicé allí, un miembro de la familia real se llevó la colección completa».

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